¿Qué significa ser un colombiano de bien?

"Hay que revaluar el término que se ha vuelto discriminatorio, mentiroso, subjetivo y engañoso con un examen propio a las acciones, costumbres, hábitos y proceder"

Por: John Garcia Fitzgerald
febrero 19, 2020
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¿Qué significa ser un colombiano de bien?

Al leer los comentarios a la editorial de uno de los principales medios nacionales, se  encuentra entre tantas participaciones, una donde se insulta al autor , mientras el agresor se auto califica como “ciudadano de bien” y refería un rechazo superior del 90 % de los “colombianos de bien”. Al ojear el perfil del “internauta de bien” se encuentra que es un fanático seguidor de uno de los partidos políticos con más hechos relacionados a la corrupción y como ñapa dicha persona dice ser cristiana… ¿cristiana de bodega?

Ser ciudadano, no solo implica tener derechos y deberes dentro de una sociedad. Pero ser o llamarse “ciudadano de bien” es y significa mucho más. Aborda esa dicotomía entre el bien y el mal, lo correcto e incorrecto, lo moral y amoral, valores y definiciones que resultan subjetivas, tan subjetivo como aquellos fieles devotos de la virgencita… que antes de “hacer la vuelta”, postrados de rodillas rezan las balas e incluso piden puntería y  resultan ser buenos padres, amorosos hijos con la cucha y amigos alegres y derrochones que en su círculo , en su contexto e imaginario, son “ciudadanos de bien” . Estos criminales resultan ser tan buenos ciudadanos, que incluso un comandante de las FF.AA. se conduele y lamenta su muerte, pese a que hubiera sido el verdugo de varios miembros de esas Fuerzas Armadas que comanda.

Una mayoría se auto denominan “ciudadanos o colombianos de bien”, pero no respetan una fila, arrojan basura y colillas a las calles y parques, violan con frecuencia las señales de tránsito, aunque expongan su propia vida y la de terceros, invaden carriles supuestamente exclusivos para el transporte masivo, lo mismo hacen con las zonas peatonales, no respetan los derechos de los niños o los mayores adultos, agreden y dañan el medio ambiente, derrochando consumo de agua, electricidad, contaminando el agua al verter aceites y otros productos por los sifones de casa, haciendo uso irracional y desmedido del papel, de elementos desechables , maltratan incluso a sus propias mascotas , no respetan las normas básicas de convivencia que implica vivir en comunidad, respecto a las redes sociales y los disentimientos normales que en ellas se presentan, no saben argumentar o respetar las diferencias  y recurren al insulto , la injuria e incluso la  amenaza.

Un ciudadano de bien, una persona de bien, no comulga con la corrupción, no se apropia de lo ajeno, sea que se encuentre un teléfono celular, o guarde silencio ante el error de una cajera que le entrega más dinero del justo, devuelve lo que le prestan, cuida los bienes públicos que a diario usa, sea en servicios de transporte, zonas comunes de centros comerciales, unidades residenciales, entidades oficiales o privadas.

Irónica y contradictoriamente , hay personajes  señalados como genocidas o corruptos (sea por acción u omisión), que crean cizaña, que dividen, otros de la vida pública señalados de haber  sido electos gracias a la compra de votos, de ser desplazadores de humildes campesinos, políticos o empresarios que han conformados uno de tantos “carteles” que afectan a los usuarios o consumidores , incluso hasta llevarlos a la muerte, como ha ocurrido con carteles asociados al tema de la salud y los medicamentos, o algo tan sagrado como la alimentación infantil, en un país donde aún mueren niños por causas asociadas a la desnutrición, pululan quienes faltan a la ética y la verdad, para favorecer y silenciar los actos de poderosos corruptos, o gobernantes de turno, la ironía enunciada es que éstas personas sin escrúpulos y con exceso de cinismo, suelen llamarse “ciudadanos, colombianos de bien”, probos e impolutos…

Hay que revaluar ese término que se ha vuelto discriminatorio, mentiroso, subjetivo y engañoso: “ciudadano o colombiano de bien”, si lo ha de usar respecto a Ud. mismo, haga un exhaustivo examen a sus acciones, a su proceder, a sus costumbres y hábitos.

Y  por sanidad y prevención, nunca lo aplique hacia los demás, nadie conoce a nadie, ni siquiera así mismo, como individuos en ocasiones hacemos , expresamos o reaccionamos, de una forma  que jamás creímos que lo haríamos, por lo tanto no se debe poner las manos en el fuego por nadie, menos llegar a decir “me hago moler” por otro , que a la postre resulta ser una imbecilidad y acto de lambonería  mayúsculo e irresponsable, que puede terminar llevándole al molino de carne…

¿Ciudadano de bien, quien?

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