La intervención de Washington en las próximas elecciones en Colombia plantea serios riesgos para la continuidad de un gobierno progresista

 - Una amenaza nada despreciable

Cuando faltan apenas dos meses para las elecciones presidenciales, crecen las alarmas sobre los intentos de impedir el triunfo de Iván Cepeda, el candidato favorito en las encuestas, comprometido con el proyecto del actual gobierno.

Las amenazas provienen tanto de EEUU como de las elites oligárquicas nacionales, empeñadas en recuperar la presidencia a como dé lugar. Examinémoslas con atención.

La injerencia extranjera en este asunto es más que preocupante. De acuerdo con una investigación adelantada por el New York Timesy dada a conocer hace diez días, dos tribunales distintos de Nueva York, uno en Manhattan y otro en Brooklyn, abrieron indagatorias preliminares al presidente Petro sobre dos asuntos relacionados.

El primero, su presunta reunión con líderes del narcotráfico y el segundo, su posible recepción de dinero de ellos para su campaña electoral. Fueron presentadas como dos investigaciones independientes, adelantadas de manera paralela. Las sindicaciones se basan en declaraciones anónimas de agentes de la DEA y de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).

Están a cargo de fiscales especializados en narcotráfico a nivel internacional, en un contexto en que la Casa Blanca  “está intensificando agresivamente su uso del sistema judicial para ayudar a impulsar la agenda de política exterior del presidente

Se plantea también en el artículo que Washington podría utilizar dichas investigaciones para presionar a Colombia hacia una mayor cooperación en la lucha contra el narcotráfico o para intentar influir en el resultado de las elecciones presidenciales próximas.

 Recordemos los precedentes inmediatos: el anuncio de la Doctrina de Seguridad de Trump, en diciembre pasado, el asalto a Venezuela el 3 de enero y la conformación del Escudo de las Américas, en Miami el 7 de marzo.

Sigue a Las2orillas.co en Google News

En dicha reunión de los presidentes incondicionales con Trump, se acordó que se les daría una salida militar a los problemas de la región. Se ratificó el compromiso combatir el narcotráfico y la inmigración y se anunció la realización de operaciones transfronterizas conjuntas con Washington contra las organizaciones criminales.

Pero volvamos un poco atrás. En octubre pasado, poco después del viaje de Petro para participar en la Asamblea General de la ONU, cuando se agudizaron sus tensiones con Trump, el Departamento de Tesoro incluyó al presidente en la lista OFAC, en donde se registra a las personas y organizaciones con supuestos vínculos con el narcotráfico o con el crimen organizado.

“El presidente colombiano ha permitido el florecimiento de los cárteles de la droga y se ha negado a poner fin a esta actividad”, dijo entonces el secretario del Tesoro. Se le sanciona “por su rol en el tráfico ilícito de drogas (…) Bajo su presidencia la producción de cocaína se ha disparado a niveles récord y les ha ofrecido beneficios a organizaciones narcoterroristas”.

No vamos a tolerar que se trafiquen drogas a nuestra nación y se envenene a los americanos”.

Por ese entonces, el mismo Trump acusó a Petro más de una vez de ser “un líder del narcotráfico que incentiva la producción masiva de drogas, tanto en campos grandes como pequeños, por toda Colombia”.

Sin duda, la tensión se alivió un poco después de la conversación entre los dos mandatarios y la visita de Petro a la Casa Blanca en febrero pasado. Pero por encima de todo, es claro que Washington necesita contar en Colombia con un gobernante de derecha, incondicional con sus mandatos. Iván Cepeda no califica.

Otro asunto preocupante que pretende atentar contra la continuidad del gobierno progresista son las tensiones con Ecuador, cuyo presidente, Noboa se convirtió en aliado incondicional de Washington y ha intentado desestabilizar la región fronteriza entre los dos países.   

El pasado 6 de marzo, tropas estadounidenses y ecuatorianas adelantaron un operativo conjunto, supuestamente en contra de un campamento de los Comandos de la Frontera, integrado por disidentes de las antiguas FARC.

Después se conoció que un avión de la fuerza aérea ecuatoriana incursionó en territorio colombiano y arrojó explosivos de alta potencia sin detonar, como lo denunció el presidente Petro.

Ante todo, se trata de ejercer una mayor presión sobre el gobierno colombiano para que rompa los diálogos que adelanta con algunas organizaciones y privilegie la salida militar frente a los grupos armados. Es decir, volver a la estrategia de la ultraderecha en Colombia. Noboa insiste en que no hay ningún control de seguridad en el lado colombiano de la frontera.

Con ello, se busca acabar con la vía de la negociación y de la inversión territorial, defendida y puesta en práctica con muchas dificultades por el gobierno de Petro, mediante su ambicioso proyecto de Paz total, con el cual el mismo Cepeda estuvo muy comprometido.

Además de la presencia de organizaciones armadas diversas, la situación en la frontera hoy es muy tensa. Desde comienzos de marzo, Ecuador le impuso aranceles al comercio proveniente de Colombia y esta respondió con la misma medida. Se vive allí una verdadera crisis humanitaria.

El expresidente Rafael Correa expresó que se intenta generar incidentes con Colombia para intervenir en las próximas elecciones presidenciales. https://www.youtube.com/watch?v=KetawOtMrgY

Intentos tendientes a desestabilizar al gobierno colombiano e impedir que Cepeda gane la presidencia

Todos estos intentos tendientes a desestabilizar al gobierno colombiano e impedir que Cepeda gane la presidencia sintetizan la trayectoria de la oligarquía opositora durante el mandato de Petro; sus múltiples viajes a Washington y a La Florida a tratar de ganarse el apoyo de Trump y de sus agentes para dicho objetivo.

En el plano interno, proliferan ahora todo tipo de acusaciones y montajes contra Petro y Cepeda, entre ellas por el asesinato del excandidato Miguel Uribe Turbay.  “la única forma de que su muerte haya valido la pena y que no haya sido en vano es evitar que Iván Cepeda llegue al Gobierno en las próximas elecciones, sin duda alguna”, señaló su viuda, con escalofriante cinismo.

Frente a estas amenazas, el triunfo del progresismo no está garantizado. Debe insistirse en la necesidad de superar el triunfalismo de las encuestas y concentrar esfuerzos en acercar sectores más allá de la izquierda, para la primera vuelta.   

PS: Bajo el lema #Nokings, el sábado pasado se realizaron más de 3.200 movilizaciones y concentraciones en EE. UU, y Europa, contra Trump y el fascismo que él lidera.

De la misma autora: Cumbre de Miami y presidenciales en Colombia

Anuncios.