Transformar realidades, el reto de La Guajira

Balance de lo que ganó este año el departamento

Por: Mauricio Enrique Ramirez Avarez
diciembre 28, 2015
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Transformar realidades, el reto de La Guajira
Foto: subida por el autor

Se la ha dado poco bombo y casi no ha salido en los medios un trabajo histórico y de alto impacto que vienen desarrollando tanto el departamento de La Guajira en cabeza del gobernador saliente, José María Ballesteros Valdivieso, como las directora del ICBF, Cristina Plazas, al interior de los territorios y resguardos indígenas y rurales del departamento.

Dice un adagio chino “Lo que no se conoce no se puede gobernar” y en La Guajira esta era una gran realidad, tanto el país, como la nación y los mismo municipios no conocían sus territorios, y esta es sin duda una de los factores que ha permitido que la grave crisis humanitaria en el pueblo wayuu, incluso en los pueblos de la sierra nevada de Santa Marta, pudiera alcanzar las magnitudes que hemos venido conociendo a cuenta gotas.

En 2013 y gracias a una ACCIÓN DE TUTELA que pedía detener la muerte de niños indígenas por desnutrición y otras patologías asociadas, que desafortunadamente fue negada por la Señora Magistrada Anatulia Lamboglia Rodríguez, del Concejo Seccional de la Judicatura de La Guajira, quien actuó como juez de tutela, quien en su momento no hallo esta situación como grave y considero que no se están afectando los derechos de los niños, pese a que en ese momento habían muerto más de 4.700 niños por múltiples causas, algunas asociadas a la desnutrición, y a que durante el trámite de la tutela, murieran varios niños más, el problema de los wayuu salió a la luz pública.

La Defensoría del Pueblo, abordo el problema y mediante un mandato defensorial histórico y posterior al fallo que negó la tutela, ordenó, entre muchas otras cosas, la identificación y focalización georreferenciada de la población indígena en riesgo.

(Ver Tutela contra el Estado por los derechos de los niños de la Guajira http://www.las2orillas.co/tutela-contra-el-estado-por-los-derechos-de-los-ninos-de-la-guajira)

(Ver A los niños Wayuu no solo se les niega el derecho a la vida sino también el derecho a la justicia http://www.las2orillas.co/a-los-ninos-wayuu-no-solo-se-les-niega-el-derecho-a-la-vida-sino-tambien-el-derecho-a-la-justicia/)

El desconocimiento de la realidad ha permitido que muchas personas, la mayoría con buenas intenciones, pero desinformadas, especularan sobre el tema y sub o sobre dimensionaran el problema, llegando a cifras de 14.000 niños muertos por desnutrición, o asegurar que las 4.700 casos contenidos en la tutela todos fueran por esta causa, sin necesidad, porque una sola muerte por desnutrición en un país en vías de desarrollo es una tragedia, 200 lo es más, porque el problema no es de cifras, sino de personas, son dramas que nunca debieron ocurrir.

Con fallo o sin fallo de Tutela, el ICBF comenzó a desarrollar un proceso de microfocalización de los territorios de la media y alta guajira, con un primer abordamiento que permito focalizar el 14.5% de los territorios de Manaure, Maicao y Uribía en los cuales se identificó más de 8.000 familias y cuyos resultados fueron extremadamente preocupantes:

 

RESULTADOS PRIMERA MICRO FOCALIZACIÓN ICBF

Con una cobertura del 14.5% de los territorios de Manaure, Maicao y Uribía, se identificó 34.703 personas de la etnia indígena wayuu, de esos el 3.6% son menores de 1 año, el 16.5% está entre 1 y 4 años, de tal forma que el 20.1% son menores de 5 años. Igualmente se identificó que el 50% dela población es menor de 17 años, es decir, es una población extremadamente joven con una tasa de crecimiento extremadamente alto.

Recordemos que según las proyecciones de población del DANE para el nivel nacional, año 2015, los niños menores de 1 años representan el 1.8% de la población, el 7.2% estaría entre 1 y 4 años y el 9% serían menores de 5 años.

En este sentido, la población infantil y menores de 17 años en la etnia wayuu duplican proporcionalmente las cifras nacionales.

El 59.7% son mujeres de donde el 8% son mayores de 60 años, el 54% está entre los 0 y 17 años y el 54% se considera en edad fértil (12 a 59 años).

