Esta liga de Bogotá, de la que han pertenecido Armando Plata, Hernán Castrillón y Juan Harvey Caicedo han sido fundamentales en tragedias como el Bogotazo y Armero

 - La red de radioaficionados que ha auxiliado al país en sus peores crisis de la que han hecho parte grandes locutores

La Liga de Radioaficionados de Bogotá funciona como un club solidario en el que sus miembros se apoyan y permanecen conectados. Su modelo de trabajo y el uso de esta tecnología han demostrado ser decisivos en el caso de tragedias y eventos catastróficos como el 9 de abril de 1948, el terremoto del Eje Cafetero de 1999 y la tragedia de Armero en 1985.

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Algo de historia

El 12 de diciembre de 1901, el ingeniero y físico italiano, considerado uno de los padres de la radio a nivel mundial e inventor de la telegrafía inalámbrica, logró la primera transmisión de señales de radio trasatlántica, enviando el código morse de la letra S desde poldhu en Inglaterra hasta la isla de terranova en Canadá. Con lo que demostró que, si era posible la comunicación inalámbrica a largas distancias, rebotando ondas en la ionosfera y lo hizo utilizando equipos transmisores de chispa con alta potencia y elevando una cometa en terranova para que la entena receptora tuviera una gran altura para lograr una buena señal.

En 1912, durante el Gobierno del presidente Carlos Eugenio Restrepo, en Colombia proliferaban gran cantidad de señales inalámbricas y debido a la tragedia del Titanic, todos los países buscaron la forma de regular las transmisiones radiofónicas y el Gobierno Nacional firmó un contrato con la empresa alemana Gesellschaft für drahtlose Telegraphie, con sede en Berlín, para que construyera la primera estación radiotelegráfica del país y así se crea la intendencia de telégrafos, con el objetivo de que el Gobierno Nacional tuviera el control absoluto de las comunicaciones inalámbricas en Colombia. Ese fue el inicio de las comunicaciones de radiodifusión en Colombia.

En 1925, se crea la Unión Internacional de radioaficionados (IARU) con el fin de tener un control de las asociaciones nacionales de radioaficionados en más de 160 países; y su objetivo era proteger los intereses del espectro ante los organismos internacionales. Una de sus funciones fue identificar y eliminar las interferencias nocivas en las bandas de radioaficionados por parte de emisoras no autorizadas.

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Una red para enlazar el mundo

La Unión Internacional de Radioaficionados cubre todo el mundo y está distribuida en tres regiones fundamentales. En la región # 1 se encuentran Europa, África, Oriente Medio y el Norte de Asia, en la región # 2 está las Américas y en la región # 3 Asia y Pacífico.

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El 18 de agosto de 1933, durante el Gobierno del presidente Enrique Olaya Herrera, se funda la Liga Colombiana de Radioaficionados (LCRA). Esta organización sin ánimo de lucro surgió para promover, impulsar, regular y representar las actividades de radiodifusión en Colombia ante las autoridades internacionales y nacionales. Los impulsores de esta iniciativa fueron Italo Amore, Gustavo Uribe y Roberto Uribe, Fernando Carrizosa y Enrique de la Rosa, y lograron agrupar a todos los radioaficionados del país.

La Liga Colombiana de Radioaficionados nació con el objetivo de incentivar el estudio, la investigación, experimentación e instrucción de comunicaciones radiales aficionadas, lo que contribuyó al fortalecimiento de la actividad radial frente a la estigmatización de la época. En 1972, durante el Gobierno del presidente Misael Pastrana Borrero, se instaló en el Cerro Negro, departamento del Caquetá, una de las primeras repetidoras en FM de radioaficionados en el mundo, conocida como el Alma Mater de la radioafición en Colombia, desde donde se coordina la red nacional de emergencias de los radioaficionados.

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La Liga de Radioaficionados de Bogotá

El 10 de diciembre de 1973 nació la Liga de Radioaficionados de Bogotá, con una treintena de aficionados a la radio en calidad de socios fundadores y se creó como la seccional # 3 de los radioaficionados de Bogotá, (seccional Bogotá zona 3), vinculados a la Liga Colombiana de Radioaficionados (LCRA). Entre los socios fundadores estaban Raúl Álvarez, (HK3CGI), Eduardo Arango (HK3AUN) y Guillermo Arévalo (HK3BHX).

La Liga de Radioaficionados de Bogotá (LRB) surgió con el objetivo de agrupar y formalizar a los radioaficionados en la capital del país y apoyar las comunicaciones en temas de emergencias, enfocada en la vocación de servicio, aspecto muy importante para tener unas comunicaciones confiables, durante las grandes emergencias y desastres en el país.

Desde su creación en Colombia y Bogotá, los radioaficionados han jugado un papel muy importante en las emergencias y desastres naturales ocurridos en el país, actuando con su red de comunicación confiable de forma autónoma cuando los sistemas convencionales de comunicación como el teléfono, internet y la energía eléctrica fallan o colapsan.

Algunos eventos que lo ilustran son el terremoto que se registró en 1970 en la costa pacífica en Bahía Solano; la tragedia de Armero del 13 de noviembre de 1985 y el terremoto del eje cafetero en 1999 que alcanzó los 6,2 grados y devastó gran parte de la ciudad de Armenia ese 25 de enero. Durante los disturbios del Bogotazo, el 9 de abril de 1948, el uso de las frecuencias de los radioaficionados fue determinante, al igual que lo fue durante la intoxicación masiva que se registró en 1967 en Chiquinquirá: gracias a los radioaficionados pudieron llegar los médicos para ayudar a la comunidad.

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La red de radiodifusión tiene la capacidad para conectarse, a nivel mundial, con todos los organismos de emergencias y autoridades locales en buena parte del globo. En la década de 1983, en Colombia había más de 5 mil personas con licencia del ministerio de Comunicaciones y la gran mayoría de ellos estaban en Bogotá. A partir del año 2000, esa cifra comenzó a disminuir y en el país existen actualmente cerca de 4 mil radioaficionados distribuidos en las distintas regiones. En Bogotá hay cerca de 1.000, en Medellín existen más de 550 y en el Valle del Cauca más de 350 radioaficionados.

En Bogotá, los radioaficionados están organizados en una especie de club en el que todos sus miembros aportan, para mantenerse activos, una cuota mensual. Eso sí, están reglamentados y controlados por el Decreto 963 de 2009 expedido por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTic), entidad encargada de otorgar las licencias y los indicativos de llamadas como el HK3 utilizado en Bogotá.      

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Por Ramiro Pacheco

Periodista en Las2Orillas, dedicado a informar y analizar los hechos que marcan nuestra vida diaria.