Un gobierno para el cambio que andará lento ¿pero seguro?

Las preguntas ¿a qué nos dedicamos? ¿por dónde comenzamos? ¿Cuáles serán las prioridades? Desafíos que se verán en el corto plazo

Por: Miguel Angel Cerón Hurtado
agosto 05, 2022
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Un gobierno para el cambio que andará lento ¿pero seguro?
Foto: Twitter @petrogustavo

Claro que hoy, después del gobierno de Duque, Colombia está para hacerla de nuevo, en lo económico, lo social, lo institucional, lo político y lo idiosincrático, porque con el enfoque derechista que este gobierno aplicó en las políticas neoliberales, prácticamente todo quedó destruido y la crisis que se afronta en la vida social y humana, acarrea graves situaciones y problemas, pero, todo no se puede arreglar de un solo golpe.

“El que mucho abarca poco aprieta” dice el viejo refrán y ese es el riesgo que se está corriendo en la coyuntura presente, cuando inicia un nuevo gobierno, pero no un gobierno cualquiera de régimen tradicional, que conserva el andamiaje de la misma oligarquía de siempre, sino uno en manos de otro presidente, que sentó su propuesta electoral, precisamente, en el cambio de esta realidad que el grueso de la población rechaza; por eso lo eligieron.

Por ello surgen, de todos los lados, miles de propuesta de cambio como si Petro fuera omnipotente, porque casi todo está por cambiar después de dos siglos de la misma oligarquía y treinta años del modelo neoliberal que lo destruyó casi todo. Pero todo no se puede cambiar de un solo golpe. Se requiere un proceso paulatino que demora varios años para recuperar a Colombia con sus instituciones y su comunidad.

Las preguntas son entonces, a qué nos dedicamos y por dónde comenzamos, porque existen prioridades y también la secuencia lógica de los procesos. Por supuesto, es necesario comenzar con las políticas macroeconómicas, pero estas están sometidas a las reglas globales impuestas por el capitalismo financiero internacional.

Así que lo único que se puede tocar, por ahora, es la política fiscal, donde es necesario una reforma tributaria que ponga a los ricos, que siempre ha estado exentos, a pagar impuestos. Las políticas cambiaria y monetaria deben seguir como están por ahora, esta última totalmente fracasada como se puede ver con la cifra de inflación que publica el Dane.

En las políticas sectoriales, principalmente las sociales, sí son urgentes y ahí es donde se debe concentrar principalmente el cambio. Desmontar el carácter neoliberal para volver a implementar políticas propias del capitalismo clásico, similares, no pueden ser iguales, a las que había antes de 1980.

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Los sectores sociales de salud, educación, vivienda, recreación y deporte, familia donde la compensación familiar debe modificarse totalmente, además de los cambios en la política de infancia y adolescencia, son urgentes; y la previsión social incluyendo los grupos vulnerables y la vejez, también.

Pero, para lo demás, los cuatro años no alcanzan. En las políticas sectoriales económicas, la más urgente es la del sector agropecuario, que debe estar amarrada a la de la zona rural, hay que hacerla desde cero, comenzando con la tenencia de la tierra. Pero no se alcanza más; y también urgente, la política para el sector industrial con miras a la recuperación del aparato productivo que el uribismo dejo maltratado.

Claro, quedan temas urgentes, importantes y transversales que también requieren intervención desde el inicio del período y que probablemente no alcancen los cuatro años para arrojar resultados, como son el de la paz, el régimen político, la corrupción, el manejo de los bienes públicos cuya privatización neoliberal ha sido funesta por el desboque de la corrupción y el impacto en los costos de la canasta familiar.

Igualmente un tema trascendental como es la gestión pública y el servicio civil, que requiere el enfoque gerencial y el fortalecimiento de la democracia participativa, para lo cual se debe implementar la descentralización política, amarrada a una adecuada política de ordenamiento territorial que corrija la anarquía que hoy existe.

Pero pare de contar. Ni el tiempo, ni los recursos, ni la capacidad institucional ni la voluntad política alcanzan para todo lo que hoy se está exigiendo, como si este gobierno tuviera la fuerza para resolverlo todo. El desastre neoliberal causado durante los 30 años que lleva, no se puede corregir en menos de 15 años, para notar el cambio mínimo esperado.

Es necesario, por lo tanto, implantar un proyecto político sostenido en el largo plazo, que asegure, por lo menos cuatro presidentes de este mismo bando por fuera de la oligarquía tradicional y el modelo neoliberal y concebir estrategias que tengan un punto de partida mínimo y permitan la progresividad del cambio.

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