De la población identificada, solo el 6.3% son adultos mayores y de los 8.076 hogares identificados, el 48.6% lo encabeza una mujer.

Al evaluar los rangos de edad de las mujeres cabeza de familia se identificó que en 2 hogares la mujer están entre los 12-14 años (0.05%), 48 entre los 15-17 años (1.22%), 485 hogares entre los 18-25 años (12,37%), 2.392 hogares entre los 26-59 años (60,99%) y 995 hogares lo encabezan mujeres de más de 60 años (25,37%) y de estos últimos, 54 hogares está dirigido por mujeres entre los 90 y los 119 años de edad.

De los 8,076 hogares identificados, el 42% está conformado por la pareja donde el hombre es el jefe de hogar, en el 9% el jefe de hogares es un hombre sin compañera y el 49% de los hogares el jefe de hogar es una mujer sin compañero.

De las mujeres identificadas el 2% eran lactantes y el 0.9% gestantes.

Del 100% de la población identificada el 21.5% no tenía ningún tipo de aseguramiento en salud.

El 29% obtienen el agua de jagüeyes, los cuales producto de casi 4 años de sequía y escasas lluvias están totalmente secos, el 28% obtienen agua de pozos profundos, muchos en mal estado que genera aguas salobres y el 17% de otras fuentes como aljibes (pozos artesianos) y lagunas.

Las cifras sobre desnutrición resultaron preocupantes y superan ampliamente  lo pronosticado por la encuesta ENSIN 2010 y las alerta de la Defensoría del Pueblo que revelaba en su momento que la prevalencia de desnutrición crónica o retraso en talla en menores de 5 años, cuya meta nacional es del 8 %, en los Resultados de la Micro focalización del ICBF esta cifra señala que el 3.2 % delos niños menores de 5 años presenta desnutrición aguda, el 10.2 % de los niños presenta bajo peso y talla y que el 55 % de los niños presentan desnutrición crónica, los cuales sumados dan 68.9 %, además que el 11.8 % de los niños habían tenido diarrea en los últimos 15 días.

De los niños de 5 a 17 años, el 2.9% presentaban extrema delgadez, el 14.7% estaban aportas de ser clasificados como tales, el 55% presento retraso en la talla, productos de un crecimiento sin alimentos adecuados, y que el 24.7% esta aportas de entrar en la misma situación.

Pero por qué se presenta esta situación?, hay muchas razones, una es la alta dispersión poblacional que dificulta profundamente no solo identificar a la población sino atenderla, Manaure, Uribía, Maicao, Albania, Hatonuevo, Barrancas y Riohacha donde reside la mayoría de la población wayuu, pueden ser un semi desierto en términos ambientales, pero no lo es términos humanos, está altamente poblada, pero cada casa se encuentra distanciada de otra por cientos de metros, incluso kilómetros, y esto obedece a varias razones, algunas culturales, otras por conflictos inter claniles, pero la de más peso es por la poca oferta de recursos que da el medio ambiente; dedicados hoy día la mayoría de los wayuu a la capricultura, requieren grandes extensiones de terreno para que sus animales puedan pastorear, si convivieran juntos, la lucha por el alimento y el agua seria caótica.

Una particularidad de la población wayuu, en su inmensa mayoría, no todos, es que se ubican incluso por debajo de la línea de pobreza extrema, viven de lo que les oferta el medio ambiente que es muy poco o prácticamente nada, y más aun con la extensa y prolongada sequía, que ha vuelto hoy día más difícil sobrevivir.

 

PROYECCIONES DE POBLACIÓN

Con base en la información disponible y aplicando técnicas estadísticas, y partiendo de que hay más de 45.000 puntos poblados dispersos en Uribía, Manaure y Maicao, Albania, Riohacha y Dibulla, para realizar las proyecciones, se trabajó con dos escenarios, el primero con base en dos hogares rurales dispersos por punto poblado con un promedio de 4.97 personas por hogar, y el segundo con tres hogares por punto poblado con un promedio de 4.97 personas por hogar.

Se debe dejar en claro que hay Puntos Poblados que tendrán un solo hogar, pero hay puntos que pueden contener haya 300 hogares, sin embargo para el ejercicio se ha partido del supuesto de que los puntos poblados tengan entre dos y tres hogares.

