El bufete de Neil Schuster lleva décadas defendiendo acusados dentro del sistema judicial federal estadounidense. Junto a su hijo Joseph, Neil dirige desde Miami una oficina especializada en lo que pocos abogados se atreven a hacer con consistencia: defender a personas acusadas por la justicia norteamericana de crímenes que van desde el narcotráfico hasta el espionaje internacional.
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Hoy, ese bufete tiene entre sus clientes a Alex Saab, el empresario colombo-venezolano que volvió a quedar bajo custodia federal después de ser capturado y deportado desde Venezuela por el gobierno de Delsy Rodríguez el pasado fin de semana.
Otra vez vestido de naranja en los estrados judiciales
Alex Saab compareció el lunes ante un tribunal federal en Miami. La fiscalía lo acusa de haber sobornado a altos funcionarios venezolanos para obtener contratos gubernamentales relacionados con programas estatales de distribución de alimentos durante la crisis económica venezolana. Los presuntos delitos se extienden desde octubre de 2015 hasta enero de 2026, y según los investigadores, el dinero ilícito pasó en buena parte por el sistema bancario norteamericano.
No es la primera vez que los Schuster acompañan a Saab ante la justicia estadounidense. Cuando fue arrestado en Cabo Verde en 2020 y extraditado a Estados Unidos en 2021, ya estaban ahí. Saab permaneció preso hasta finales de 2023, cuando la administración del demócrata Joe Biden lo incluyó en un intercambio de prisioneros con Venezuela. Así regresó a Caracas y se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza de Nicolás Maduro, quien lo nombró ministro de Industria y Producción Nacional.
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Ahora, Saab está de vuelta en los estrados de Miami, vestido de naranja, con nuevas acusaciones encima, que según la fiscalía norteamericana son independientes del acuerdo de indulto anterior firmado por Biden.
Clientes del mundo criminal
El perfil de clientes que los Schuster exhiben en su sitio web dice bastante sobre el tipo de trabajo al que se dedican. Entre sus representados aparecen personas acusadas de espiar para Venezuela en territorio norteamericano, individuos vinculados al Cartel de Cali, al Cartel del Norte del Valle, a Los Urabeños, conocidos como el Clan del Golfo, y a miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia. Neil Schuster también representó a uno de los principales testigos colaboradores en el caso contra Joaquín El Chapo Guzmán, procesado en los distritos sur y este de Nueva York.
Uno de los casos más llamativos que manejó el bufete fue la defensa de los acusados en el proceso conocido como La Maleta, presentado como un encubrimiento de supuestos sobornos y apoyos económicos del presidente venezolano Hugo Chávez hacia la campaña electoral de la entonces candidata oficialista a la presidencia de Argentina, Cristina Kirchner, quien ganó las elecciones en octubre de 2007. También representaron al colombiano Miguel Ángel Mejía Múnera, exjefe paramilitar conocido como uno de Los Mellizos, quien tras ser extraditado desde Colombia se declaró no culpable ante el juez federal John Facciola de cargos de conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos.
El bufete también ha trabajado con líderes de las AUC que se resisten a la extradición a territorio norteamericano, y su fundador ha litigado en prácticamente todos los tribunales de apelaciones del país, incluida la Corte Suprema. Otros abogados lo consultan en casos penales federales complejos y citan los precedentes legales que el mismo bufete Shuster estableció.
La llave al cofre de los secretos
Lo que hace relevante la presencia de los Schuster en el caso Saab no es solo su experiencia con narcos y paramilitares. Es que Saab guarda información sobre Nicolás Maduro, procesado por la justicia norteamericana junto a su esposa Cilia Flores. Los investigadores estadounidenses lo consideran desde hace años una pieza financiera central dentro del círculo más cercano al gobierno venezolano, alguien que ayudó a mover cientos de millones de dólares a través de empresas fantasma y redes bancarias internacionales. Ernesto Ackerman, presidente de una organización de venezolano-estadounidenses en el sur de Florida, afirma que Saab construyó todo el sistema y fue la mente detrás de los actos criminales del entorno de Maduro.
Los Schuster saben que cuando la absolución es improbable, una condena reducida es el objetivo posible. Esa es, en buena medida, la lógica que guía su práctica. Y en el caso de Saab, con la cantidad de información que el empresario colombiano acumuló durante años en el corazón del chavismo, esa negociación podría tener un precio político considerable para Venezuela.
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