Haya o no haya segunda vuelta, se presenten o no candidatos vencidos o triunfadores, el país no debe caer en la tentación que ha pregonado Petro de hablar de fraude

La posibilidad de que uno de los candidatos a la presidencia gane en primera vuelta ha sido enarbolada al alimón como bandera, con cuñas agresivas o destempladas, tanto por Cepeda,  candidato del gobierno, que por Abelardito, quien ha terminado agrupando la oposición a Petro. Que alguno de los dos obtenga ese anhelado 51% es improbable pero no imposible. Tendrían que presentarse una conjunción de circunstancias que no son tan fáciles de agrupar en un solo día.

 Si votamos 20 millones, se requeriría que o Cepeda o Abelardito obtengan 10.200.000.Y que, al mismo tiempo, Paloma rebaje a solo obtener 2 millones de votos, es decir el 10 % y que los otros candidatos, encabezados por Claudia y Fajardo, no pasen en total de 1 millón de sufragantes ,es decir el 5 %. En tales condiciones uno de los dos provocadores de ganar en primera se repartiría los 17 millones de votos restantes. Lo más lógico, entonces, sería que Cepeda y Abelardito se los repartan en cifras muy cercanas la una de la otra y vayamos a una segunda vuelta.

Abelardito ha venido subiendo como tromba y con tigre y raya ha levantado el entusiasmo

Pero si lo imposible se logra y Cepeda, con su máquina aceitada por los giros a hogares y ancianos, jóvenes y universitarios, juntas de acción comunal  y contratistas, alcanza los 10 millones, sería un tsunami inatajable y no tendríamos segunda vuelta. Y si es Abelardito, que ha venido subiendo como tromba y con tigre y raya ha levantado el entusiasmo y la convocatoria de candidato show, sea quien  logra sin partidos políticos aventajar la maquinaria estatal, estaríamos ante un fenómeno triunfador como el de la derecha de otros países.

 Lo único cierto hoy es que así haya o no haya segunda vuelta, y se presenten o no candidatos vencidos o triunfadores, el país no debe  caer en la tentación que ha pregonado Petro de  hablar de un fraude, ni mucho menos  caiga en la venganza .Se requiere magnanimidad de los vencedores, si los hay, y respeto absoluto de todos los colombianos por el resultado de la votación.

Del mismo autor: El riesgo de los vices

Anuncios.

Por Gustavo Álvarez Gardeazábal

GAG a los 70 años es el único columnista diario que tiene Colombia. Diariamente escribe ARIETE en ADN y desde allí golpea la opinión pública con la misma fuerza conque lo hacía en La Luciérnaga. Estas notas de fin de semana las publica en su portal ejodario.co