Al proyectar la población se tendría que la Media y Alta Guajira podría tener entre 449.030 a  673.544 habitantes en la zona rural dispersa de Riohacha, Dibulla, Maicao, Manaure, Uribía y  Albania, mientras que el DANE proyecta solo 350.246 habitantes rurales para esos mismos municipios para el año 2015.

De esta población, con base en los datos de la micro focalización realizada por el ICBF entre septiembre de 2014 a marzo de 2015 se puede inferir que en la Media y Alta Guajira podría haber entre 16 a 24 mil niños menores de 1 año, entre 74 a 111 mil niños entre 1 y 4 años y entre 224 a 336 mil niños y jóvenes menores 17 años.

Que significa esto, que el Estado asigna a los entes territoriales recursos para atender a 350.246 habitantes, pero en la realidad hay más de 673.000, eso significa prácticamente que solo se atiende el 50% y el resto queda a su propia suerte.

 

SEGUNDA MICROFOCALIZACIÓN DEPARTAMENTO DE LA GUAJIRA - ICBF

Durante el año 2015 tanto el Departamento como el ICBF continuaron focalizando los territorios de Uribía, Manaure y Maicao, y la Gobernación añadió los territorios de Albania, Riohacha y Dibulla, estos procesos culminan el 31 de diciembre próximo y se espera que en el primer trimestre de 2016 se comiencen a conocer los resultados de la tabulación y consolidación de la información, posiblemente, se debe continuar los procesos de barrido en estos mismos municipios y ampliando procesos a los demás municipios con pueblos indígenas durante el año 2016 e incluso durante el año 2017 porque es un trabajo complejo en un territorio difícil y extremadamente extenso.

Sin embargo ya hay resultados, solo la Gobernación identifico más de 11 niños que tuvo que trasladar de emergencia a Riohacha para ser atendidos porque estaba en situación de desnutrición aguda extrema, y reporto al sistema de salud y al sistema de bienestar social más de 500 niños cuyas evidencias inmediatas mostraban alto grado de desnutrición, amén de otros reportes realizados por otras patologías, lo que no se habría podido hacer si no se hubiera llegado directamente a las viviendas.

Lo que se encuentro señala que sin duda alguna la desnutrición es una realidad pero no la regla, hay muchos casos de niños con algún nivel de desnutrición, pero también se encontró muchas familias en buenas condiciones nutricionales.

 

EL AGUA

Muchos achacan la problemática al agua, como si esta fuera la fuente de todos los problemas, el agua es solo un factor de la crisis, un factor de alto impacto sin duda alguna, mas no el principal problema, agua hay, pero de mala o muy mala calidad, los wayuu cuentan con 15 represas, más de 3.000 jagüeyes y reservorios que desafortunadamente dependen de las lluvias para su llenado y dada la larga sequía muchos están secos, también cuentan con pozos profundos, se estiman más de 1.000, y muchos pozos artesianos (aljibes), el gobierno les ha dotado a tanques y albercas comunitarias y le provee a muchos de agua vía carro tanque, y es cierto, algunos indígenas deben camíbar muchas horas y largos trayectos para conseguir el preciado líquido, pero de una forma u otra la consiguen, pero en condiciones inhumanas.

En estos términos, el agua es un factor que agrava la crisis, porque se consigue solo para el consumo, no para cultivos, agua muchas veces no potable, contaminada y salobre y causante de muchas otras enfermedades.

 

LA POBREZA

La pobreza, y siendo realistas, la pobreza extrema, es en el fondo la verdadera causa de la problemática del pueblo wayuu, en los territorios no hay empresas que generen empleo, por regla general, sino no hay empleo no trabajas, sino trabajas no ganas dinero y si no ganas dinero no puedes comprar alimentos, como consecuencia no le puedes llevar a alimentos a tus hijos, obtenido como resultado desnutrición.

Los wayuu, y dada la poca oferta de recursos, consumen lo mismo que consumimos todos, ellos consumen arroz, pastas, granos, verduras, tomate, cebolla, aceite, panela, café, azúcar, que por sus características no se producen dentro de sus territorios, muchos requieren procesos industriales, y solo se consiguen en las tiendas, a cambio de “DINERO”, que es precisamente lo que no hay en esos territorios.

