¿Será Dios de izquierda o de derecha?

Él no oprime a los más necesitados y los mantiene trabajando durante toda su vida, pero tampoco le quita a aquellos que se han ganado honradamente todo lo que tienen

Por: Margarita Maria Guevara Arenas
Marzo 21, 2018
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¿Será Dios de izquierda o de derecha?

¿Acaso alguien se ha preguntado qué pensará Dios sobre Colombia y los actuales candidatos a la presidencia?

Dios no es un Dios de derecha que oprime a los más necesitados y los mantiene trabajando durante toda su vida, pero Dios tampoco es un Dios de izquierda que le quita a aquellos que se han ganado honradamente todo lo que tienen. Él es bueno y justo, y no nos da conforme a lo que merecemos sino de acuerdo a su amor, compasión y bondad.

Jesús respetaba al César y sus impuestos, pero nunca se alió con él para obtener más seguidores o reconocimiento, tampoco con ningún otro opresor; iba a la casa de los cobradores de impuestos, pero los hacía cambiar su manera de vivir, y sin pedirlo hacía que devolvieran todo lo que habían robado, y repartieran sus bienes entre los más necesitados. Jesús andaba con los pecadores, el pueblo lo seguía porque él no solo los alimentaba espiritualmente, sino se preocupaba de que no pasaran hambre y tuvieran salud, no como Uribe que creó el negocio de las EPS.

Los fariseos lo seguían, pero no por eso los consentía para tener su apoyo, sino que siempre les decía la verdad. No estamos ni cerca de ser como Jesús mientras elijamos seguir en las mismas, votando por los mismos, oprimidos por los mismos, pagando impuestos por todo para financiar y alcahuetear la corrupción, la guerra, la desigualdad, la inequidad y el clientelismo que solo favorece a los mismos de siempre.

Muchos se preguntan (me incluyo) por qué a alguien se le puede ocurrir votar por Petro. Y sí, parece una locura, pero si nos ponemos en el lugar de quienes lo apoyan no parece tan absurdo después de haber crecido en una sociedad tan mezquina y egoísta en la que priman más los intereses de unos pocos que los de aquellos que nunca se les ha dado siquiera la oportunidad de estudiar, y todo porque deben trabajar para mantener sus familias desde muy jóvenes, se entiende. Por eso, aquellos que hoy votan por Petro lo hacen por culpa de Uribe, porque mientras Uribe lo único que les ofreció fue la oportunidad de ir a la guerra; Petro les ofrece la oportunidad de ir a la universidad.

Cuán difícil hoy en día es ponerse en el lugar de los demás, y sí como creyentes y seguidores de Jesús no lo hacemos, difícilmente algún día llegaremos a ganar este país. Sin lugar a dudas, por nada del mundo votaría por Petro, el hombre tiene buenas ideas pero no más, y si por buenas ideas alguien debería gobernar cualquier podría sentarse a mirar todo lo que necesita el país y presentar eso como plan de gobierno; sin embargo, se necesitan mucho más que ideas, se necesita personalidad y sobre todo capacidad de trabajo en equipo, y Petro con su soberbia, su altivez y prepotencia lo único que lograría es tener un país más dividido de lo que ya está.

No muy diferentes son los candidatos de derecha como Uribe, digo Iván Duque (que antes que Uribe lo apoyara solo lo conocía la mamá), y Vargas Lleras y demás candidatos de derecha, que además de meter miedo, no han ofrecido nada diferente. Personalmente me lograron asustar, y es que estamos tan acostumbrados a que nos metan miedo, amarillismo y terrorismo desde chiquitos, porque o sino nos lleva el “coco”, que terminamos dejándonos meter gato por liebre (así como hace ocho años con Santos), entonces preferimos seguir en las mismas.

Definitivamente la solución actual no es Petro, pero es que hemos llegado a tal miedo que nos volvimos como la canción de Shakira, brutos, ciegos, sordomudos y hasta testarudos, porque no vemos más allá del temor. No vemos qué hay más candidatos, pecadores, impíos, incrédulos, no menos que Uribe, Santos, Varga Lleras y todos los que hace 200 años nos vienen esclavizando, digo gobernando. Si hay más opciones, que no solo tienen buenas ideas, sino que realmente están interesados por acabar con la corrupción, que tanto ha desangrangrado el país, ya la cuenta va por más de 50 billones de pesos al año. Por eso, yo no como cuento y votaré no por el que alguien me diga, porque le conviene que los mismos continúen gobernando. Ni tampoco por el que va a regalar todo, que por cierto lo regalado nunca se valora, bien recuerdo cuando era niña que no me importaba dañar unos tenis de 200 mil jugando fútbol, porque no tenía idea (ni me afectaba) que habían niños que tenían que jugar con los zapatos rotos o sin zapatos.

Así como es la idiosincrasia colombiana, egoísta e inhumana, que solo piensa en poseer, pero nada de compartir. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de conocer personas que no han tenido las mismas oportunidades y que han tenido que vivir las consecuencias de la guerra y la desigualdad, lo cual me ha hecho más sensible a las necesidades de mi país, lo cual me ha hecho hablar, porque todos tenemos el derecho de expresar lo que la vida nos ha permitido experimentar. Así que votemos a conciencia, votemos, no por quien otro nos dice, no por temor, no por obligación, ni por ignorancia; sino por amor a nuestro país, por convicción y a conciencia, y si hablamos de Dios votemos de acuerdo a lo que Jesús nos enseñó a través de su vida, seamos compasivos, misericordiosos, bondadosos y sobre todo justos.

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