¿Y Petro de dónde va a sacar la plata para hacer lo que promete?

En otras palabras, ¿cuál sería la política fiscal que propone el candidato de la Colombia Humana?

Por: Santiago García Cabrera
Mayo 18, 2018
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¿Y Petro de dónde va a sacar la plata para hacer lo que promete?
Foto: HSB

El cuestionamiento que le da el título a este artículo es una manera sencilla de preguntar por la política fiscal, que es la forma como el Estado ejecuta sus gastos y obtiene sus ingresos. Antes de entrar en materia se debe decir que las principales maneras con las que el Estado puede intervenir en una economía capitalista como la colombiana son: la política fiscal y la política monetaria (además de la política comercial). Los enfoques que tengan esas políticas nos dicen qué actividades económicas son las que desde el Estado se quieren estimular y cuáles son las que se quieren desalentar, además de distribuir las cargas en caso de que la economía tenga desempeños por debajo de lo esperado.

Teniendo claro lo anterior, podríamos reformular la pregunta: ¿cuál es la política fiscal que propone la Colombia Humana? De manera general, se puede decir que el objetivo de esta política fiscal es el reordenamiento del gasto (para liberar y reorientar recursos) y de los ingresos del Estado (para obtener nuevos), con el fin de presionar la inversión de acumulaciones ociosas de riqueza y de esta manera garantizar derechos. Lo que aquí se expone está basado en el programa presentado ante la Registraduría[1] y en diversas intervenciones del candidato Gustavo Petro en discursos, debates[2] y entrevistas[3].

Ingresos

El Estado tiene dos fuentes principales de ingresos: 1) los impuestos y 2) las utilidades de las empresas públicas (que cada día son menos por las privatizaciones). Como no se propone la venta de ninguna empresa pública, se asumirá que los ingresos por sus utilidades se mantendrán iguales, por lo que quedan los impuestos. En materia tributaria, se propone realizar el principio de progresividad a través de las siguientes medidas.

  • Eliminar el IVA de la cadena productiva de los productos de la canasta familiar. Con esto se busca estimular la producción agrícola y aumentar la capacidad de compra de las familias pobres del país.
  • Gravar con la tarifa más alta del impuesto predial a las grandes extensiones de tierra fértil improductiva. Ante esto, los terratenientes improductivos tendrán tres opciones, todas positivas: o pagar el impuesto, o poner a producir la tierra, o venderla (dejando las tierras a un precio asequible, con el cual las podrían comprar campesinos o el Estado, y así dárselas a campesinos sin tierra o con tierra insuficiente).
  • Gravar con tarifas progresivas los altos dividendos. Los dividendos son la parte de las utilidades de las empresas con la que se quedan los propietarios. Por supuesto, no se trataría de ponerle más impuestos de los que ya tienen a las micro, pequeñas y medianas empresas, sino a los dividendos de las grandes. Ante esto, los propietarios de esas grandes empresas tienen dos opciones, ambas buenas: o pagan el impuesto, o reinvierten ese dinero en las empresas, generando más empleos y tecnificación en las mismas.
  • Eliminar las exenciones tributarias. Con esto se busca recuperar los 8 billones de pesos anuales que deja de recibir el Estado que, con el discurso de la “confianza inversionista”, creó una de las peores injusticias tributarias: que las micro, pequeñas y medianas empresas tributen tarifas más altas que muchas empresas multinacionales.
  • Gravar con tarifas progresivas las grandes remesas hacia el exterior. Esto tiene que ver con el tipo de inversión extranjera que se desarrolla en Colombia, puesto que las grandes remesas hacia el exterior son los giros que hacen las empresas multinacionales de las ganancias que obtienen por su actividad económica hacia sus “centros de mando”. Con esta medida se busca combatir a los “capitales golondrina” que entran al país: esos que llegan, pican y se van, sin dejar para el país más que el tierrero. Ante esto, los inversionistas extranjeros tendrán tres opciones, todas positivas: o pagan el impuesto, o reinvierten parte de sus ganancias en el país, o se van. Colombia necesita inversión extranjera de calidad, y las empresas multinacionales que no quieran asumir estas condiciones es porque están acostumbradas a destruir el país para obtener sus beneficios.
  • Cobrar de manera progresiva el impuesto carbono en las importaciones. Esto significa que las mercancías que por su producción o consumo generen altos impactos ambientales, tendrán que pagar esta tributación. Esto hará que, por ejemplo, sea más caro importar buses con motores diesel que buses con motores eléctricos.

