¿Trabajar en el exterior dentro de Colombia?

Esta práctica es cada vez más común y aunque tiene grandes beneficios, especialmente en términos salariales, no es del todo color de rosa

Por: Luz Margarita Cadavid Rico
Abril 17, 2019
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¿Trabajar en el exterior dentro de Colombia?
Foto: Pixabay

Son cada vez más las empresas extranjeras —grandes, medianas y pequeñas— que están llegando al país ya que encuentran en Colombia el clima laboral ideal: abren sus sucursales e invierten también en el capital humano, del que tienen muy buen concepto. Es que los colombianos se han ganado la fama de ser muy productivos, serios, responsables, hábiles, capaces y favorablemente reactivos en la interacción comercial.

Este nuevo y propicio clima es gracias también al hecho de empezar a dejar atrás nuestra guerra interna de más de cincuenta años. Por eso es primordial defender el proceso de paz y el futuro ganado que hace que podamos vislumbrar nuevas oportunidades laborales.

Además, este fenómeno también se está dando obviamente por la facilidad de la conexión mundial, en el que las personas, las compañías y los capitales se mueven con mayor libertad entre las naciones permitiendo que las posibilidades se multipliquen.

Dentro de lo nuevo en el ámbito laboral, hay una modalidad de trabajo y es trabajar en el exterior dentro de Colombia. Sí, ser el rostro corporativo, empresarial y representativo de esas empresas para interactuar comercialmente con el resto del mundo. Para ello contratan trabajadores del país pero con el pacto de mentalizarse de que están bajo las referencias culturales y geográficas de las empresas que los contratan.

También mezclan nuestros términos legales con los suyos en un acuerdo en el que por ejemplo rigen sus horarios estacionales, sus días festivos y no los nuestros. Según Marcela Castillo, gerente de Adecco Professional Colombia, “trabajar en una empresa extranjera en Colombia permite tener experiencias multiculturales, extraer buenas prácticas de trabajo y tener oportunidades de intercambios laborales en otros países”.

Otro plus muy llamativo es que los salarios son más altos que la media normal. Además, en algunos casos se contrata y paga en dólares. Pero no todo es ”color de rosa”, porque la adaptación cultural es a veces impactante en el trato interpersonal.

Todo este preámbulo de entrada de mi nota va conducido a informar y ambientar una realidad laboral comercial, pero también sociológica con una de estas empresas. Una realidad que pude conocer muy de cerca por intermedio de dos jovencitas que se pagan su universidad al tiempo que laboran con esta compañía de la que les hablaré.

Esta empresa presta sus servicios a otras empresas y marcas muy reconocidas mundialmente. Maneja y ejecuta a ese nivel sus campañas de marketing y atención al cliente en nuestro país, pero con razón social y sede en Maine, Estados Unidos.

Comprometen primeramente al trabajador a mentalizarse de que no se encuentra en Colombia. En este caso en particular, esta empresa contrata colombianos en su mayoría, aunque también pueden ser de otras nacionalidades que estén dentro de Colombia para trabajar en varias y diferentes plataformas comerciales que ellos denominan ”campañas”. Lo anterior, para por ejemplo: los seguidores de una conocida banda de rock estadounidense o una plataforma que transmite los partidos de fútbol para Europa, “soccer” para Estados Unidos.

El requisito obvio, además de ser profesionales en de distintas áreas o mínimo estudiantes universitarios, es el manejo fluido del inglés. Sí, claro, la interacción de los agentes aquí debe ser en inglés por supuesto. Es el idioma que tenemos que hablar todos en el mundo para ellos. Y bueno, es el idioma con que se comercia mayoritariamente en el planeta.

