Señores de FARC, así no es

"El debate y la lucha política interna es lo que cualifica cualquier proceso social. Eludir esa responsabilidad histórica es un acto de cobardía y traición al pueblo"

Por: Jaime Marin
febrero 05, 2020
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Señores de FARC, así no es
Foto: Revista del Congreso

Muchos desaciertos ha tenido la dirección nacional del nuevo partido FARC, luego de su fallido aterrizaje en la lucha política legal. Los críticos podrían hacer un memorial de agravios contra la dirigencia que, ante la inexistencia real de un proceso revolucionario en las áreas urbanas, pisaron sobre lo falso que habían vendido, a un alto costo. Los que visitaban los campamentos y se decían “dirigentes” de procesos populares, hablaban a nombre de las inexistentes bases que por miles decían formar y orientar para la ofensiva final o para la lucha política. Falsos profetas y oportunistas.

A pesar de las muchas críticas, hay que valorarle algo a esa dirigencia: Fue un gran acierto no haberle entregado el poder del nuevo  partido FARC a la fracasada dirigencia urbana del Partido Comunista Clandestino. Y es que hay que ser claro: por lo menos en Bogotá esa dirigencia destruyo el proceso revolucionario con grupismo, posiciones pequeñoburguesas, ausencia de criterio de clase y una histórica cobardía para asumir la lucha armada, la lucha popular y el verdadero trabajo de base en las barriadas y las pobrerías. Muchos cuadros importantes se apartaron del proceso debido a ello y las regiones rompieron con el proceso pues desde Bogotá funcionaba un secretariado alterno que no combatía, no generaba finanzas, no tenía trabajo de masas, pero si mandaba. Autoproclamados y usurpadores.

Luego de destruir el proceso de secundaria y universitario, luego de perder la representación estudiantil en prácticamente todo el país y fragmentar el proceso por su centralismo santafereño; luego del estrepitoso fracaso del Cabildo de Juventud en Cartagena y luego de abandonar la lucha popular y el tropel limitándolo a las rejas de la Universidad Pública y luego de despreciar el trabajo con los procesos campesinos, se le apareció la virgen a esta dirigencia con el proceso de paz en el cual se treparon  sin ruborizarse. Se montaron el movimiento voces de Paz y luego abandonaron el proceso para ponerse a órdenes de Cesar Gaviria y la candidatura de Humberto de la Calle.

Cuando un urbano visitaba un campamento, en la medida de lo posible se le brindaban todas las condiciones, se le guiaba, se le acompañaba, se le permitía acceder a la intimidad de la guerrilla y, en caso de problemas de seguridad, se le defendía con la vida misma realizando maniobras militares con diferentes unidades desplegadas en terreno. Al llegar la muchachada guerrillera a los centros urbanos no encontraron nada, ni siquiera solidaridad, muchos fueron robados por delincuentes comunes perdidos en las peligrosas calles de las urbes colombianas, aguantaron hambre y sed abandonados a su suerte, los anfitriones no hicieron nada por ellos. Claro esto no ocurría cuando había que asistir a las parrandas de Santrich en Modelia o cuando había conciertos de Julián Conrado porque lo de ellos siempre ha sido del cafetín y la parranda.

Ilógico que una dirigencia fracasada como la del PC3 en Bogotá pretenda que el antiguo secretariado le entregue las riendas del nuevo partido, no haber permitido eso es un acierto, en las FARC siempre fueron importantes los estatutos, las normas internas de comando, en general todos los documentos y sobretodo los espacios de deliberación donde se practicaba el centralismo democrático. Era obvio que este proceso estaría lleno de dificultades pero es el debate y la lucha política interna la que cualifica cualquier proceso social e histórico. Eludir esa responsabilidad histórica es un acto de cobardía y traición al pueblo, hay que decirlo, muchos están fuera del partido por responsabilidad de esa “dirigencia” que desertó, muchos esperan que esta sea una oportunidad para que los sectores populares, el pueblo, tenga voz y voto en un proceso revolucionario y bolivariano verdadero. Se han cometido muchos errores desde la dirección del partido FARC, empezando por atender a las sugerencias de los que hoy desertan. Pero también la sabiduría popular de 53 años de combate por la paz ha permitido que no se cometan errores como entregar el proceso a  la socialdemocracia.

Así no es señores, así no es.

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