Gastos

En esta sección no se van a analizar todos los gastos que se pretenden hacer bajo el gobierno de la Colombia Humana, sino solamente aquellos que se van a reorganizar o reorientar con el fin de que existan los recursos suficientes para garantizar el conjunto de políticas sociales que se han propuesto.

  • Seguridad y defensa. Se propone reordenar el gasto en este rubro, de tal manera que de éste salgan recursos que garanticen la educación superior de los soldados y policías bachilleres y profesionales, contribuyendo al objetivo de garantizar el acceso de la juventud a la educación superior.
  • Reforma a la salud. Se parte de la idea de que la intermediación financiera que llevan a cabo las EPS succionan los recursos que les gira el Estado y que, por lo tanto, los recursos que actualmente se destinan a esta partida presupuestal son suficientes[4]. Así que se propone eliminar del sistema de salud a las EPS, pasando la administración de estos recursos a manos del Estado, el cual le giraría recursos directamente a las IPS –públicas o privadas– por la prestación de los servicios de salud. También se destinaría una parte de este presupuesto al ejército de 50.000 profesionales de la salud para el agresivo programa de salud preventiva que se ha propuesto.
  • Reforma pensional. Debido a que Colpensiones solamente cuenta con el 7% del total de cotizantes, actualmente el Estado debe destinar trece billones de pesos anuales para el pago de las pensiones de un millón y medio de personas; mientras tanto, los fondos privados tienen el 93% de los cotizantes, pero solamente le paga pensión a 140.000 personas. Esto explica el famoso “pasivo pensional”, con el que algunos quieren justificar el aumento de la edad de pensión. Pero esta medida es un distractor para aumentar la ganancia de los fondos privados y que, en últimas, profundizará el déficit fiscal en materia pensional que hoy tenemos. Por eso, se propone un modelo de pilares en el que haya una cotización obligatoria de hasta 4 salarios mínimos a Colpensiones por parte de todos los cotizantes. Y quienes quieran una pensión más alta, podrían ir o a los fondos privados o a Colpensiones (según elijan) para hacer su ahorro programado adicional. De esta manera se subsanaría el pasivo pensional y, por lo tanto, se liberarían los 13 billones de pesos anuales que el presupuesto nacional le gira a Colpensiones. De esos 13 billones, 6 billones se destinarían al pago de un bono pensional solidario por encima de la línea de la pobreza para las personas de la tercera edad que no hayan alcanzado a cumplir los requisitos para pensionarse, y los otros 7 billones se destinarían al presupuesto de la educación superior.
  • Ecopetrol. Se propone reorientar progresivamente sus utilidades de la exploración y extracción petrolera hacia la producción a gran escala de energías limpias, tales como la energía solar, eólica o de mareas.
  • Banco Agrario. Se propone convertirlo en un banco de primer nivel que le compita a la banca privada por el ahorro de los ciudadanos, al eliminar en él los servicios financieros que tanto asfixian a los colombianos. Esto permitirá que tenga el capital necesario para dar crédito barato a toda actividad productiva (agraria o industrial) que lo requiera, sacando así a la población de la dictadura del “gota a gota”.

Conclusión

El capitalismo colombiano, especialmente desde el gobierno de César Gaviria, siempre ha sido raquítico, dependiente, rentista, extractivista, burocrático y excesivamente concentrador del ingreso y de la tierra. La política fiscal que propone la Colombia Humana, en cabeza de Gustavo Petro y Ángela María Robledo, es congruente con el objetivo general de desarrollar en Colombia un capitalismo robusto que sea capaz de garantizar los derechos sociales, económicos, culturales, colectivos y ambientales consagrados en la Constitución de 1991. Por lo tanto, los cuentos del “castrochavismo”, “comunismo”, “populismo” y similares que difunde la derecha colombiana, no son más que sofismas de distracción para desviarnos de un hecho evidente: que la candidatura de Gustavo Petro representa la esperanza que por décadas la élite de este país nos ha despojado.

 

[1] Se puede encontrar aquí: https://petro.com.co/programa/

[2] Se recomienda especialmente el debate que organizó la revista Portafolio.

[3] Se recomienda especialmente la que le hizo el diario La República, ya que se enfocan en el tema económico.

[4] Para profundizar más en este tema, se recomienda el debate que realizó el Senador Jorge Enrique Robledo sobre la salud.

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