Otro requisito es la adaptación a las distintas culturas laborales. Este es el principal reto para los empleados colombianos. El trato de los jefes con sus empleados depende de que tan familiarizados estén con esa cultura, de los puntos de contacto que existan a nivel de comunicación entre estos y también entre los mismos trabajadores de igual rango o cargo. Pero se convierte aún más en reto como ser humano, cuando tienen que tratar a los clientes de Estados Unidos en específico, más que a los británicos por ejemplo…

Ellas, en el caso que menciono, deben ser entrenadas muy especialmente para este tipo de cliente norteamericano: xenófobo, nacionalista, racista, egocéntrico y todas esas otras caracteríticas que los distinguen del resto de los homo sapiens. Pueden llegar a ser todo un dolor de cabeza cuando dan con estos muchos y frecuentes casos patológicos… Tienen que recibir un entrenamiento para algo así como: “Cómo tratar con un mandril cuando se pone agresivo”.

Deben detectar cuando se dispara esa agresión, que es normalmente cuando sienten un acento extraño en la voz que les habla. Ellas pueden decir que son colombianas y esperar que los más groseros respondan, por ejemplo, en el peor de los casos: ”No quiero hablar con una perra colombiana”, “¿luego esta empresa de dónde es?”. “Señor Pepito Smith, esta empresa es norteamericana con sede en Maine” pueden responder. Ante lo que ellos preguntan e insisten: “¿Y usted en dónde está?”. Para tal pregunta deben decir que en California, por razón de los acentos y diversidad allí.

Ellos rechazan los acentos que no sienten familiares, y eso que entre ellos mismos tienen unos y otros acentos diferentes también. Deben entonces ellas, llenarse de toda la paciencia, usar un tono de voz que los tranquilice y con toda la buena educación tratar de bajarles el modo ”agresión” y el modo ”insulto”. Así mismo, deben tratar de enfocarlos en el tema y asunto comercial tras una advertencia de que si insisten en acudir a la grosería, su comunicación será cortada, ante lo cual ellos exigen hablar solamente con otro norteamericano, con un nativo.

Una de ellas me decía: ”A mí me provocaría contestarles que no me es posible comunicarlos con un nativo de Norteamérica porque personas como ellos los asesinaron a casi todos”. Pero bueno, cuando ya se ponen más imposibles, como si esto fuera posible, ellas se los pasan como pelotas a otros agentes que están entrenados para lo mismo.

Si después de determinado tiempo estipulado el personaje sigue alterado como mandril, se le cuelga la llamada, indicándole que cuando pueda hablar de otra forma y con calma y sin agresión, la empresa lo escuchará y le atenderá. ¡Los insultos, les cuento señores(as), son de marca mayor! Discriminatorios, estigmatizantes y verdaderamente humillantes… Ellos no aceptan a los latinos en un trato comercial de igual a igual. Un latino no puede solucionar sus inquietudes ni problemas, no puede sugerirles que hacer y mucho menos saber más de un tema que ellos mismos.

A ellas las mandan al infierno con frases como ”vete a traficar con coca perra colombiana”, cuando muchos de ellos están ”trabados” en algún viaje de alucinógenos en que ni lo que hablan se les entiende. Pasa con los seguidores de la banda de rock que ejemplifiqué, no con todos, por supuesto. O también sus interacciones se tornan morbosas y abusadoras, en el caso de los productos para la disfunción sexual. Hay tipos que las llaman varias veces para escuchar su ”acento colombiano” mientras se masturban… Así de este tamaño son los casos… Por tanto y más, es muy difícil esta interacción cultural y social.

De alguna manera, los colombianos(as) son escogidos y apreciados por sobre otros latinos para lidiar con estos tipos de clientes difíciles por razones de peso comercial, pero también sociológico, que habría que consultar más profundamente con un especialista que nos explicara el fenómeno desde allí. Comercialmente les debe estar funcionando pues hay un auge aquí en Bogotá en especial, donde los modales y el acento es preferido por ellos también para la comunicación en inglés.

En teoría, la especialista de Adecco Professional, Marcela Castillo, aclara que no se deben presentar preferencias por la nacionalidad del trabajador sino por su calidad, ya que: “la valoración del trabajo no depende de la nacionalidad del empleado”, que ”está ligada a su perfil en general”. Sin embargo, la realidad es que los trabajadores colombianos están siendo muy apetecidos por las empresas extranjeras y estos a su vez están disfrutando de mejores garantías salariales de frente a las compañías nacionales, y lo prefieren: aunque no todo sea ”color de rosa”…

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