La ANI y Aeronáutica civil deben actuar para que el aeropuerto Bonilla Aragón, que sirve a Cali, se convierta en epicentro de desarrollo del suroccidente

Monochrome professional headshot of a man in a suit and tie, looking toward the camera. - Un aeropuerto para el sur occidente
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Ningún especialista ha podido explicar cómo fue posible que los habitantes del suroccidente apoyaran al representante del Pacto Histórico en las pasadas elecciones presidenciales. Esto porque durante el mandato de aquel partido la zona afrontó circunstancias calamitosas por la conjunción de varias circunstancias como la ausencia del Estado, declinación productiva, pobreza, cultivos ilícitos desbordados, narco guerrilla, mafias nacionales y extranjeras, facciones ancestrales manipuladas. Un coctel de agitación y violencia que ha afectado incluso a ciudades vallecaucanas de mayor desarrollo relativo.

En materia de inversión pública e infraestructura la situación fue de parálisis. Los proyectos diseñados, estructurados y financiados para Valle, cauca y Nariño se relegaron al olvido. Es el caso las dobles calzadas, la red de vías terciarias, la actualización y dragado de Buenaventura y Tumaco, el ferrocarril de Pacífico y la reconversión de los aeródromos de la región. Con relación a este último aspecto el caso del Aeropuerto Bonilla Aragón o Palmaseca raya en el absurdo.

El asunto es que al terminar hace más de un año la concesión de este terminal, que se cuenta entre los más importantes del país, el gobierno anterior decidió no convocar la licitación respectiva y dejarlo en manos de Aerocivil. Un proceder que ha facilitado el deterioro físico y ha dado lugar a versiones insistentes sobre situaciones repudiables en la administración de los bienes. 

La demora para volver a concesionar y repotenciar el Bonilla Aragón, es un grave error.  La experiencia internacional enseña que los aeropuertos regionales, son mucho más que un conjunto de edificios y pistas. Por el contrario, están llamados a constituir el núcleo central de polos de desarrollo integrales, ejerciendo influencia transformadora sobre las regiones circundantes. 

Es así porque alrededor de la conectividad aérea se integran sistemas intermodales de transporte de carga y personas, instalaciones de bodegaje y acopio, espacios de clasificación y reenvío, parques de industrias ligeras, empresas de alta tecnología, servicios aduaneros. Todo en íntima relación con las instalaciones de un terminal que alberga comercios y outlets, servicios hoteleros y de restauración, oferta lúdica etc. 

Las expectativas sobre el Bonilla Aragón se fundamentan en que posee las mejores condiciones de ubicación y aeronavegabilidad del país. Por eso podría convertirse en el “hub” privilegiado que impulse el tráfico de carga y viajeros entre Sur América y la cuenca del Pacífico. Además, por la proximidad con Buenaventura puerto de escala de los modernos portacontenedores, el conjunto aeroportuario podría proyectarse como un gran centro de distribución final hacia otros mercados.

La urgencia de relanzar el aeropuerto se relaciona también con el hecho de que su operación durante los años recientes no viene dando muestras de la dinámica deseable. Según datos de la Aeronáutica Civil al cierre del 2025 ocupaba el quinto lugar nacional en movimiento de carga: apenas veintidós mil toneladas frente a las ochocientas mil de Bogotá y ciento treinta y dos mil de Medellín. En cuestión de pasajeros se tuvo el cuarto puesto. 

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No puede culparse a quienes han operado el Bonilla Aragón porque la situación sería apenas espejo de una menor dinámica exhibida por la economía regional. Pero los proponentes   de este contrato nuevo llamado a extenderse hasta mediados del presente siglo, necesitan entender que no están ante un negocio financiero en el cual a partir de inversiones discretas se obtiene el máximo rendimiento. La realidad es que su responsabilidad tiene que ir mucho más allá: asumir el compromiso de que el bien público concesionado se convierta en epicentro de transformaciones económicas y sociales que irradien a todo su entorno. Es la lógica aplicada en los grandes aeropuertos del mundo, trátese de Estados Unidos, Europa o China.

Ojalá Aerocivil y la Agencia Nacional de Infraestructura  entendiendo la trascendencia de esta adjudicación, actúen con la celeridad debida e incorporen a los pliegos condiciones que conviertan al Bolilla Aragón en epicentro de desarrollo y progreso para todo el suroccidente. 

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Por Antonio de Roux

Abogado con M.A. en Banca de Desarrollo de American University, Washington D.C. Trabajó para varias organizaciones empresariales y fue vicerrector académico de la Universidad Javeriana en Cali. Actualmente es presidente de la Corporación Consorcio Ciudadano. Hace parte de varias juntas directivas y es colaborador de opinión en otras publicaciones.