Opinión

¡Un buen ejemplo...!

El respeto a todas las culturas, la tolerancia, el orden, la no discriminación de Canadá son modelo a seguir en la fase de transición que vendrá en Colombia

Por:
agosto 22, 2016
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He tenido la oportunidad de visitar recientemente Canadá; país de enormes posibilidades para estudiantes colombianos, donde los destacados en los exámenes de admisión acceden a becas que estimulan sus intenciones de cursar maestrías o pregrados.

La primera impresión para un desprevenido que no conoce Canadá es que se llega a un país multicultural,  lleno de inmigrantes de todas partes del mundo, lo que lo hace un país diverso.

La segunda grata sorpresa, se vive al introducirnos en su amplia geografía y relacionarnos con su gente. Colombia es casi nueve veces más pequeño que Canadá, pero tiene doce millones más de habitantes.

Algunas lecciones de este viaje, por ejemplo: se puede caminar sin la percepción de perder con un raponazo el celular; es una de las primeras raras sensaciones. Al cruzar una calle no hay que correr, los autos respetan la prioridad del peatón; los conductores pitan solo en caso extremo, los boletos del transporte no son requeridos por los conductores; a nadie se le ocurriría hacer trampa.

 

Se puede caminar sin la percepción de perder con un raponazo el celular;
todos respetan la fila y a nadie se le ocurre
discriminar personas por su raza, color de piel, lengua, o condición sexual

 

No vale la impaciencia cuando se hace cola en un supermercado, cita médica, banco, tomar el metro, el bus eléctrico, o para ingresar a un espectáculo; todos respetan la fila, y nadie quiere colarse; se pude hablar por celular en un banco, sin que los empleados nos alerten: lo apaga o sálgase; existe poco riesgo del “chalequeo” de los ladrones de calle. Se puede ir a un estadio y tomarse algunas cervezas, sin que la gente irrespete al árbitro, a los jugadores, o al hincha del otro equipo; la gente pasa feliz y no grita groserías.

Los andenes son amplios para caminar, hay prelación para los ancianos que son bastantes en las ciudades y existen suficientes espacios para los discapacitados. A nadie se le ocurre discriminar personas por su raza, color de piel, lengua, o condición sexual; quien lo haga, puede ser acusado,     e ir a prisión.

Las ciudades se encuentran rodeadas de extensas zonas verdes, con largos senderos para caminar sin mayores temores, los ríos cuentan con corredores para caminarlos en armonía con los bosques que los circundan; existe un riesgo al conducir un vehículo o al caminar: toparse con los alces y venados, con un oso, un mapache o cientos de ardillas. Parte de la cotidianidad de las ciudades es ver la gente haciendo deporte, sobre los caminos de sus periferias.

Existe una autopista entre el poblado de Niágara y la ciudad de Quebec, que cruza por Ottawa con un poco más de 1000 kilómetros; lo más extraño que pude sentir, es que no existe ningún peaje en su trayecto.

Sobre ambos lados de esa vía, existe un moderno ferrocarril que lleva pasajeros y carga hacia los puertos del río San Lorenzo, también sobre ambos lados de la autopista se concentran extensos cultivos y las granjas de los agricultores poseen silos para almacenar el maíz, el trigo, las uvas y frutas; los camiones llegan hasta las bodegas, para recoger las cosechas y llevarlas al mercado.

Cientos de tractomulas cruzan el país cargadas de contenedores; taxis de servicio público se complementan con el sistema “Uber” muy bien regulado; ninguna de estas cadenas de negocio excluye a la otra; se integran varios sistemas de transporte multimodal, sin la idea de un monopolio.

La cultura canadiense ha sido moldeada con la contribución de pueblos indígenas fundadores, colonos ingleses y franceses; los miles de inmigrantes que ingresaron al Canadá, arribaron con sus propios idiomas, llegaron con sus propias energías, tradiciones y religiones; esas culturas fueron sumándose a una sociedad de diversas expresiones sobre el ártico, el límite con los Estados Unidos y sobre las costas del segundo país más grande del planeta.

Como todos aprendieron a valorar su diversidad, los gobiernos de las últimas décadas desarrollaron una política de multiculturalismo que promueve el respeto de todas las culturas; la contribución de los inmigrantes ha sido tan importante que ganaron un espacio de respeto dentro de la sociedad; todos aportan, todos trabajan y el país anima a la integración de los inmigrantes, valora sus tradiciones, fomentando el sentido de pertenencia.

La fuerza, el orden y el respeto de los canadienses, se nutre de la participación activa de sus ciudadanos en la vida social, cultural, económica y política del país, donde la tolerancia y el respeto se han interiorizado en sus habitantes.

La discriminación étnica y racial va contra el espíritu de Canadá, así como contra la ley; quien la irrespete, es sancionado.

En esta fase de transición en la que está empeñado nuestro país, bien vale la pena tomar buenos ejemplos para mejorar nuestra calidad de vida; podemos convivir dentro de nuestra  hermosa Colombia, con mayor orden, mayor disciplina y con mayor convicción hacia el respeto y la tolerancia.

 

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