Rodolfo y el colmo de la vagabundería
Quien se presentó como exitoso empresario que en la política acabaría con la "politiquería y esa partida de vagabundos”, es condenado por corrupción y la gente calla
Quien se presentó como exitoso empresario que en la política acabaría con la "politiquería y esa partida de vagabundos”, es condenado por corrupción y la gente calla
El parásito de la corrupción se ha enquistado en muchos escenarios del sector público; desde los actos más simples hasta los más complejos del Estado
Desde engañar a compradores, comprar un fallo, hasta los falsos positivos, el descaro de las fotomultas, y un largo etcétera. ¿Nos está invadiendo la corrupción?
Como dice la oración del corrupto, señor, no te pido que me des, ponme donde hay. Y de lo demás, yo me encargo.
Este artículo, elaborado hace seis años, cuando la corrupción en el país estaba en plena efervescencia viene a confirmar lo que en su tiempo señalé
"Tres días después lo cogió de la camisa y furioso, estuvo a punto de golpearlo. Le gritó: ¿Dónde se robó esas medallas? Me costaron lo que dice el recibo..."
No hay mejor experiencia para entender por qué este país no progresa que el viaje de 8 o 24 horas entre Cali y Bogotá. Anímense. Buses a todos los barrios
Tomar cargos y contratos a cambio de apoyar al gobierno se llama mermelada. Los amigos del líder de turno se benefician sin importar el sabor de la conserva