¿Redes de participación cívica o paramilitarismo 2.0?

¿Cómo así que ya hay 800 mil civiles listos para “apoyar” a la Policía? ¿No fue así como comenzaron las famosas Convivir del expresidente Álvaro Uribe Vélez?

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros.
Febrero 22, 2019
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¿Redes de participación cívica o paramilitarismo 2.0?
Foto: Instagram @ivanduquemarquez

Esta semana, Iván Duque publicó con orgullo un trino en su cuenta de Twitter en el que dice: “La Red de Participación Cívica tiene ya 800 mil integrantes en el país que apoyan labor de @PoliciaColombia. También destacamos recuperación de cientos de parques y entornos escolares, hoy libres de expendedores de droga, gracias a la línea 167. Avanza la seguridad ciudadana”.

Bueno, en primer lugar qué se puede decir de todo esto. Para empezar, ¿cómo así que el gobierno colombiano se encuentra reclutando civiles para apoyar a la Fuerza Pública?

¿Acaso la Constitución colombiana no es clara y explícita al decir en sus artículos 217 y 223 que el monopolio de la fuerza y el resguardo de la soberanía y seguridad de la Nación debe reposar única y exclusivamente en manos de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional?

Entonces ¿cómo así que ya hay 800 mil civiles listos para “apoyar” a la Policía? ¿No fue así como comenzaron las famosas Convivir del expresidente Álvaro Uribe Vélez, que posteriormente se transformarían en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Águilas negras, Clan de Urabá, Clan Usuga, las Bacrim, etc., etc.?

¿Acaso no sabemos ya cómo termina esto? ¿Queremos repetir masacres como la de El Salado con 60 personas asesinadas, 2 mujeres violadas, y 4 mil desplazados?

Ah pero verdad… A lo mejor muchos de los que idolatran a Uribe como su mesías no recuerdan esto, ya que todas estas acciones del gobierno de Duque parecen estar muy articuladas y tal vez por esto mismo es que quieren poner a sus esbirros en el Centro de Memoria Histórica, para que ya nadie recuerde lo que a su jefe supremo no le conviene… Y tal vez por esto mismo es que quieren destruir la JEP, para que Uribe y su Centro Democrático no tengan que rendir cuentas por estos crímenes, en los que en más de una ocasión se ha demostrado que están más que vinculados.

¿Sabe usted querido(a) lector(a) que también están intentando distribuir unas cartillas en las escuelas para enseñarles a los niños cosas como que el mejor presidente de Colombia fue Álvaro Uribe y que con su política de Seguridad Democrática solo quiso salvar al país?

A leguas se ve que todo esto no son hechos aislados, sino que más bien parecen ser la sucesión de acciones y pasos lógicos muy bien articulados de una estrategia que tiene como fin usar los poderes del poder ejecutivo para favorecer única y exclusivamente a Álvaro Uribe Vélez, cosa curiosa, como si en realidad fuera él el presidente y no Duque, qué simpático ¿no?

De hecho, volviendo al trino con el que inicia esta columna, fijémonos que Duque ni siquiera por dignidad se esmera, aunque sea un poquito, en disimular que, en efecto es el títere de Uribe, termina diciendo: “avanza la seguridad ciudadana”… Casi que se le siente el tono cansino y el acento paisa al decirlo, mejor dicho le faltó decir, “hijitos, avanza la seguridad democrática 2.0”.

Bueno, pero ya que nos quieren dejar sin JEP y alterar la memoria histórica en favor de ellos, hagamos un poquito de memoria y recordemos por qué es tan peligroso este trino de Duque:

En primer lugar, y como ya se dijo, así comenzaron las Convivir y eso decantó en el fenómeno paramilitar que tanto daño y dolor le causó a millones de colombianos, que como siempre, suelen ser los que se encuentran en una posición de mayor vulnerabilidad.

En segundo lugar ¿qué le critican Uribe y su combo a Maduro? ¿Acaso no están haciendo lo mismo? ¿No dijeron que lo de Venezuela era una dictadura porque utilizaban a civiles para “colaborarle” a la Fuerza Pública y legislar solo a conveniencia?

En tercer lugar, ¿quiénes son esos 800 mil integrantes de los que se jacta Duque?, ¿tienen rostro?, ¿de dónde salieron?, ¿quién los entrenó?, ¿qué van a hacer?, ¿solo informar o también vigilar y castigar? Y si es así, ¿a quién van “sapiar” o judicializar?, ¿al jíbaro del parque, al amiguito marihuanero del hijo, al vecino que les cae mal, a la señora de las empanadas, al gay, a la lesbiana que tanto les incomoda sus “buenas costumbres” o simplemente a todo aquel o aquella que, de acuerdo con su muy subjetivo criterio, no les parezca “gente de bien”?

¿Los van a armar? ¿Será por eso que el actual gobierno andaba promoviendo por estos días una ley para legalizar el porte de armas? ¿Tantas coincidencias juntas serán realmente una cuestión azarosa o más bien una estrategia muy bien planeada y estructurada para remontar las fuerzas paramilitares privadas del señor Uribe?

Antes de responder con ligereza a todas estas preguntas con la fácil e inconsciente respuesta de que “plomo es lo que se merecen todos esos criminales”, le invito querido lector a recordar que la citada masacre de El Salado no fue a criminales, sino a campesinos, ni tampoco la única y que si usted odia a la guerrilla por matar, violar y desplazar; los paramilitares han hecho exactamente lo mismo e incluso peor (Mapiripán, El Aro, Macayepo, casas de pique en Buenaventura, etc., etc.).

Y aunque digo en el título de esta columna que es el regreso del paramilitarismo, en realidad, nunca se han acabado, o si no preguntémosle a los 584 líderes sociales asesinados entre el 1 de enero de 2016 y el 9 de febrero de 2019, 127 de ellos asesinados desde que Duque asumió la presidencia.

Por eso salgamos este próximo 25 de abril de 2019 a marchar para decirle a Álvaro Uribe Vélez y a su títere Iván Duque que no somos tontos, que aunque quieran acabar con las clases de historia en los colegios y la educación pública en el País, o remover los esqueletos del río Cauca, aprovechando el desastre que ellos mismos propiciaron; no somos tontos, también hemos leído y viajado y sabemos muy bien que todo esto es un plan estructurado y sistemático para convertir a Colombia en su paraíso distópico al mejor estilo de George Orwell o V de Vendetta. Por favor no traguemos entero, no permanezcamos inmóviles y sonrientes mientras nuestros verdugos levantan su hoz sobre nuestras cabezas. Y querido(a) lector(a), aunque creas que tú eres una “gente de bien” o que vives muy lejos del campo o la selva  y que esto nunca te va a pasar, y que nada tiene que ver contigo, recuerda que como dijo Edmund Burke, “lo único que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada”.

 

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