En El Museo se presentan las últimas series del artista,el tema de la ciudad, la Plaza de Boíìvar como centro del poder y síntesis de la realidad social y política

 - Zalamea Inundó la plaza y el Congreso se hundió como el Titanic
 - Zalamea Inundó la plaza y el Congreso se hundió como el Titanic

En la galería el Museo el 26 de marzo se realizó la inauguración de Gustavo Zalamea. Y se presentan sus últimas series, el tema de la cuidad – La plaza de Bolívar- en este conjunto de obras plantea el centro del poder en sus múltiples puntos de vista. Sin duda desde ese centro, el artista resumía la realidad colombiana en términos sociales y políticos. Ese territorio desde donde, Zalamea hizo una investigación plástica sobre los acontecimientos y su realidad. La capital es el síndrome general donde suceden todas las catástrofes del país. Aldo Rossi en su ensayo sobre la “Arquitectura de las ciudades” anota: “La ciudad y la región se convierten en una cosa humana porque son un inmenso depósito de fatigas. Son obras de las manos, pero en cuanto a Patria artificial y cosa construida puede atestiguar valores. Son permanencia y memoria. La ciudad es su historia”.

Por otro lado, Camus en su ensayo sobre el Artista y su Tiempo anota sobre el compromiso con la realidad: “En el momento mismo en que el artista se decide a compartir la suerte de todos, afirma al individuo que él es. Y no podrá salirse de esa esa.”

Gustavo Zalamea siempre estuvo comprometido con la realidad. Cualquier imagen tiene referencia al momento y de ella retoma la historia para relatar catástrofes. Es decir, la actualidad en el sentido estricto de la palabra… Los artistas no están nunca solos, ni mudos ni sordos o indiferentes. Debemos saber que, por el contrario, no se puede evadir la miseria común, al desenfreno político, a la corrupción rampante. Todo es tan evidente que es imposible ignorar. Y, Gustavo Zalamea siempre lo pinto. Para el artista no hay verdugos privilegiados.

La ciudad fue uno de los temas concretos en su trabajo. Un referente geográfico específico fue Monserrate como símbolo de la tragedia y del poder. Es la representación de su posición, es la interpretación de lo que es capaz de crear el artista para redimir lo irremediable.

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Naufragio

El impulso lo lleva a ser también testigo y demuestra en el acto creativo donde la memoria, tiene una enorme prioridad. Para él es importante mantener la fuerza de lo propio. 

En una temprana época, cuando Zalamea se pintaba de espaldas frente a la ventana del estudio, deja la huella de su temprano compromiso del pintor observando la realidad. Primero viene la situación de los múltiples espacios y después, la composición de crónicas.

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Es verdad que a Zalamea le interesaba interpretar la complejidad porque en su lenguaje quiere representar las presencias y ausencias. Se trata de la sucesión de historias cotidianas que encadena los días con los tiempos, los literarios y sus homenajes pictóricos.

Bogotá es una de esas imágenes que hacen parte de un fondo existencial. En la ciudad acontecen esas historias de la geografía, relato social, las instituciones, el sentido colectivo del individuo y los símbolos de poder.

Para una mejor perspectiva, nos podemos refugiar en los términos de la técnica cinematográfica: el zoom y el paneo. Dos de sus movimientos internos que construyen su ritmo.  Durante mucho tiempo, en el comienzo de los años 80, en la obra de Zalamea iban apareciendo espacios interiores y exteriores que se contienen a sí mismos. Durante mucho tiempo, los espacios iban hacia el interior del cuadro. Después vino la ciudad desde la ventana, el edificio, la plaza, la montaña.

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Ya en los años noventa se instala en la plaza y aparece Mobby Dick de Malleville. Esa enorme ballena ha sido una de las guías de este destino literario y pictórico. Y a través de este relato, puede pensar en la historia de los hombres que se debaten entre todas las verdades y mentiras posibles en medio del imprevisible mundo del mar y la soledad. Zalamea junta su lucidez sobre la realidad con su capacidad de soñar, imaginar encuentros, y plasmar nuevas ideas.

Zalamea busca que la imaginación del cazador de sueños y tormentas y ballenas se una a esa cruda realidad.  Siempre con la brújula del ritmo, con la que comienza y acaba cada travesía.

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El combate (con San Jorge y el dragónde Carpaccioy le radeau de la Meduse de de Garicaultt),políptico, 1998

Zalamea, es como aquel que comienza en la novela pidiendo que lo llamen Ismael…, se monta en el barco Nantuket, saca el mapa de navegación para prever la ruta de su mundo creativo. Sí va a la plaza, a la vida, a las puertas del cielo o del infierno. Todo tiene el ritmo de su historia. Transfiere todas sus sensaciones a la tela o al papel. Arma y desarma. Construye y destruye, dibuja y borra, pinta por delante y por detrás de la tela. Sacude el barco de la memoria y hecha andar los sueños.

Escribo esta nota en presente y pasado porque para mí, Gustavo no ha muerto.  

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