Tarjeta roja directa: qué tan automático es el fútbol

"El VAR no se está usando para demostrar que lo automático en el fútbol no existe, que es precisamente el argumento para su incorporación"

Por: Carlos Tamara
junio 10, 2021
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Tarjeta roja directa: qué tan automático es el fútbol

Existe lo que se llama el tiempo de Planck. Se supone que es el tiempo más pequeño que hasta ahora ha existido y por siempre existirá en el universo. Su valor es del orden de los 10-43 segundos: un uno antecedido de 43 ceros a la izquierda luego de la coma, medido en segundos. Así: 0,0000 (43 veces) y luego un uno.

Nunca el fútbol ni ninguna cosa del universo existente será tan automática como esa.

Lo que quiero decir es que el fútbol tampoco es automático, ni lo será nunca, sin embargo en el VAR se está asumiendo que lo es. Es más, el VAR no se está usando para demostrar que lo automático en el fútbol no existe, que es precisamente el argumento para su incorporación.

Para probar que tal aseveración ocurre hay si no que recurrir a la sanción de expulsión del volante colombiano Daniel Muñoz en el reciente encuentro que la Selección Colombia tuvo con Perú.

Toda la prensa ha estado comentando la imposibilidad que la inercia del movimiento que llevó a Muñoz a cometer la supuesta falta haya podido evitarse. Ni por la velocidad, ni por la cantidad de movimiento que son las dos variables que intervinieron en esa falta. Aunque esa sea una verdad incontrastable sin embargo concluyen que por reglamento la falta amerita la aplicación de la roja directa. Lo que equivale a decir que jugadas como esa son automáticas en el fútbol, tal como si ocurriera a la velocidad del tiempo de Planck.

Pero eso es imposible que ocurra. Es más, al parecer, ni siquiera el tiempo de Planck sería automático si adujéramos que por ser un asunto material es de orden discreto, es decir, desmenuzable en capas, en vez de continuo. Pero no hay necesidad quizás de meterse en esas honduras. Una espabilada es lo suficientemente discreta de este lado de los asuntos de nosotros los mortales.

Lo que estoy diciendo es que la Federación Colombiana de Fútbol debería incoar un proceso ante la Fifa para al menos evitar la pérdida que significa no poder alinear al volante colombiano ante Argentina, si es que eso fuera deseable. Sobre qué base de argumentos. Pues sobre el argumento incontrastable de que el fútbol no es un juego automático. No lo ha sido nunca y mucho menos ahora con el VAR.

Lo que esto significa es que los datos que arroja el VAR son los que demuestran que la falta jamás existió.

Si el fútbol no es automático y, además, existe una grabación oficial y legítima, entonces puede demostrarse que Daniel Muñoz llegó primero al balón y que quien se estrelló contra él fue quien a la postre saldría lesionado. A lo sumo la falta de Muñoz sería culposa o preterintencional, pero no sería una falta que diera para una amonestación de roja directa.

Si la imagen se pasara en cámara lenta tendría que llegarse a la conclusión que quien debió controlar su inercia no puede ser quien de manera secundaria llegó al balón. Muñoz no podría jamás evitar la colisión pues los movimientos son irreversibles y cuando él llegó todavía su oponente no lo había hecho. Muñoz es el pasado y su oponente es el futuro. Lo pasado, pasado está, en cambio el futuro puede, supuestamente, evitarse. Ahora bien si su oponente no puede evitar el movimiento que lo lleva a estrellarse contra Muñoz, mucho menos podría éste que ya ha pasado.

Ningún reglamento puede esgrimirse como justo si no atiende a los procesos de la física del movimiento. En este caso un movimiento de acción y reacción. Muñoz no podía reaccionar antes que su oponente si su movimiento va primero, a no ser que sea adivino, lo cual a esa velocidad, mucho más que improbable, es imposible. Quien actúa es Muñoz, quien reacciona es su oponente.

La pregunta real aquí debería ser la siguiente: si su oponente vio que Muñoz metía la pierna, ¿por qué no se contuvo? ¿Quiso crear una situación conflictiva para precipitar una tarjeta roja que nivelara los números de los contendores en la cancha? Lo que quiero implicar es que el oponente de Muñoz pudiera tener un motivo, que es imposible de imaginar en el caso de Muñoz.

Todo esto es incontrovertible. Y el VAR tiene la grabación que permite incoar el alegato respectivo.

Es de advertir que en este análisis no se ha recurrido a ninguna lectura del reglamento. Sin embargo queda bien claro que cualquier análisis acerca de lo que debiera interpretarse, indudablemente debe basarse en la física del movimiento. No hay ninguna otra forma, es más si no lo hace se convierte en una caricatura.

Y quiero enfatizarlo: solo en las caricaturas se irrespetan las leyes de la física. Y qué pasa: producen risa o se recatan como inverosímiles. Superman es una caricatura del Hombre de Acero y ni siquiera él pudo haber realizado una pirueta como la que se le exigió a Daniel Muñoz. Tampoco Flash Gordon. Ni siquiera el universo puede contradecir sus leyes. Se sabe que lo que hace que un acontecimiento se vea obligado a seguir a otro es la exigua velocidad de la luz. Como ésta no es infinita, ni mucho menos, entonces presente, pasado y futuro no pueden ocurrir al tiempo. El Universo material no es automático. Obviamente ningún fenómeno puede escapar a este principio. Ni siquiera la mente humana.

Es obvio que el VAR se equivocó en la tarjeta roja contra Muñoz y, lo que es peor, indujo a error al árbitro.

Para demostrar mucho más mi razonamiento traigo una prueba irrefutable y al canto, que todavía está en la retina. En esa misma fecha de eliminatorias se castigó un penal a favor de Brasil. Allí puede verse, precisamente, que el defensa, que llega de último, ataca el tobillo del delantero brasileño Gabriel de Jesús y por eso resulta culpable y se castiga a su equipo con penalti que castiga Neymar Jr. Es más, Neymar yerra y la física del movimiento advertida por el VAR demuestra que el portero se ha movido ilegalmente y se repite el tiro.

Obsérvese que en este caso, el portero, según el reglamento, es castigado porque anticipa el cobro de Neymar. La intención de sacar ventaja se castiga con la repetición de la pena. Imaginemos que Neymar tuviera la pierna tan larga que llegara hasta el arco: entonces el cuerpo del portero le habría caído encima y le hubiera impedido patear.

Como se ve, este caso es todavía más evidente y suscitaría un mayor análisis: si el balón pateado por Neymar viaja a mayor velocidad, el anticipo del portero debió ser bastante exagerado para suplir la diferencia. El portero le ganó tanto tiempo ilegalmente que en la práctica intentó hacer nugatorio el castigo y burlarse del reglamento. ¿Por qué no se expulsó al portero con roja directa?

Entonces: ¿cómo es posible que la física del movimiento tenga una lectura y en el caso de Muñoz otra cuando es él quien resulta afectado? Muñoz no golpea a su oponente peruano. Es el oponente que acude a golpearse, no se sabe si exprofeso, con el volante colombiano.

Es más, debió castigarse con penalti a favor de Colombia como sucedió en el caso de Brasil.

Comentario al margen. Cuándo obtendrán su tarjeta roja directa ciertos personajes que han estado capando cana por sus crímenes contra el pueblo colombiano.

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