Respuesta a los eufemismos

Respuesta a la carta de Alfredo Carvajal Sinisterra, expresidente de Ecopetrol, exalcalde de Cali y expresidente de Carvajal, publicada en Periódico Debate

Por: Diego González Jaramillo
mayo 06, 2021
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Respuesta a los eufemismos
Foto: PxFuel

Sus razones acompañan al autor de esa carta y sus señalamientos también. No obstante, la misma no se libra del sesgo cómodo de quien al sistema le ha proporcionado privilegios; los mismos que le han permitido hablar con tanta propiedad de la presunta responsabilidad de la izquierda. Pese a ello, este señor mantiene un silencio cómodo frente al exceso de gasto público por burocracia no solo de este bufón comodín que tenemos como presidente. Se le ha olvidado al señor señalar que si comparamos la presunta inversión en ayudas a ciertas clases sociales con las prerrogativas que le ha otorgado a la banca y a otros sectores de la economía, que no tuvieron repercusiones con la crisis con la pandemia, podríamos decir que son ínfimas. Buenos argumentos a esgrimir los gastos sociales, íngrimos por demás, para justificar la debacle económica, por pésimas prácticas administrativas y por un escandaloso desvío de recursos por cuenta de la corrupción. Los colombianos (al margen de nuestras tendencias no acabamos de entender los incrementos salariales solapados e inmerecidos de nuestra clase dirigente apoltronados en el Congreso de la República, tampoco dónde están los dineros que debieron recuperarse de los interminables hechos de corrupción (de los que se conocen, por los menos) y las condenas económicas a quienes propiciaron estas hecatombes fiscales.

De dónde sale el dinero para la dotación en parque automotor de nuestros ilustres gobernantes y por qué razón el Estado les sigue haciendo desembolsos por gasolina y otras prebendas de viáticos cuando utópicamente están legislando desde la casa. Sumado a ello, algunos colombianos más racionales y menos sugestionables nos seguimos preguntando por qué tenemos que mantener y disponer de recursos públicos para financiar cuadros de seguridad a algunos ex del gobierno, que envidiaría el mismo Trump o Biden y que resultan excesivamente costosos. Sin contar una sucesión de cargos inútiles que han sabido inventarse no solo en altas esferas del gobierno, sino en los entes territoriales, solo para pagar las cuotas burocráticas en que incurrieron nuestros ilustres gobernantes para acceder al poder que les confiere el pueblo (el de izquierda y el de derecha); solo para que ellos gobiernen para un sector bien definido e identificado de la población.

Claro que en eso coincidimos todos, la reforma se necesita, pero si esta empezara por levantar las exenciones tributarias a quienes deben hacerlo; si el gasto público con tanto despilfarrado por corrupción y burocracia se controlara; si tan ilustre gobernante tuviera menos afán de alimentar su ego protagónico y se abstuviera de gastar tan pírrico presupuesto estatal en publicidad y en un programa televisivo que pagamos de nuestros bolsillos y con nuestros impuestos y cuesta miles de millones de pesos; y si el pleno de la clase dirigente, que es la que ostenta el poder, tuviera ese amor patrio que dice tener y redujera a una cifra justa su salario, entonces se podría decir con toda seguridad que el chivo expiatorio de la izquierda como la culpable de esto este desastre no se daría.

Y claro, nuestro exgerente o exdirector o lo que sea, de una de las empresas estatales que más recursos provee y que por lo tanto despierta la codicia de nuestros codiciosos políticos, empresa que también tiene señalamientos por corrupción, no hablara desde la comodidad de su… con toda seguridad, lujosísimo recinto, podría decirse que sus razonamientos son razonables. No obstante, se le olvida al encumbrado señor que de los dineros diluidos en los contratos, en los elefantes blancos por los que nadie responde, en los contratos perversos para alimentar a los escolares de los estratos menos favorecidos, también se pudieron haber sacado los recursos, no solo para abastecer a quienes en pandemia no pudieron salir a ganarse un miserable sustento. Con toda seguridad, si hacemos cuentas de esos milloncitos, también hubieran evitado el endeudamiento astronómico que tiene el país. Sumado a ello, señor exgerente, si por casualidad se nos hubiera ocurrido ser más democráticos, tal vez nos hubiéramos ahorrado un dinerillo más, al igual que si tuviéramos mayor conciencia democrática (que nada tiene que ver con la izquierda) y hubiéramos reducido el Congreso a un número realmente sensato y útil.

Así que, mi muy poco estimado señor, la responsabilidad de esta crisis nada tiene que ver con la izquierda, menos aún con sus irresponsables líderes que, tanto como los de derecha, siguen apoltronados en sus muy cómodas sillas, disfrutando por anticipado de los frutos de este desastre nacional. No señor, la cosa tiene que ver con el hastío y con el cansancio de un pueblo mamado de una clase dirigente que no dirige y sí abusa, y que se perpetúa en el poder y en sus desvaríos dictatoriales busca a quien responsabilizar. Esto con el único objeto de desviar la atención para poder perpetuar su conducta abominablemente delictiva, puesto que cuesta un innumerable número de víctimas, siendo las de las protestas mínimas en comparación con las otras (falsos positivos, desnutrición, proyectos amañados, etc.). Lo anterior con una agravante, todas ellas con los impuestos que usted y yo pagamos, aunque con toda seguridad y en proporción, usted menos que yo. Y me disculpo con los lectores de este escrito si no es perfecta la redacción, pero quien esto escribe solo es un observador que mira con impotencia cómo el sofisma indiferente y soterrado tiene más validez que la razón de los hechos puros y duros.

* Carta de Alfredo Carvajal Sinisterra, expresidente de Ecopetrol, exalcalde de Cali y expresidente de Carvajal, publicada en Periódico Debate.

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