La preparación del equipo colombiano se dio entre ascensos a Monserrate, madrugadas con agua fría y viajes en bus de más de 20 horas

La odisea que vivió Colombia en 1962, la primera selección nacional en ir a un Mundial de Fútbol - La odisea que vivió la Selección Colombia para participar en su primer Mundial en Chile 1962

La historia no empezó en el Mundial de Chile ni en un estadio mundialista, sino en Bogotá, en una tarde de 1961 en la que un gol bastó para encender un camino que nadie en el país había recorrido antes. El 30 de abril de ese año, con El Campín lleno, Eusebio Escobar marcó el 1-0 frente a Perú y con ese resultado comenzó a tomar forma una posibilidad que hasta entonces parecía lejana: la primera clasificación de Colombia a una Copa del Mundo, la de Chile 1962.

Siete días después, el 7 de mayo de 1961, la historia se trasladó a Lima, donde el partido de vuelta definió todo. Perú golpeó primero con un penal de Faustino Delgado al minuto 3, pero Colombia respondió al 24 con un cabezazo de Héctor “Zipa” González. Ese empate 1-1, sostenido en medio de la presión del estadio y del contexto adverso, fue suficiente para sellar la clasificación.

Colombia se convertía, por primera vez, en selección mundialista, y el regreso a Bogotá estuvo acompañado por recibimientos, homenajes y una visita a la Casa de Nariño, donde el presidente Alberto Lleras Camargo saludó al equipo y se oficializó un premio de 1.000 pesos para cada jugador.

La nómina colombiana estuvo compuesta por 22 deportistas, todos del fútbol local, entre ellos Efraín “Caimán” Sánchez en el arco, acompañado por nombres como Francisco Zuluaga, Marcos Coll, Marino Klinger, Delio Gamboa y Héctor “Zipa” González. Sánchez, fallecido en 2020, fue uno de los referentes del equipo durante todo el proceso, desde la clasificación hasta los partidos en Chile.

La odisea que vivió Colombia en 1962, la primera selección nacional en ir a un Mundial de Fútbol

El entrenamiento militar previo al Mundial

Sin embargo, la clasificación no resolvió los problemas logísticos ni económicos. Durante el resto de 1961, el equipo disputó 14 partidos amistosos con el objetivo de recaudar fondos, en un momento en el que la federación no contaba con los recursos suficientes para sostener una preparación internacional.

A comienzos de 1962, la selección se concentró en la Escuela de Caballería de Usaquén durante casi tres meses, en un entorno que poco tenía que ver con las comodidades del fútbol moderno. Los jugadores dormían en camarotes, iniciaban sus jornadas a las seis de la mañana, se bañaban con agua fría y cumplían rutinas físicas exigentes, muchas de ellas en altura, incluyendo ascensos a Monserrate como parte del acondicionamiento.

Bajo la dirección técnica de Adolfo Pedernera y con la preparación física de José Claudio Constanzo, el equipo entrenó sin acceso a tecnología, sin registros audiovisuales de sus rivales y con información que llegaba principalmente a través de periódicos y radio. El conocimiento del adversario era limitado y se construía a partir de referencias indirectas, lo que obligaba a un enfoque más intuitivo en la preparación táctica.

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La llegada en bus a Chile

El 22 de mayo de 1962, la selección emprendió el viaje hacia Chile en medio de una despedida multitudinaria en Bogotá y una frase histórica y confusa del presidente Lleras para los jugadores: “muchachos, que les vaya bien y que anoten muchas canastas”.

El trayecto no fue directo ni sencillo: el grupo voló hasta Lima y desde allí continuó en bus hasta Arica, sede del Grupo A. El desplazamiento, largo y por tramos, reflejaba las limitaciones económicas del equipo, que aun así llegó con una semana de anticipación para adaptarse a las condiciones del norte chileno.

En Arica, Colombia compartió alojamiento con Uruguay, la Unión Soviética y Yugoslavia, tres selecciones con mayor trayectoria internacional. El debut en Chile 1962 se produjo el 30 de mayo frente a Uruguay, bicampeón del mundo. Colombia abrió el marcador con un penal convertido por Francisco “Cobo” Zuluaga y sostuvo la diferencia durante buena parte del encuentro, acumulando 57 minutos en ventaja antes de que el rival reaccionara.

José Sasía y Luis Cubilla marcaron para Uruguay en el segundo tiempo, decretando el 2-1 final, pero el resultado no fue el único golpe: Zuluaga y Delio “Maravilla” Gamboa salieron lesionados en un contexto en el que no existían sustituciones, lo que obligó al equipo a terminar el partido con nueve jugadores y sin dos piezas clave para el resto del torneo.

La odisea que vivió Colombia en 1962, la primera selección nacional en ir a un Mundial de Fútbol
Selección Colombia de 1962 en su despedida hacia Lima para posteriormente tomar un bus hasta Arica, Chile.

La ‘epopeya’ de Colombia en el Mundial de Chile 62

Tres días después, el 3 de junio, Colombia enfrentó a la Unión Soviética, campeona de la Eurocopa de 1960. El inicio fue adverso y contundente, con tres goles en los primeros 11 minutos: Valentín Ivanov anotó al 8 y al 11, mientras Igor Chislenko marcó al minuto 10. Germán “Cuca” Aceros descontó al 21, pero el 4-1 llegó al minuto 56 con Viktor Ponedelnik, en un escenario que parecía definitivo.

Sin embargo, el desarrollo del partido tomó un giro inesperado en el tramo final, cuando al minuto 68 Marcos Coll ejecutó un tiro de esquina que terminó en gol directo sobre el arco defendido por Lev Yashin. Ese gol olímpico, único en la historia de los Mundiales, marcó un punto de quiebre en el partido.

A partir de ese momento, Colombia redujo la diferencia con un gol de Antonio Rada cuatro minutos después y alcanzó el empate al minuto 76 con Marino Klinger, cerrando un marcador que pasó de 4-1 a igualdad.

El 4-4 quedó registrado como uno de los partidos más destacados del torneo, no solo por el resultado sino por la forma en que se produjo, con una remontada parcial frente a una de las selecciones más fuertes del campeonato.

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De regreso a la realidad

La felicidad no duró mucho. El último partido se disputó el 7 de junio frente a Yugoslavia, un partido al que Colombia llegó con desgaste físico acumulado, afectada por las lesiones y sin la posibilidad de rotar su plantilla. El resultado fue una derrota 5-0, con dos goles de Milan Galić, otro doblete de Dražan Jerković y uno de Vojislav Melić. El marcador reflejó el impacto de las condiciones físicas y las limitaciones del plantel tras los partidos anteriores.

Así, entre el 30 de abril de 1961 y el 7 de junio de 1962, Colombia construyó su primera experiencia mundialista a través de una secuencia continua de hechos: dos partidos de clasificación, 14 amistosos para financiar el proceso, una concentración de casi tres meses bajo condiciones exigentes, un viaje internacional con tramos terrestres y tres encuentros en fase de grupos.

El balance final fue de una igualdad y dos derrotas, con cinco goles a favor y once en contra, pero dentro de esos números quedó registrado un hecho singular: el único gol olímpico en la historia de los Mundiales y un empate que aún permanece en los registros como uno de los partidos más recordados de Chile 1962.

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Por Christopher Ramirez

Periodista Apasionado por la literatura y la crónica urbana.