El doctor Mario Barbacid del Centro de Investigaciones Oncológicas con resultados prometedores en ratones busca escalar a humanos y movió a 80 mil personas a donar

Donaciones para luchar contra el cáncer de páncreas - Un científico español que avanza en la cura del cáncer de páncreas recogió así 3,5 millones de euros para investigación

En cuestión de días, una campaña digital reunió 3.562.269 euros (casi 15.500 millones de pesos) para financiar la siguiente fase de una investigación en la lucha contra el cáncer de páncreas  liderada por el  médico español Mariano Barbacid  en su trabajo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Se trata de  uno de los tumores malignos más agresivos que existen con una supervivencia limitada. 

Más de 80.000 personas hicieron aportes económicos y superaron el objetivo inicial de 3,5 millones de euros. La movilización no fue por una causa humanitaria puntual ni por una emergencia natural, sino por un experimento científico que se ha probado en ratones  pero que requería de estos importantes recursos para escalar a humanos.

Un científico español que avanza en la cura del cáncer de páncreas recogió así 3,5 millones de euros para investigación

La recaudación fue impulsada por la Fundación CRIS Contra el Cáncer para respaldar el trabajo del equipo dirigido por el Doctor Mariano Barbacid un bioquímico español, doctor en Ciencias Químicas., jefe del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). El detonante fue la publicación de un estudio en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en el que se reportó la desaparición completa de tumores de cáncer de páncreas en modelos de ratón mediante una combinación de tres fármacos.

El tipo de tumor estudiado se conoce como adenocarcinoma ductal de páncreas. Dicho en términos sencillos, es la forma más común pero también la más letal de cáncer pancreático. Se origina en los conductos del páncreas, que son los pequeños canales por donde circulan las enzimas digestivas. Es el tumor que explica la mayoría de las muertes asociadas a esta enfermedad 

El experimento se centró en bloquear tres mecanismos clave que permiten que las células cancerosas crezcan y se multipliquen. El primero es el oncogén KRAS. Un oncogén es un gen que, cuando sufre una mutación, deja de cumplir su función normal y empieza a enviar señales constantes de crecimiento celular. Es como un interruptor que se queda atascado en la posición de “encendido”. En el cáncer de páncreas, cerca del 90 % de los casos presenta una alteración en KRAS, lo que lo convierte en una de las piezas centrales del problema.

El segundo objetivo fue el receptor EGFR. Los receptores son proteínas situadas en la superficie de las células que reciben señales externas. En condiciones normales, regulan procesos como el crecimiento y la reparación de tejidos. Pero cuando funcionan de manera anormal, pueden estimular la proliferación tumoral. El tercero fue la proteína STAT3, una molécula que actúa dentro de la célula transmitiendo señales que favorecen la supervivencia y expansión del cáncer.

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Un científico español que avanza en la cura del cáncer de páncreas recogió así 3,5 millones de euros para investigación
Equipo del Doctor Barbacido del Centro Nacional de investigaciones oncológicas 
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La hipótesis del equipo fue que bloquear simultáneamente estas tres vías mediante una terapia combinada de tres fármacos impediría que el tumor encontrará rutas alternativas para seguir creciendo, algo probado en ratones pero que se busca escalar a humanos. 

Resultados prometedores contra el cáncer de páncreas, pero aún en ratones

En el estudio participaron 45 ratones con tumores inducidos y también modelos llamados PDX, que son ratones a los que se les implantan tumores humanos para estudiar cómo reaccionan ante distintos tratamientos. Según los datos publicados, tras más de 200 días sin tratamiento, los animales permanecían libres de enfermedad y no mostraban signos relevantes de toxicidad. En un segundo experimento con 18 ratones portadores de tumores procedentes de seis pacientes distintos, 16 presentaron respuesta completa.

Aquí más información sobre los avances: https://www.ourcancerstories.com/cancer-news/mariano-barbacid

Los resultados son llamativos, pero siguen siendo preclínicos. Es decir, se han obtenido en animales, no en personas. Y ese salto es el más difícil en la investigación biomédica. Muchas terapias que funcionan en ratones no logran reproducir el mismo efecto en humanos.

La recaudación de 3,5 millones permitirá optimizar las moléculas utilizadas, ampliar los estudios en modelos animales con distintas mutaciones y avanzar en los trámites regulatorios necesarios antes de probar el tratamiento en personas. Sin embargo, el propio equipo ha estimado que iniciar un ensayo clínico requeriría alrededor de 30 millones de euros. Solo la fase 1, que evalúa la seguridad del tratamiento y determina si es tolerable, implica costos elevados y procesos complejos. El inicio podría tardar al menos dos o tres años, siempre que se consiga la financiación y se cumplan los requisitos legales.

Hasta la fecha, el proyecto de Barbacid ha recibido 16,4 millones de euros en financiación acumulada, de los cuales 10,9 millones provienen de fondos públicos. La discusión sobre la financiación se trasladó incluso al Senado, donde se destacó la importancia de la colaboración entre el sector público y el privado. El grupo investigador también ha constituido una empresa, Vega Oncotargets, para desarrollar y patentar moléculas relacionadas con la estrategia terapéutica.

Y es aquí donde aparece otra dimensión del debate: la dependencia de donaciones ciudadanas para impulsar investigaciones de alto impacto potencial y el equilibrio entre financiación pública, filantrópica y empresarial. La Fundación CRIS ha invertido 64 millones de euros en investigación oncológica en 15 años y mantiene compromisos por 150 millones para los próximos cinco años.

El contexto que explica la urgencia

Paralelo a la obtención del dinero, la presentación pública de los resultados también generó una intensa y esperanzadora repercusión mediática. Decenas de pacientes contactaron con el CNIO en busca de información, y algunos acudieron personalmente a sus instalaciones. Se recibieron alrededor de 40 mensajes directos en pocos días en busca de poder ser los primeros beneficiarios de esta “cura”.

Y es que la magnitud de la reacción social se explica por el contexto. El cáncer de páncreas es uno de los tumores con peor pronóstico. Por ejemplo, en España se diagnostican más de 10.000 casos al año y alrededor de 8.000 personas fallecen anualmente por esta causa. La supervivencia a cinco años ronda el 10 %. Además, cerca de la mitad de los pacientes presenta metástasis en el momento del diagnóstico, porque en etapas iniciales la enfermedad suele no dar síntomas claros. En la Unión Europea es ya la tercera causa de muerte por cáncer y las proyecciones apuntan a que podría convertirse en la segunda en la próxima década.

Sin embargo, aunque el entusiasmo social fue inmediato, la ciencia avanza con tiempos más lentos que la esperanza. Lo que existe hoy es un resultado sólido en modelos animales, publicado en una revista científica revisada por pares y respaldado por una financiación ciudadana sin precedentes en este ámbito. Lo que aún no existe es una prueba en humanos que confirme que el tratamiento es seguro y eficaz.

Entre la expectativa y la prudencia, el futuro de esta investigación dependerá de recursos, regulación y tiempo.

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