Esto se evidencia porque en muchas comunidades donde hay agua la desnutrición es igual que donde no la hay, entonces, el problema central no es el agua, lo que no quiere decir que este tema no se deba tratar, la falta de agua es grave y debe ser atendida porque es un líquido vital para la vida y un derecho de todo ser humano.

Un problema central es la figura de los resguardos, una figura jurídica instituida y ganada a la fuerza por lo pueblos indígenas para proteger sus territorios, pero así como es una ventaja, el wayuu no teme que lo desplacen de sus territorio porque ya está reconocido y protegido como propio, pero que a su vez es una amenaza, la economía occidental esta fundamentada sobre la propiedad, y los que generan empleo y riqueza es el sector privado, invierten donde tengan seguridad jurídica sobre la propiedad de sus inversiones, entonces, un empresario que puede generar empleo no invierte en un resguardo porque no tiene seguridad jurídica que preserve sus derechos sobre la inversión, creando un círculo vicioso, no hay inversión, no hay empleo.

En estos términos, la búsqueda de soluciones frente al sector privado se observa poco viable, y el Estado no puede asumir estos procesos, su naturaleza no es la de generar empleo, no puede montar fabricas ni empresas para suplir la ausencia del sector privado.

Entonces, la solución se debe buscar al interior de los mismos resguardos y de los mismos indígenas, y es aquí donde se tiene que ser altamente innovador, muy creativos para encontrar una solución de fondo a la pobreza y a la desnutrición.

 

EJES DE DESARROLLO ECONÓMICO INDÍGENA

Gracias a las micro focalizaciones del Departamento y el ICBF se está logrando identificar como se distribuye los wayuu en los territorios, se observa que la dispersión es total y que en general, el 100%  de los territorios de los municipios de Manaure, Uribía, Maicao, Albania, Hatonuevo, Barrancas y Riohacha están 100% poblados, y que una solución puntual en un lugar de la geografía impacta solo a la población que habita alrededor de ese punto pero no a los demás, esto significa que lo que se haga en un punto se debe repetir muchas veces en puntos diferentes del territorio para lograr una cobertura universal.

 

El Programa Mundial de Alimentos, adscrita a las Naciones Unidas tiene un programa llamado “Trabajo por Alimentos”, lo ha aplicado exitosamente en muchos países que han padecido flagelos iguales o peores que el nuestro, y de esta experiencia es que podemos arrancar el desarrollo de una solución integral a los problemas de los wayuu.

 

Pongamos como ejemplo Uribía, tiene 22.037 puntos poblados en más de 7. 786 Km2, con una densidad de 2.8 puntos por Km2 (42 Personas) o Manaure, que tiene 7. 743 puntos poblados en más de 1.615 Km2, con una densidad de 4.8 puntos por Km2 (71 Personas).

 

Si se dividida Uribía en 30 zonas homogéneas, y Manaure en 20, todas podrían contener una población similar de aproximadamente 2.000 familias que se asociarían en una organización o asociación propia, administrada colectivamente por ellos mismos, entidades como el Programa Mundial de Alimentos, Unicef, el Departamento, los Municipios, el ICBF, el DPS, los Ministerios y ONG entrarían a apoyar estas organizaciones que serían las responsables de crear y dinamizar la economía dentro de los territorios de afectación.

 

Estas asociaciones crearían centros de acopia de alimentos para su distribución (paquetes nutricionales o tradicionales mercados), los cuales serían donados  inicialmente por las entidades atrás descritas por un periodo de uno o dos años, la organización indígena comercializaría estos mercados entre sus propios miembros, pero a falta de dinero, se usaría la figura de trueque, es decir, se intercambiaría un mercado por una mochila, un chivo, un producto agrícola, o trabajo, el hecho es que la distribución no sería gratis, si no que se cambiaría por algo que los indígenas puedan ofrecer.

 

La Organización Indígena acumula estos productos y los comercializa al resto del país, ya sea a través del comercio o de grandes cadenas de supermercados, etc., apoyados por el mismo gobierno, poniéndoles un sello que diga “MARCA WAYUU”.

 

Como muchas familias no tienen el hilo para hacer la mochila, o el chivo o las semillas, el programa les entregaría por una única vez materiales semilla para arrancar los procesos.

