Tarjetazos en las iglesias a cambio de misericordia eterna

Parece que la tecnología electrónica se puso al servicio de los predestinados para que puedan acceder al círculo del poder espiritual

Por: Mateo Malahora
Diciembre 07, 2018
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Tarjetazos en las iglesias a cambio de misericordia eterna
Foto: Pixabay

“El dinero es el único dios sin ateos”. Roberto Fontanarrosa

En Georgia, Estados Unidos, impera una fuerte tradición que impide ver el mundo con una mentalidad abierta y sin prejuicios, condenando, como consecuencia de sus costumbres y conductas, a sucesivas derrotas electorales al partido demócrata. Bastión de los republicanos.

Las alianzas políticas con los movimientos religiosos rezagados, como en Colombia, son de alta rentabilidad electoral.

Un ejemplo de su fuerte enajenación religiosa lo pudimos observar durante una corta visita a Seattle, también un estado sureño, cerca de Vancouver, pero donde la comunidad ha votado por gobernadores demócratas, quizá porque la sociedad es más crítica e incluye valores para con una sociedad comprometida con la apertura social.

Como se recordará, Seattle marchó contra la Organización Mundial del Comercio y sus calles se convirtieron en un movimiento antiglobalización conocido históricamente como la Batalla de Seattle, que no tuvo un matiz partidista y reunió a la gente inconforme con el sistema impuesto por los controles extremos del mercado global.

Bien, en el estado de Georgia el Pastor Marty Baker, de la congregación protestante Steven Creek Community, en una interpretación posmoderna del capital financiero plastificado opinaba en un medio de comunicación:

“Creo que esta tecnología realmente conviene a la gente, nuestra cultura vive con una tarjeta débito en la mano, por lo tanto, cuando viene a nuestra iglesia tenemos que brindarle comodidad para que pueda servir al Señor”.

La iniciativa del guía y preceptor religioso contagió a otras iglesias que, en el marco de la competitividad económica, instalaron también cajeros automáticos para garantizar la misericordia del Todopoderoso.

De esta manera, la tecnología electrónica se puso al servicio de los predestinados para que haciendo uso generoso de las tarjetas, Visa y MasterCard, pudieran acceder al círculo del poder espiritual.

Ya pueden ustedes imaginarse el lleno completo en los cajeros bíblicos. Colas como las que se hacen en el Grupo Aval.

El Pastor Backer escribía en aquella ocasión: “No solo se trata de recolectar dinero, hay que ser progresista para conectarnos con nuestra cultura”, fungiendo como un calificado intérprete de las relaciones mercantiles, aliadas del capitalismo financiero.

Y qué indefenso creyente no se va a conmover si escucha apretujado en una nave religiosa eclesiástica, a la manera de un galeón en trance de naufragio: “…vendrán plagas, muerte, llanto, hambre y la tierra será quemada con fuego”, en el más escalofriante relato del Apocalipsis que, “cifradamente”, sería una sabia y rigurosa interpretación de las consecuencias del neoliberalismo.

Si a una premonición catastrófica de esa naturaleza se agrega: “…los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicadores y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”, palabras que, de ser pronunciadas hoy, pudieran estar dirigidas al destino eterno de George Bush, el de “las armas de destrucción masiva”, que acaba de fallecer en los Estados Unidos.

Las iniciativas electrónicas, como sistema de pago celestial, con recibos incluidos, tal como lo leímos en la información periodística aludida, tenían, además, la finalidad de facilitar las transacciones en línea de los fervorosos creyentes, con un alcance de las 24 horas del día.

Las afirmaciones del Pastor Backer dejaban, en ese entonces, mal paradas las aseveraciones del Papa Paulo II quien, para esos tiempos, había desmontado la credibilidad popular en torno al cielo, el purgatorio y el infierno, incluso del diablo, que por este días de Navidad, desprestigiado e impopular, anda pidiendo lastimeramente dádivas en la Ciudad Blanca.

Lo propio hizo el Papa Francisco sobre los promotores del terrorismo infernal.

Como recordamos, el Sumo Pontífice Paulo II fue un honroso visitante que en 1986 visitó la Villa de Sebastián de Belalcázar.

Notables y conspicuos han sido los alcances del posmodernismo que ha creado un nuevo tipo de relacionamiento social, con equipos tecnológicos e informáticos de una expansión impresionante en los tejidos comunicacionales monetarios que, usando formatos digitales, empatizan a la humanidad con el consumo, como se ha hecho con la bancarización de la pobreza en las ciudades colombianas.

Posmodernismo que agencia otra manera de sentir, de ser y de vivir, y juega con mucha fuerza a una nueva concepción del hombre, de la historia y del tiempo, no importa que tenga que arrastrar cajeros bíblicos para mitigar los sufrimientos terrenales y plastificar los viajes al más allá, sin haber podido dar soluciones a los oceánicos problemas universales de la desigualdad social de la especie humana en los territorios del más acá.

Salam aleikum.

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