Texto escrito por: Elizabeth Mora-Mass
Con cerca de un millón de colombianos buscando el asilo político en el área metropolitana de Nueva York, la gran mayoría explica que tuvo que salir de su patria preocupados por la falta de empleo y oportunidades para ellos, sus hijos y nietos, mientras que otros, sobre todo los campesinos del sur, el oriente y los pequeños pueblos perdidos en la geografía nacional, aseguran que se vieron obligados a huir porque estaban acosados por la guerrilla, ahora convertida en una narcoguerrilla internacional, las bandas del narcotráfico que controlan inmensas zonas del país y el crimen organizado.
Salvo los jóvenes, muchos de ellos participantes en la llamada “Primera Línea”, quienes vinieron a Nueva York invitados “a estudiar” y algunos decidieron quedarse, no es raro que la abrumadora mayoría afirmara a voz en coro que votarían por Abelardo de la Espriella.
Con casi un 59% de votos en contra de Iván Cepeda, el candidato del presidente Gustavo Petro, los colombianos de Nueva York pregonan a grito abierto que no les gusta el proyecto político de Petro, a quien muchos señalan de haberlos “engañado”.
“Hace cuatro años yo voté por Petro. Yo tenía fe en él porque por 20 años denunció la corrupción y el narcotráfico como el gran financista de las campañas políticas, por eso mi gran decepción cuando su misma familia hizo trato con conocidos narcos para financiar su campaña presidencial a cambio de territorios para traquetear. Ese fue el gran cambio que nos prometió”, afirma Óscar López, quien en esta ocasión votó por De la Espriella. “Le puse mi rayita al Tigre con mi voto”.
Igual pasa con Jaime Rodríguez. “Hace cuatro años me agarré con toda mi familia por haber votado por Petro. Pero resultó peor. Él decía que era honrado, que jamás se juntaría con traquetos para que le financiaran su campaña y resultó peor por hipócrita. La mujer y el hijo hicieron la vuelta y los traquetos se vincularon a su campaña. ¿Cuál fue la diferencia con los políticos tradicionales?”, expresa con el ceño fruncido.
La obsesión de Cepeda con Uribe
María Molina es una joven llegada después de la pandemia, quien dice quiso votar para demostrar su descontento con los programas de Cepeda.
“Desde hace años, Cepeda no le quita el dedo a Uribe: que si el presidente ordenó matar a seis mil o a siete mil, que si le entregó las bases militares a Estados Unidos, que si robó, que si conquistó mujeres. Que si es traqueto. Uribe es la base de su campaña y eso no nos sirve. Por eso me voy con El Tigre”, asegura.
Molina no está sola en sus críticas contra Cepeda por su obsesión con Uribe. “Yo voté por Petro, pero no puedo votar por Cepeda. El presidente Uribe es el eje y motor de su campaña. Si Uribe muere, lo va a culpar de morirse y no dejarlo gobernar y el país va a terminar de joderse”, afirma Francisco Mejía.
“La campaña de Cepeda es una continuación de la política de Petro y esa política no nos gusta a los colombianos. Nos hace más daño. Cepeda nunca habló de recuperar el 40% del territorio nacional que Petro le entregó a la narcoguerrilla para enriquecerlos y de seguro Cepeda les va a entregar más territorio. Esos son territorios muy ricos en oro y materiales raros, además de ser grandes zonas cocaleras y opiáceas, las cuales ya operan libremente. Mire el informe de Naciones Unidas”, asevera Humberto Suárez Motta.
También le puede interesar:
Anuncios.