 

Con la venta de estos productos dicha organización indígena comienza a comprar sus propios mercados, medicamentos, insumos necesarios para las comunidades y el ciclo de venta o intercambio se repetiría una y otra vez, sofisticándose cada día más, generando así y en cierta forma una economía interna que garantiza primero: Que el indígena tenga acceso y oferta a alimentos y otros bienes necesarios dentro de sus territorios; segundo, dignifica al wayuu que no quiere donaciones, al wayuu le gusta trabajar y ganarse su sustento, ellos quieren ser productivos y no vivir de la caridad social, y tercero: Los wayuu pasarían a ser parte de las soluciones dejando de ser parte del problema al volverse gestores de su propio desarrollo.

 

Alrededor de estos grandes centro de acopia administrados por los propios wayuu (que ahora serian empresarios asociativos), se desarrollarían grandes centros escolares, que garanticen el acceso a la educación (la tasa de deserción escolar en los wayuu es del 93%), se construirían centros de salud (en 2013, la mortalidad por desnutrición fue del 15%, pero las muertes por enfermedades respiratorias fue del 32%, que es un tema de salud).

 

El Estado haría presencia permanente en estos centros en tema de seguridad, justicia, servicios, etc.

 

Entidades como las universidades, el SENA brindarían capacitación a estas organizaciones para garantizar el éxito de las mismas.

 

Esta idea la he socializado con muchas autoridades indígenas, les gusta, la ven complicada pero ven en ella una oportunidad, hay que pulirla más, no es necesariamente la única solución, es solo una propuesta para convertir las crisis en oportunidades.

 

La Guajira es un departamento donde todo está por hacer, es un laboratorio social, donde se puede construir un modelo de país ejemplar, porque todo está por hacer, pero se debe hacer de la mano con los wayuu, ellos deben ser actores centrales de las soluciones, deben ser gestores, solo así se podrá transformarse realidades.

 

El fallo de la CIDH permitirá que el Estado como un todo, Nación, Región, Departamento y Municipios, Entes Descentralizados, la academia, ONG, la sociedad Civil y las Familias y los ciudadanos asumamos un rol diferente frente al problema, dejar los paños de agua tibia y pensar en soluciones integrales, volvernos creativos e innovadores, no se puede seguir haciendo lo mismo, los resultados señalan que no ha funcionado.

 

P.D. 1. Papármelo a los temas de agua y alimentos, la media y alta guajira requiere carreteras, energía eléctrica, centros de salud, mejores escuelas, transporte escolar, etc.

 

P.D. 2. Es importante reconocer el papel y el compromiso de Cristina Plazas, directora del ICBF en los temas de la crisis en La Guajira, a incrementado profundamente la atención de la niñez en el Departamento, ha hecho presencia permanente en la región, solo que el problema es más grande de lo que se imaginaba, y hacer lo que no se hizo en 500 años de una no es posible, se están dando los pasos, se pueden dar muchos más y sé que lo hará.

 

También reconocer que el DPS en cabeza de Tatiana Orozco y personas de las calidades humanas y profesionales como Michela Espinosa y muchos otros funcionarios anónimos que están actuando con obras y acciones, sé que puede incrementar exponencialmente sus intervenciones, pero solo si se replantean los esquemas es que se podrán generar grandes impactos.

 

También reconocer el papel de la organizaciones como UNICEF, el PMA, la Fundación Éxito, Oxfam, y muchas otras Organizaciones sin ánimo de lucro que han puesto un gran empeño en ayudar la región, ya han dejado su huella en el corazón de muchos wayuu, pero se requiere unificar criterios y estrategias, la lluvia es exitosa se cae en forma ordenada y cubre todo el territorio, si cae aislada y en desorden deja poco impacto.

 

P.D. 3. El Gobernador José María Ballesteros deja un gran legado, el primer mapeo y la georreferenciación de muchas comunidades, dio el gran primer paso, los próximos gobernadores y alcaldes deberán continuar ese camino que es pionero en el mundo.

 

P.D. 4. La Gobernadora Electa Oneida Pinto, Trabajadora Social de profesión, tiene ancestros wayuu, lo que la une a la etnia, viene planteando grandes cosas para los wayuu y La Guajira, como mujer tiene alta sensibilidad sobre el tema de los niños, hará muchas cosas que dejaran huella, pero requiere el apoyo de todos.

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