¡Qué país de mier**!

Acá una serie de razones por las que el autor del texto cree que Colombia está mal

Por: Juan Felipe Olaya Pardo
diciembre 02, 2019
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¡Qué país de mier**!
Foto: Las2orillas

Seguramente muchos de los lectores de este artículo han llegado hasta acá para insultarme por el título de mi artículo. Si es así, le suplico, no escriba nada hasta no leer las razones que se van a mencionar a continuación. De lo contrario, me dará la razón a mí y ofenderá a muchos otros lectores responsables. En cambio, si usted llegó acá con la intención de leer mis argumentos, ya sea que esté de acuerdo o no, permítame conocer sus argumentos tanto favorables como en contra frente a mi opinión.

Ahora bien, sin dar más rodeos, digamos por qué Colombia es un país de mierda. Lo primero que debo mencionar es que al calificar a este país como tal no me refiero a sus hermosos paisajes o ningún aspecto de su territorio, sino en cambio me refiero al gobierno y, seguramente, sin importar su postura política, a usted e, incluso, a mí mismo. Expliquemos las razones:

1. Un país mediocre y perezoso

Colombia está llena de ciudadanos mediocres en distintos sentidos. El primero que deseo abordar es el hecho que, muchos de los contradictores a este artículo seguramente han sacado a flote: "Al menos no somos como Venezuela", "al menos no somos el país más pobre del mundo" o cualquiera de esas excusas que ayudan a que sigamos sumidos en la miseria porque hay otros peores. Decir semejantes cosas es como decirle a un niño que va perdiendo en el colegio todas sus materias "tranquilo papito, tú vas perdiendo con 2,4 todo, pero Fulanito las lleva en 2,0". Si usted me dice que decirle lo anterior a un niño es correcto, por favor no lea más este artículo.

Pero bueno, más allá de estar midiéndonos con los peores para justificarnos, los colombianos somos mediocres en todo lo que hacemos. Pero antes de mirarnos a nosotros mismo, miremos a nuestro gobierno. Dígame si no le parece mediocre que un gobierno como el actual que, claramente aún no arranca y no da resultados en casi ningún apartado, insiste en justificarse diciendo que Colombia presentó un crecimiento económico del 3,3%, o que el anterior gobierno nos dejó un número impensable de problemas. Históricamente ningún gobierno colombiano, ya sea local, departamental o nacional, ha hecho frente a sus problemas, sino que ha optado por culpar a la situación económica internacional, al gobierno anterior, al déficit, a la falta de preparación de sus ciudadanos 0 empresas, e incluso hasta sus colaboradores. Es más fácil quejarse de otros que asumir que cualquier gobierno debe propiciar los espacios para hacer frente incluso a las crisis.

Ahora sí, hablemos de los ciudadanos del común, de usted y de mí. Colombia está plagada de ciudadanos mediocres; de ciudadanos que no leen las propuestas de quienes escogen para gobernarlos, de ciudadanos que prefieren vivir de chismes y noticias fáciles por redes y televisión, que informarse a fondo, de ciudadanos que prefieren expresar su inconformismo en redes que salir y tomarse las calles o las urnas. Ejemplo de esto es lo que ha sucedido con el paro nacional; aun cuando los colombianos tuvimos la posibilidad de cambiar nuestra realidad, nos dio pereza seguir saliendo, o informarnos del porqué de las quejas.

2. Un país corrupto

Trataré de no extenderme como lo hice con el punto anterior, ya que para todos es evidente que en este país la clase política es corrupta inflando costos y nombrando a dedo a muchos dirigentes públicos. No obstante, quiero hablar de las muchas maneras en que los ciudadanos somos corruptos en el día a día.

Vivimos en un país donde están aceptados dichos como "es que el vivo vive del bobo" o "es que uno no debe dar papaya". Vivimos en un país en el que hemos naturalizado que para lograr un trabajo debemos tener contactos o que los usamos para podernos reducir costos o trámites para realizar.  Vivimos en un país en el que muchos venden su voto, en el que elegimos amistad o familia frente a conocimiento o experiencia. Somos corruptos en el día a día, si no pagamos los impuestos que nos corresponden, si no pagamos el pasaje de los niños pequeños, si consumimos productos contrabandeados o piratas, si se roba los servicios públicos o el internet o si pide sus cesantías para gastársela en lo que no se supone que debe gastárselas, entre muchas otras maneras.

Ojo, si usted es corrupto y de alguna de las formas anteriores, por favor deje de leer el artículo, así mismo se justifican los políticos que roban en contratación, las empresas que evaden impuestos y obligaciones. No hay justificación para la corrupción, nuestras acciones cotidianas apoyan a la de los grandes peces gordos de la corrupción.

