En 2014, cuando iniciaba su segundo mandato como presidente de la República, Juan Manuel Santos les ordenó personalmente a los jefes de la Dirección de Policía Judicial e Interpol (Dijín) y de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) iniciar una investigación sobre el papel de Alex Saab, ciudadano colombiano de ascendiente libanés, en el mundo del contrabando y el lavado de activos.
Santos acababa de recibir información de fuentes de la oposición venezolana en el sentido de que Saab, un barranquillero que tuvo un rápido ascenso en el mundo de los negocios, se estaba lucrando de su cercanía con el régimen chavista, a través de un programa de alimentación popular conocido como CLAP.

Santos recogió denuncias de la oposición venezolana sobre el rol de Saab y sus negocios en el gobierno de Maduro y prendió las alarmas
Los generales José Luis Vargas, cabeza de la Dijín, y Juan Carlos Buitrago, de la Polfa, ,coordinaron con las agencias estadounidenses FBI, DEA y ICE la integración de un equipo conjunto para seguir, inicialmente desde Cartagena, los movimientos del hombre que en ese momento aparecía como socio de la empresa Group Grand Limited, importadora de las cajas de alimentos distribuidos en sectores populares por el gobierno venezolano.
Una de las hipótesis de la investigación era que Saab no solo operaba como posible ‘lavador’ de activos para funcionarios del gobierno venezolano, sino que además sacaba provecho de la compra con sobreprecios de alimentos que en ocasiones llegaban a puerto contaminados por larvas.
La hipótesis comenzó a ser probada con la incautación de dos contenedores en el puerto de Cartagena y con los sucesivos hallazgos de los nexos de Saab con Diego Marín Buitrago, conocido hoy con el alias de ‘Papa Pitufo’.
En su libro Los principios no se negocian (Planeta 2022) el general Buitrago recuerda que cuando ya había una masa crítica de evidencias contra Saab, la Fiscalía General de la Nación logró que fuera autorizada una orden de captura en su contra.
Sin embargo, cuando la operación iba a ser ejecutada en la costa atlántica una fuga de información conspiró en su contra y el hombre investigado logró abandonar el país aparentemente en una avioneta privada.
De acuerdo con el autor, le fue advertida la injerencia de un agente de la policía que al parecer habría aceptado un soborno ofrecido por una abogada que trabajaba al servicio De la Espriella Lawyers el bufete fundado por Abelardo De la Espriella, abogado de Saab. El entonces abogado penalista rechazó las incriminaciones contra su bufete y denunció al presunto policía infiltrado por el delito de extorsión, acusándolo de haber exigido dinero a cambio de frustrar la detención.

El general Buitrago quien salió del Polfa escribió un revelador libro en el que aparece el episodio de Alex Saab en el Gobierno Santos.
El general Buitrago asegura en su obra que, como consecuencia de su lucha contra la organización de Marín Buitrago y de Saab, se convirtió en blanco de los dos. Afirma también que De La Espriella y otro de sus clientes, el expresidente Andrés Pastrana, hicieron causa común para sacarlo de la Policía. Refiere que Pastrana, recién iniciado el gobierno de Iván Duque, buscó al ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo (q.e.p.d), para intrigar en contra suya refiriéndose a él como un infiltrado del gobierno venezolano en la comunidad de la Inteligencia colombiana.
En medio de las controversias que se desataron entonces, alguien filtró a los medios de comunicación un video en el que Juan Manuel Santos, como presidente, visitaba el Palacio de Miraflores en Caracas y asistía a una reunión oficial en la que estrechaba la mano de Alex Saab.

Visita de Santos con su canciller María Ángela Holguín a Caracas cuando Saab estaba en el churubito del poder con Chávez y el entonces canciller Maduro.
Santos tuvo que salir a la palestra a aclarar que la reunión se produjo en tiempos de su corta “luna de miel” con el gobierno chavista, cuando Colombia firmaba con Venezuela un acuerdo de cooperación en materia de construcción de vivienda. Explicó que ese día le preguntó a su canciller María Ángela Holguín, que le acompañaba, quién era aquel personaje con peinado de cola de Caballo (Saab). Ninguno de los dos lo conocía.
Desde entonces, el expresidente sospechó que el video habría sido filtrado por el abogado de Saab, de común acuerdo con Saab y funcionarios venezolanos.
El Acuerdo de paz de Santos con las Farc, otra ruptura de fondo
El hoy presidente electo solo se ha referido en público a Santos para cuestionar el manejo que le dio a su proceso con las Farc y para afirmar que su Acuerdo de La Habana no ha servido para brindar justicia y reparación a las víctimas de la violencia.
Hoy se hace evidente que siguen en orillas distintas y quienes se preguntan por qué el nuevo jefe de Estado se apartó del protocolo oficial y quiso hacerle un desplante a Santos al dejar de invitarlo a su posesión, podrían tener ahora mayores razones para entenderlo.
Venezuela también tiene que ver con la decisión del mandatario electo de no invitar a la ceremonia de investidura al expresidente Ernesto Samper Pizano. El apoyo que Samper les dio en su momento a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro, y el respaldo que ambos le brindaron para que él llegara a organismos multilaterales, lo explican. Lo explica también su cercanía con el petrismo.
No es la primera vez que se producen desplantes a espaldas de los protocolos. El expresidente Álvaro Uribe dejó de asistir a la segunda posesión de Santos por diferencias políticas que para él han sido hasta hoy irreconciliables.
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