Opinión

Telemedicina, pros y contras

La telemedicina útil, muy útil, para consultarse entre médicos a grandes distancias, la cosa cambia cuando el paciente solo llama por teléfono o video a hacer preguntas

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octubre 26, 2019
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Telemedicina, pros y contras
CCuando existen dos médicos: uno con el paciente y el otro en la distancia, apoyo totalmente la telemedicina

La cooperación entre médicos para aliviar el sufrimiento de las personas, curar y sanar, es innata a la profesión. Viene en el ADN de los médicos. Recuerdo con agrado y al mismo tiempo con el temor –a ver el propio error- que producían las reuniones clínico patológicas del Hospital San José, donde se estudiaban casos graves, incluso post mortem para aprender entre todos. Ni qué decir de las juntas médicas que en la actualidad se llaman “clínica”. Clínica de dolor, clínica de movimientos anormales, clínica de prótesis, etcétera. Sí, las reuniones entre médicos procuran el bienestar de sus pacientes, más que competir, es intercambiar conocimientos, para llegar a un diagnóstico y tratamiento acertado. No, no es un sueño, ni una ilusión, es una realidad en la práctica cotidiana de la medicina.

En este mundo globalizado, en el que por lo menos las fronteras del conocimiento se disuelven, -así quieran incrementar otras fronteras: religiosas, étnicas, políticas- y donde la comunicación se facilita de manera instantánea, llega la telemedicina. Telemedicina es el uso de sistemas de comunicación e informática en el área de la salud y en mi concepto debería ser para diálogo, a distancia, entre profesionales de salud. La videoconferencia entre lugares del mundo totalmente distantes y en la cuál el médico consultado puede ver e interrogar al paciente que está con el médico consultante, es tal vez una de las mejores herramientas mejores para compartir los conocimientos.

Tener una historia clínica centralizada, con todo lo posible de digitalizar: imágenes, laboratorios, conceptos, consultas, que cualquier médico puede leer en un computador facilita enormemente la labor, si el médico y sólo si el médico, se toma el tiempo adecuado para estudiar el documento completo. Una vez hecho esto podrá llamar a otro médico o al médico principal del caso y consultar lo que sea, por ejemplo, desde el hogar del paciente.

Como observarán, me estoy refiriendo hasta ahora a cuando existen dos médicos: uno con el paciente y el otro en la distancia. Esto lo apoyo totalmente. La cosa comienza a cambiar cuando es el paciente estando solo, llama por teléfono o por video a hacer preguntas, que si son sobre algo conocido por el médico vale y venga (con reservas), pero si son consultas completamente nuevas, síntomas de reciente aparición, si no hay enfermedad previa, ni diagnóstico anterior a esta “consulta” que pretende hacerse por teléfono. Allí mi concepto y mi apoyo varían necesariamente. Quienes han seguido mis columnas saben cómo considero no solo de importante, sino de fundamental, el examen médico físico, directo, sobre la persona, para poder hacer un adecuado ejercicio de diagnóstico.

Por tanto, considero la telemedicina útil, muy útil, para consultarse entre médicos a grandes distancias, e importante, cuando no hay las especialidades disponibles en la región que habita el paciente.

Me opongo con mucha firmeza, cuando no se han conocido médico y paciente previamente. Definitivamente no es para consultas de primera vez, ni de urgencias, ni de dolor, ni de complicaciones de procedimientos, que pueden poner en riesgo la vida del paciente. Una cefalea que nunca había sucedido, puede ser el inicio de un aneurisma cerebral complicándose. Ello no es detectable a distancia. Por poner un solo ejemplo de posibles consecuencias funestas.

 

 

No podemos caer
en los supuestos servicios de “consulta médica”
ofrecidos en Internet

 

 

En mi criterio se necesitarían médicos mejor preparados, incluso que aquellos que están en el consultorio frente al paciente, ya que requieren tener la capacidad de, por los cambios en la entonación de la voz y las palabras del paciente o sus pocos gestos faciales, poder decidir la necesidad de una asistencia directa en el hospital o enviar el médico a domicilio.

No podemos caer en los supuestos servicios de “consulta médica” ofrecidos en Internet. Y solo con mucho conocimiento y precaución, con las aseguradoras que inicien este servicio. Si existen múltiples errores médicos en la consulta normal, ¿cómo se multiplicarán si no hay la interacción directa? El tiempo lo dirá. También dirá los beneficios de un consejo u orientación a tiempo y a distancia. Y nótese, digo consejo u orientación, porque no puede ser diagnóstico. Insisto, solo cuando hay dos médicos presentes, uno de ellos con el paciente, es válida la telemedicina como método diagnóstico y terapéutico.

Preguntas sueltas: ¿Será satisfactorio para un médico sentarse en una central telefónica a hacer “consulta”? ¿Qué nos irán arrojando las estadísticas sobre los errores y complicaciones de la telemedicina? Si las compañías prestadoras de salud van a tener médicos suficientes para atender las llamadas, ¿porqué no los tienen en consultorios? ¿A qué se reduce la interacción humana?

Finalmente, ¿Cómo y donde quedan la empatía y la compasión en este sistema?

Médico, medicina del alma

[email protected]

 

 

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