Sophia Müller, la gringa que le ganó a los curas en la evangelización del Guainía

Huyendo de un amor, dejó su escuela de arte en Nueva York para refugiarse en esta remota zona y convertir a los indígenas a su religión

Por: milton sanchez yamatui
agosto 15, 2019
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Sophia Müller, la gringa que le ganó a los curas en la evangelización del Guainía

Sophia Müller tradujo la Biblia en idiomas como curripaco, puinave, piapoco, sikuani, cubeo y otras lenguas. Enseñó a los nativos a leer y escribir, además de la numeración occidental, algunos detalles de la cocina occidental y el uso diario y diferenciado del vestido, entre otros.

Aunque su metodología de enseñanza fueron las rondas y los juegos, ella generó una mutación en los usos, prácticas, costumbres, creencias y tradiciones de los indígenas, pues inculcó pautas de comportamiento rígidas y castigos para quienes no siguiesen su doctrina.

Julian Aponte, un joven puinave nacido en la comunidad de Caranacoa en el río Inírida, formado bajo los principios mullerianos, nos dice  que la Srta. Sofía dejó un gran legado en lo moral, ya que inculcó valores, según cuentan sus abuelos. Así mismo, cuenta él que ella organizó a los indígenas en comunidades y los sedentarizó, ya que estas tribus eran nómadas. De igual manera, indujo a los indígenas a no consumir alcohol, porque en las fiestas ancestrales, después de haber tomado grandes cantidades de chicha, terminaban con violencia por discrepancias territoriales.

Ahora bien, para el profesor Pablo Numpaque, quien ha estudiado la presencia de la señorita Sofía en el Guainía, su labor produjo un proceso de aculturación en las comunidades indígenas: "Con sus enseñanzas, Sophia Müller hizo cambiar el estilo de vida de los nativos en materia social, cultural, política y religiosa. A través de la enseñanza del evangelio, la señorita Sophia integró la religión con la vida cotidiana; con su metodología buscaba una persona obediente, moralista, temerosa del infierno, que no ingiriera licor, bailara ni fumara. Las relaciones socio-culturales se fueron transformando lentamente hasta consolidar toda una gama de costumbres al estilo occidental. Su injerencia en la parte ritual amputó gran parte de las costumbres mágico-religiosas al estilo de la época de la colonia colombiana. Ciertamente, en ambos momentos, se consideró el ritual indígena como malsano, orientado a la magia negra, con soporte satánico, animista y alejado de todo orden moral".

Así en ese contexto, los nativos fueron consolidando un sentimiento de vergüenza y repudio por su historia y fueron desapareciendo las festividades como el Dabucurí, los bailes cosmogónicos y las festividades acompañadas con licor, además de los relatos míticos, el uso de sustancias psicotrópicas, la música, los dioses  y otros soportes ancestrales. El diablo llevaría a lo más profundo del  infierno a quienes participaran en estas actividades inmorales, incluyendo a los que acudieran a los chamanes para curar enfermedades del cuerpo y del alma. Gran parte de las costumbres, creencias y tradiciones desaparecieron para dar paso a la cristianización.

El Movimiento Misionero Nuevas Tribus estuvo presente en el Guainía por más de cuatro décadas. Sophia Müller, también conocida como la Diosa Blanca, falleció en 1995.

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