Con retos que van desde los 2 km hasta los 63 km, Guatavita redefine el descanso activo con una alianza internacional que pone a prueba el alma del atleta

Guatavita - De los páramos de Cundinamarca al Pico de Orizaba: la nueva cara del turismo extremo en Colombia

Hay lugares que parecen diseñados por la naturaleza para poner a prueba el temple humano, y Guatavita, con su mística laguna y sus montañas que arañan el cielo de Cundinamarca, es el epicentro de esa resistencia. Este municipio, de corazón muisca y arquitectura colonial, se ha transformado en el refugio predilecto de quienes buscan escapar del asfalto bogotano para sumergirse en un plan que mezcla el aire puro con el turismo de desconexión. Aquí, la montaña no es solo un paisaje, sino un escenario vivo donde el silencio del amanecer y la incertidumbre del terreno dictan el ritmo del fin de semana.

El encanto de la región radica en su capacidad para ofrecer experiencias que van más allá del descanso convencional. Las rutas rurales y los senderos técnicos que rodean el embalse de Tominé se han convertido en un imán para el bienestar, permitiendo a los visitantes integrarse con bosques y caminos irregulares que retan tanto el cuerpo como la mente. Es un destino que invita a la introspección, donde cada ascenso exige disciplina y cada paso fortalece la conexión entre el viajero y el entorno natural en su estado más puro.

Bajo este telón de fondo, el próximo 23 y 24 de mayo de 2026, Guatavita recibirá a 3.500 personas para la edición número 13 del Merrell Trail Tour. Lo que comenzó como una competencia local se ha transformado en un hito del calendario deportivo que ahora cruza fronteras gracias a una alianza estratégica con la Vulcano Ultra Trail de México. Esta cooperación internacional permitirá que quienes conquisten la prueba máxima de 63 kilómetros en los páramos colombianos aseguren su cupo para enfrentarse, en octubre de ese mismo año, a las faldas del imponente volcán Pico de Orizaba.

 - De los páramos de Cundinamarca al Pico de Orizaba: la nueva cara del turismo extremo en Colombia

Hay lugares que parecen diseñados por la naturaleza para poner a prueba el temple humano, y Guatavita, con su mística laguna y sus montañas que arañan el cielo de Cundinamarca, es el epicentro de esa resistencia. Este municipio, de corazón muisca y arquitectura colonial, se ha transformado en el refugio predilecto de quienes buscan escapar del asfalto bogotano para sumergirse en un plan que mezcla el aire puro con el turismo de desconexión. Aquí, la montaña no es solo un paisaje, sino un escenario vivo donde el silencio del amanecer y la incertidumbre del terreno dictan el ritmo del fin de semana.

El encanto de la región radica en su capacidad para ofrecer experiencias que van más allá del descanso convencional. Las rutas rurales y los senderos técnicos que rodean el embalse de Tominé se han convertido en un imán para el bienestar, permitiendo a los visitantes integrarse con bosques y caminos irregulares que retan tanto el cuerpo como la mente. Es un destino que invita a la introspección, donde cada ascenso exige disciplina y cada paso fortalece la conexión entre el viajero y el entorno natural en su estado más puro.

Bajo este telón de fondo, el próximo 23 y 24 de mayo de 2026, Guatavita recibirá a 3.500 personas para la edición número 13 del Merrell Trail Tour. Lo que comenzó como una competencia local se ha transformado en un hito del calendario deportivo que ahora cruza fronteras gracias a una alianza estratégica con la Vulcano Ultra Trail de México. Esta cooperación internacional permitirá que quienes conquisten la prueba máxima de 63 kilómetros en los páramos colombianos aseguren su cupo para enfrentarse, en octubre de ese mismo año, a las faldas del imponente volcán Pico de Orizaba.

De la montaña al asfalto: un plan para todos

La magia del evento es que ha dejado de ser una cita exclusiva para atletas de élite. El cronograma del fin de semana está diseñado para que el turismo familiar sea el protagonista. Mientras los corredores más experimentados parten a la medianoche para desafiar sus límites, los visitantes pueden optar por alternativas como el Trekking de 10 km, pensado para quienes quieren recorrer la montaña a su propio ritmo y sin presión competitiva. Incluso hay espacio para el Canitrail, una experiencia de 10 km donde humanos y perros ponen a prueba su confianza mutua en el terreno.

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Este flujo de visitantes no solo llena los senderos, sino que reactiva la economía local, desde la hotelería hasta los pequeños comercios que ven en el deporte una forma sostenible de desarrollo. Con el respaldo de Aire Libre y Aventura, el municipio se alista para demostrar que el turismo de montaña es la nueva joya de la corona en Cundinamarca, ofreciendo una mezcla de esfuerzo, libertad y adrenalina que difícilmente se encuentra en la ciudad.

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Por Las Dos Orillas

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