¿Unanimismo o falta de lucha ideológica?

Ariel Peña señala que en lugar de decirse que en Colombia no se puede pensar diferente, debería mencionarse que en el país no existe un debate fecundo de las ideas

Por: Ariel Peña González
agosto 21, 2019
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¿Unanimismo o falta de lucha ideológica?

A los que dicen que en Colombia no se puede pensar diferente, hay que preguntarles sobre qué no se puede pensar diferente, ya que con esa expresión han enredado un buen tiempo a muchos sectores de la población, como si en el país existiera una dictadura que impusiera el pensamiento político único, so pena de ser torturado y asesinado, como sucede en los regímenes comunistas de Norcorea, Cuba, Venezuela, Nicaragua, etc. Por lo tanto es paradójico esbozar que no se puede pensar diferente cuando no hay claridad ideológica en lo referente a la esencia de las doctrinas que se enfrentan.

Sabemos muy bien que en Latinoamérica los dirigentes marxistas son especialistas en explotar los resentimientos pretéritos de una parte de la población para sus fines estratégicos burocráticos, siguiendo la cartilla del escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien fue el autor de Las venas abiertas de América Latina.

Sea como sea, la manoseada frase en mención, utilizada por sectores de la llamada izquierda, se podría cambiar perfectamente por: “en Colombia no existe el debate fecundo de las ideas”. Ahí también tendríamos que preguntar qué es eso de pensar diferente, porque tanto el fascismo, el nazismo y el marxismo son doctrinas totalitarias que piensan y actúan diferente a lo que conocemos como la democracia liberal.

En el país a los militantes comunistas, cuya doctrina es responsable de haber propiciado el conflicto armado de más de 5 décadas, que produjo 8 millones de desplazados, cerca de 300 mil millones de dólares en pérdidas y 250 mil muertos, hay que recordarles cuantas veces sea necesario que las bandas armadas marxistas fueron creadas para tomarse el poder mediante la violencia terrorista. Sin embargo, las elites políticas que han gobernado a Colombia casi nunca le han hecho una confrontación ideológica seria a esa doctrina absolutista. Entonces cuando se dice que no se puede pensar diferente eso no aplica, pues poco o nada se ha debatido sobre la esencia y el componente ideológico del comunismo totalitario, causante de grandes las aflicciones que ha vivido Colombia en las últimas décadas.

Se confronta el pensamiento diferente cuando se conoce, pero en el caso del país en que se ha ignorado por completo lo que representa el marxismo, que es antagónico a la democracia y a la libertad, es absurdo decir que se ataca a quienes piensan diferente, porque no hay connotaciones ideológicas. O sea, la frase está vacía y responde más a un embrollo conceptual, ya que la vesania que ha existido en esta larga historia de violencia es producto del conflicto armado; además esa situación también ha llevado a que Colombia sea una de las naciones más desiguales del mundo.

Se piensa diferente cuando hay una lucha ideológica y dialécticamente se resuelven las contradicciones, pero para el caso de Colombia la degradación del conflicto lleva a situaciones calamitosas, en donde la lumpenización del enfrentamiento adobado por el narcotráfico no ha permitido dilucidar de manera clara la catástrofe vivida; sin embargo, los cabecillas guerrilleros han justiciado su accionar terrorista con un discurso miserabilista en donde también falazmente argumentan que han sido perseguidos “por pensar diferente”, cuando eso es una treta para justificar la sublimación que han hecho de la violencia. La razón de ser del marxismo-leninismo es la toma del poder para siempre, siguiendo a Maquiavelo en lo referente a la predestinación, pues los miembros de la logia de marras se creen una deidad que representa un pensamiento superior.

Pensar diferente no ha sido una dificultad desde el punto de vista ontológico en Colombia durante las últimas décadas, pero los que mencionan ese exabrupto son los primeros en eludir el debate ideológico cuando unos pocos se lo plantean porque en la mayoría de los casos pertenecen al marxismo, que como lo hemos dicho en anteriores oportunidades es una simple patraña criminal y burocrática de engaño a los pueblos, que se ha basado en la violencia y la mentira para sobrevivir hasta nuestros días.

No solamente en Colombia la dirigencia política tradicional ha sido incapaz de presentarle lucha ideológica al marxismo-leninismo, sino que las viejas oligarquías latinoamericanas que han parasitado manejando los estados se les ha notado un complejo de inferioridad frente a los dogmas del comunismo totalitario, cayendo en una reverencia supersticiosa frente a semejante engendro, de pronto asustadas por la monserga marxista del materialismo histórico y la inevitabilidad. Porque con ese par de fetiches, igual que sucede con las sectas religiosas, los comunistas ofrecen a las personas despistadas un “mundo mejor” y algunas los acogen por el miedo a lo que vendrá, además se utilizan mitos como el de la lucha de clases.

La lucha ideológica en contra del marxismo-leninismo la han convertido en una anatema, porque en la academia, la política y en las organizaciones sociales y sindicales es nulo el debate. Tontamente se arguye que en Colombia no se puede pensar diferente por la intolerancia, olvidándose de las implicaciones horrorosas que ha generado el conflicto armado interno. De ahí que bajo ninguna circunstancia, al no existir una respuesta filosófica e ideológica en contra del totalitarismo por parte de quienes han manejado o manejan el Estado, no es válido decir que en Colombia no se puede pensar diferente. Los múltiples crímenes que se han cometido en el conflicto político militar por parte de los variados actores desgraciadamente son propios de una guerra irregular que inició la guerrilla terrorista comunista.

Así como han convertido en intocable al marxismo, tampoco se cuestiona al bolivarianismo, indigenismo y las diferentes máscaras que ha usado el comunismo totalitario. De hecho, a veces en algunos importantes centros de educación superior las directivas se paralizan cuando se trata de tocar temas como el socialismo del siglo XXl o el Foro de Sao Paulo. Por ello la mención de que eso de que no se puede pensar diferente es solamente un sofisma, pues lo primero que hay que conocer es la doctrina del rival, cosa que difícilmente sucede en Colombia, fundamentalmente con el marxismo-leninismo, cuya perversidad es muchas veces ignorada por los demócratas.

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