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Opinión

Una propuesta de educación ambiental

El conocimiento científico es esencial para generar conciencia ambiental

Por:
Enero 20, 2016
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Muchos pensadores afirman, y me sumo a ellos, que los principales problemas que afrontamos como país y como humanidad son la violencia, la corrupción, la desigualdad social, el vacío espiritual y la catástrofe ambiental. En ese sentido, cuando diseñamos currículos y cuando nos sentamos a pensar en los para qués de la educación, es importante tener en cuenta la importancia de educar para la equidad social, para la plenitud espiritual, para la paz, la ética y, por supuesto, para la sustentabilidad ambiental. Surgen así varias preguntas: ¿cómo educamos para la sustentabilidad? ¿Cómo generamos conciencia ambiental en colegios y universidades?

El Gimnasio Moderno organizó en noviembre pasado el Primer Encuentro de Educación y Sustentabilidad. El tema central fue cómo educar para la sustentabilidad y cómo generar conciencia ambiental. Al encuentro asistieron educadores y activistas muy importantes del mundo del ambientalismo tales como Joseph Baum y Terry Wilson (ambos profesores de la Universidad de Kentucky y expertos mundiales en el tema), Julio Carrizosa (padre del ambientalismo en Colombia), Luis Camargo (fundador y director de OPEPA), Carlos Rodríguez (director de Tropenbos, Colombia), Natalia Arango (directora de Ciencia en el Patio de La Escuela), Camilo  Camargo (vicerrector del colegio Los Nogales), Mauricio Díaz-Granados (director del Jardín Botánico) y Silvia Gómez (directora de Green Peace Colombia). Las charlas giraron en torno a cómo aprovechar el medio ambiente para generar involucramiento académico, cómo hacer uso de la educación experiencial, la importancia de la complejidad y la observación, el déficit de naturaleza, los saberes y las pedagogías de los indígenas en el Amazonas, cómo generar y fomentar la investigación científica con pocos recursos, cómo planear actividades de educación en ciencias, así como la importancia de cuidar y preservar los páramos en Colombia.

Todas las presentaciones fueron excelentes y son muy recomendadas. Fueron filmadas y pueden ser vistas en www.gacetadocente.gimnasiomoderno.edu.co Quiero destacar la exposición de Mauricio Díaz-Granados, director del Jardín Botánico. Porque su exposición plantea unos lineamientos básicos e importantes sobre cómo debería ser una educación para generar conciencia ambiental.

Su propuesta se llamó Ciudadanía Ambiental con Bases Científicas. Según Mauricio, para generar conciencia ambiental en nuestros estudiantes, es esencial tener unas bases científicas sólidas. Esto es así porque muchas veces se toman decisiones sobre ecosistemas desde las ciudades, sin conocer los lugares afectados. Pasa lo mismo, por ejemplo, con algunas consultas previas en materia indígena. Ese es un primer problema que debemos afrontar. La conciencia ambiental nos permite tomar decisiones responsables, bioéticas, en los ámbitos personal, profesional y político. Y para ello, según Mauricio, necesitamos bases sólidas en conocimiento científico.

Según él, en el corazón de los procesos educativos se deberían tocar las siguientes temáticas:

  1. La evolución (para que los humanos conozcamos nuestra posición en el universo, así como la de otras especies).
  2. Crecimiento demográfico (qué pasara con el planeta a futuro, relación cantidad de gente y recursos)
  3. Cambio climático (responsabilidad de los humanos en los cambios climáticos, consecuencias, etc.)
  4. Un modo de vida personal, para ser consecuentes con la situación mundial y con las investigaciones científicas, y que incluya temas como el agua (ej. tiempo en la ducha, lavarse los dientes y cerrar el grifo, etc.), el alimento (optar por el vegetarianismo, por ejemplo, porque la ganadería contribuye al calentamiento global y es la segunda causa de producción de gases), los residuos (aprender a reciclar, entre otros), así como estimular el uso de la bicicleta.

Dentro de sus reflexiones finales, Mauricio mencionó la importancia de la pedagogía para formar conocimientos y, a través de ellos, en segunda instancia, modelar actitudes. Con ella, debemos enseñar el cuidado por la tierra. Esta educación debe ser para niños y para adultos, se debe dar desde los primeros años en todos los colegios, con las temáticas que se mencionaron y con materias asociadas al cuidado de la naturaleza que deben estar en toda la malla curricular. Así mismo, incorporar los PRAES (programas ambientales escolares) en la vida de toda la comunidad. El conocimiento ambiental debe ser transversal y no es patrimonio exclusivo del área de Ciencias Naturales (por ejemplo, desde Matemáticas, Historia, Geografía o Literatura, podemos abordar el cuidado de la tierra y muchos otros temas ambientales). Los elementos de enseñanza deben ser teóricos y prácticos, y deben conducir a generar reflexiones que cambien nuestras costumbres para evitar el deterioro ambiental.

Debemos cambiar el paradigma del antropocentrismo al biocentrismo, y eso lo podemos lograr con una educación compleja que incluya los elementos antes mencionados, entre otros. Por ejemplo, conocer que la extensión de los páramos se está reduciendo de manera alarmante, cómo ese fenómeno afecta el agua y cómo la minería irresponsable contribuye a esa reducción.

 

La  ciencia no es suficiente para generar conciencia ambiental.
Se necesita más corazón y desarrollar la sensibilidad

 

Comparto con algunos colegas la idea de que la ciencia no es suficiente para generar conciencia ambiental. Se necesita más corazón y desarrollar la sensibilidad (tocar las emociones de los estudiantes y las personas, y para eso sirven las artes, el cine, y la experiencia directa). Sin embargo, las ideas de Mauricio son muy importantes y merecen ser estudiadas y tenidas en cuenta. La Tierra, una de nuestras madres sagradas, está sufriendo. Eduquemos para su cuidado. Es importante desarrollar la sensibilidad y, al mismo tiempo, brindar conocimientos científicos sólidos que generen conciencia sobre el desastre ambiental y sobre cómo nuestras conductas pueden ayudar a frenarlo.

 

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