ESPECIAL

Vidas que se llevó el coronavirus​

en Colombia

Como sacerdote acompañó a Urabá en los años de guerra

Francisco Miguel Portillo

Q.E.P.D. 27 de abril de 2020

Gracias a su espíritu alegre, cordobés, el padre Francisco Miguel Portillo, se adaptó fácil en Urabá donde escuchó y acompañó a la gente en los años duros de la guerra. Fueron muchos los velorios y entierros, pero también los momentos de alegría que compartió durante sus 35 años de servicio en la diócesis de Apartadó, como párroco en los municipios de Turbo y San Pedro de Urabá. En Turbo fundó la parroquia Santo Ecce Homo, en donde los feligreses aun lo recuerdan como su sacerdote eterno.

Muy querido por su comunidad, con 74 años, había viajado a Medellín para continuar con un tratamiento médico. Se hospedó, como era su costumbre, en casa de unos familiares, en la que uno de ellos estaba vinculado laboralmente a la plaza de mercado La Minorista, donde reventó un brote de coronavirus.

El padre Francisco Miguel terminó internado en Clínica León XIII de Medellín, donde permaneció una semana y cuando ya empezaba a recuperarse del COVID 19, le falló el corazón y murió el 27 de abril. Fue despedido en la Catedral Metropolitana de Medellín. El obispo de Urabá, Monseñor Hugo Alberto Torres, espera poder despedirlo con la gente a la que le entregó 35 años de vida sacerdotal.

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