La histeria que generan las estrellas de rock –gritos y silbidos estridentes, desmayos masivos, brasieres aterrizando en el escenario– se vivieron durante tres noches, en el escenario bogotano, como si la leyenda del rock argentino Gustavo Cerati aún estuviera vivo.
“Similitudes que soñás, lugares que no existen y vuelves a pasar, errores ópticos del tiempo y de la luz”, letra de su éxito de 2009 Deja vú, se vivieron como si hubiera sido un acertado presentimiento del cantante acerca de la incidencia de las nuevas tecnologías en los conciertos masivos y en su propia música.
Aunque el vocalista argentino murió en 2014, su figura volvió a compartir escenario con Zeta Bosio y Charly Alberti, gracias a una producción que requirió años de trabajo tecnológico y una enorme cantidad de material audiovisual para recrear cada detalle de su presencia escénica.
La gira Ecos, que inició su recorrido por América Latina en 2026, no se limitó a proyectar imágenes antiguas del líder de Soda Stereo. La producción desarrolló una representación digital tridimensional capaz de integrarse en tiempo real con el espectáculo en vivo, convirtiendo al cantante en el eje de una experiencia que mezcla música, tecnología y reconstrucción digital.
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Cómo se construyó el holograma de Gustavo Cerati para la gira Ecos
Uno de los mayores desafíos fue recopilar la información necesaria para recrear al artista. Los desarrolladores utilizaron principalmente registros de la gira Me Verás Volver de 2007, considerada la última gran reunión de Soda Stereo antes del deterioro de salud que sufrió Gustavo Cerati en 2010.
Miles de horas de conciertos, entrevistas, fotografías y grabaciones en alta definición fueron procesadas mediante sistemas de inteligencia artificial, encargados de identificar patrones corporales y expresivos. El software analizó movimientos recurrentes, posturas, desplazamientos sobre el escenario, gestos faciales y la manera particular en que el músico interactuaba con su guitarra y con el público.
A partir de esos datos se creó un modelo digital de alta precisión. Sin embargo, la recreación no dependió únicamente de algoritmos. El proyecto incorporó tecnología de motion capture o captura de movimiento, utilizada habitualmente en producciones cinematográficas y videojuegos.
Actores especializados reprodujeron movimientos inspirados en Cerati mientras sensores registraban cada desplazamiento corporal, información que posteriormente fue fusionada con los patrones obtenidos por inteligencia artificial para aumentar el realismo de la figura virtual.
“Yo te prefiero fuera de foco, inalcanzable, yo te prefiero irreversible, casi notable…”, letra de Persiana americana, retumbó en el Movistar Arena mientras los asistentes veían una representación holográfica de Cerati capaz de desplazarse por el escenario y aparecer sincronizada con los músicos reales durante la interpretación de la canción y de más clásicos como Juego de seducción y De música ligera.
Otro de los aspectos complejos del montaje estuvo relacionado con la iluminación. Los desarrolladores diseñaron un sistema que permite que la imagen digital reaccione instantáneamente a los cambios lumínicos del concierto.
Cuando varían los colores, la intensidad o la dirección de las luces del escenario, el holograma modifica automáticamente reflejos, sombras y contrastes, evitando el efecto artificial que suele caracterizar a muchas proyecciones convencionales.
La gira también incorpora audio restaurado digitalmente. Voces y registros instrumentales originales de Cerati fueron procesados para integrarse con la ejecución en vivo de Bosio y Alberti, generando una sincronización que busca mantener coherencia entre imagen y sonido.
La apuesta tecnológica tiene antecedentes internacionales. Producciones como ABBA Voyage, desarrollada con un presupuesto cercano a los 175 millones de dólares, demostraron que los espectáculos basados en recreaciones digitales pueden atraer audiencias masivas. Sin embargo, la propuesta de Soda Stereo representa uno de los desarrollos más ambiciosos realizados hasta ahora para reconstruir a una figura emblemática del rock en español.
“Me verás caer como una flecha salvaje, me verás caer entre vuelos figaces… Me verás volver, me verás volver…”, repetirá el holograma de Cerati en las cerca de 30 fechas anunciadas en distintos países donde sus seguidores sueñan con volverlo a ver en el escenario.
Con varias funciones agotadas, la logística detrás de Ecos demuestra que la presencia de Cerati en el escenario ya no depende de archivos proyectados en una pantalla. Ahora es el resultado de una compleja combinación de inteligencia artificial, modelado 3D, captura de movimiento y sincronización audiovisual que busca recrear, con el mayor nivel de detalle posible, a una de las figuras más influyentes de la música latinoamericana.
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