Teatro Roberto Mac Douall: Una década de olvido y abandono

Hasta RCN graba en el recinto de Zipaquirá programas de fantasmas, pero los únicos que ‘están aquí’ se llaman: abandono social y cultural

Por: Alejandro Primiciero Calvo
Marzo 27, 2017
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Teatro Roberto Mac Douall: Una década de olvido y abandono

El teatro Roberto Mac-Douall de Zipaquirá volvió a llamar la atención hace unas semanas cuando salió en el programa “Ellos están aquí” del canal RCN, en el cual mostraron supuestos fantasmas y “fuerzas del más allá” que habitaban en el lugar. Sin embargo, los únicos fantasmas que hay en el teatro se llaman abandono social y cultural.

Hay lugares en Colombia que merecen un reconocimiento, ya sea por su arquitectura, su historia, sus costumbres, su representación simbólica, sus mitos, sus leyendas y/o por la misma cotidianidad dentro de su territorio que los hicieron únicos en sus formas de construir la realidad. Sin embargo, también hay lugares que siendo históricamente importantes para un pueblo fueron siendo olvidados y abandonados a tal punto que hoy día no hacen más que ocupar un espacio físico sin realzar o exaltar siquiera lo que alguna vez fueron y significaron para una región.

Tal es el caso del teatro Roberto Mac Douall ubicado en el municipio de Zipaquirá muy cerca a Bogotá. Su construcción comenzó en 1913 por el ingeniero Lascano Berti y poco a poco fue siendo considerado como uno de los más bellos teatros del país por su arquitectura deco, su estilo, su gran acústica gracias al pozo de agua que hay debajo de su tablado, y sobre todo, por la cantidad de eventos artísticos y culturales relevantes que se realizaban dentro de éste y que aún se recuerdan con vehemencia. “Recuerdo una vez que trajeron al teatro a los tolimenses Emeterio y Felipe, luego a Garzón y Collazos. Eran filas y filas de gente que alcanzaban 4 0 5 cuadras para comprar el boleto de entrada, lo más sorprendente era que en el teatro cabían aproximadamente 700 personas pero ese día habían más dos mil” (Relato de Habitante de Zipaquirá)

Infortunadamente hace 10 años el teatro Roberto Mac Douall se cerró bajo justificaciones confusas que hoy día no se han aclarado y que finalmente siguen siendo desconocidas para el pueblo, dejando como resultado un escenario nostálgico y desconocido para quienes lo vislumbranos con encanto alguna vez. De aquel teatro que fue por décadas testigo del romance, del cine, del canto, del baile, de la ópera, de la música, de graduados y académicos no queda sino pequeños recuerdos aislados que luchan por mantenerse vivos únicamente a través de los relatos y las fotografías de los mismos habitantes. “Aquí estuvieron presidentes de la república como Alberto Lleras Camargo, Laureano Gómez y Mariano Ospina Pérez, los cuales conocí personalmente hace muchos años gracias a la importancia que tenía el teatro Roberto Mac-Douall en aquel entonces. (Relato de Habitante de Zipaquirá)

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El Teatro Mac Douall tenía un bello y prominente telón rojo que inducia a la curiosidad de su interior, se abría para recibir a cientos de personas. “Ese telón lo habían hecho para el teatro colón de Buenos Aires y por una equivocación que hubo en la aduana resulto aquí en este teatro” (Relato de un habitante de Zipaquirá). El teatro fue parte de la identidad del pueblo, parte de nuestra historia que poco a poco se fue diluyendo frente a los ojos de la que fue capital de la Provincia de Cundinamarca (1851), del Estado Soberano de Cundinamarca (1861-1864), del Departamento de Quesada (1905-1908) y de la tierra del oro blanco, Zipaquirá. ¡Abandonar el teatro es abandonarnos a nosotros mismos!

Pero, ¿A quién culpar del olvido y abandono del teatro? ¿A la irreverencia del estado o a la indiferencia del mismo pueblo? Debemos ser conscientes que invertir en capital cultural es promover y contribuir al desarrollo social, histórico y educativo del municipio. ¡Invertir en cultura no es ningún capricho!

Una década ha pasado y los artistas Zipaquireños reclaman aún con aires de esperanza un espacio para construir y materializar sus ideas y sus sueños. “Ensayábamos horas y teníamos un ritual con unos amigos que era entrar y bajar a ver el foso con una lámpara, era como un espejito de agua, era algo muy bello. Es un sitio sagrado que tiene la fuerza suficiente como para sostener toda la cultura de Zipaquirá y echársela encima. El teatro Roberto Mac-Douall fue un señor de corbatín, ahora es un anciano abandonado”. (Relato de artista Zipaquireño)

El teatro Ahora solo alberga en silencio el eco extraviado de los recuerdos y las memorias en medio de las paredes de concreto que se desmoronan con dolencia poco a poco junto al polvo, la untuosidad y el tiempo que lo sujeta lentamente esperando consternado una hecatombe implacable de esperanzas, descifrando la soledad y un adiós previsto sin aplausos, sin escena…. Sin obra.

@professeur_A

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