Quisiera terminar este punto con un ejemplo: La otra vez un ciclista se enojó porque el conductor de una camioneta no le marcó la direccional y casi se accidentan, sin embargo, unas cuadras más adelante, el mismo ciclista se pasó un semáforo en rojo porque en su criterio no venía nadie. Estamos acostumbrados a cumplir las normas cuando nos convienen, pero nos enojamos cuando otro las rompe y nos afectan. No solo somos corruptos, sino egoístas.

3. Un país egoísta e indolente

Un punto muy sonado en los últimos días de paro fue la indolencia tanto del gobierno como de la ciudadanía. Los colombianos somos egoístas e indolentes todo el tiempo, solo sabemos pensar en nuestra propia situación sin ponernos en los zapatos del otro. Nuevamente, no exijamos al nuestro gobierno hacer lo que nosotros no podemos hacer.

Vivimos en un país donde nos acostumbramos a vivir en nuestras burbujas y no vemos las dificultades de los demás. Si tenemos empleo, consideramos que quienes no lo tienen, son unos vagos; si pudimos acceder a un buen sistema de educación, consideramos que quienes no pudieron es porque no quisieron; si vivimos en una casa, consideramos que quienes habitan la calle lo hacen por drogadictos; si debemos tomar un bus, no nos importa empujar a los demás así estos deban salir. Podríamos discutir más ejemplos como los anteriores, pero en resumen nos es más fácil generalizar que sentarnos a tener charlas con argumentos y explorar soluciones para el beneficio no solo personal, sino del colectivo, nos es más fácil culpar a la víctima que al victimario.

Para finalizar este apartado con la razón de dejar de leer este artículo, le diré: Si usted cree que existen casos de violación en que las mujeres se lo buscaron por ir vestidas de algún modo o estar en algún lugar, que los niños asesinados en el Caquetá se lo buscaron por andar metidos en el campamento de unos guerrilleros, o que a protestantes como Dilan Cruz los matan por andar en lo que no debían (así haya no haya sido un pelado de bien)... deje de leer este artículo, por favor.

4. Un país con miedo

Quizá ya esté cansado de leer este largo discurso que estoy dando; si es capaz, aguante, ya vamos acabando, si no, tranquilo no lea más, ya tres veces he invitado a dejar de leer este artículo.

Bueno, como penúltimo punto para exponer por qué Colombia es un país de mierda hablaremos del miedo. Somos un país que vive con miedo y eso jamás será positivo. Por años hemos sido acosados por diferentes conflictos armados, en las grandes y medianas ciudades nos hemos acostumbrado a vivir con miedo a los robos y los accidentes. Sin embargo, lo que deseo abordar es ese miedo que, más allá de todos esos males, nos sigue manteniendo con estilos de vida miserables. Le tenemos miedo a pedir condiciones contractuales justas, a dejar un trabajo para saltar a otro que nos remunera mejor, a decir lo que pensamos y creemos en público, a  salir y exigir nuestros derechos. Los colombianos nos acostumbramos a obedecer, nos acostumbramos a ser infelices en búsqueda de un futuro que no llegará porque simplemente le tenemos miedo a hablar y a intentar cosas nuevas; no en vano tenemos muy arraigado el dicho: "más vale malo conocido, que bueno por conocer".

5. Un país asesino

¿Cómo esperaba que íbamos a terminar este artículo? Con lo evidente, somos un país ladrón y asesino. Obviamente abordaremos cómo el estado es asesino, pero también como, cada uno de nosotros también lo es.

Vivimos en un país que asesina día a día, y no lo hace simplemente enviando a muchachos al monte a pelear una guerra sin sentido donde mueren colombianos de ambos bandos. Esas muertes son inevitables, se evitarían si el estado hiciera presencia a lo largo y ancho del territorio nacional, si no diera razones a los muchachos indignados a tomarse las armas (esto no justifica el uso de la violencia, pero para muchos se vuelve la única salida) o el camino del narcotráfico. Nuestro estado nos asesina, cada vez que se roban los recursos, hacen que más y más niños mueran de desnutrición en La Guajira, hacen que no se construyan acueductos que traten el agua de enfermedades que nos pueden matar; se roban el dinero de nuestros hospitales, de la alimentación de nuestros niños y muchas otras cosas más, que al final, nos lleva a morir por el abandono o a desesperarnos y estar dispuestos a matar parara conseguir lo mínimo.

No obstante, cada uno de nosotros es asesino si propició las condiciones para la muerte de alguno de nuestros ciudadanos. Estamos acostumbrados a vender nuestro voto a favor de quienes nos van a sumir en miseria, estamos acostumbrados a emborracharnos tanto que se presentan muertes por conductores alcoholizados, enfrentamientos entre familiares en tiempos de fiesta y demás (ojo, por borrachos dejamos que el paro no prosperara, lo volvimos una fiesta y no afectamos a un gobierno que ya está acostumbrado a que nos emparrandemos cada vez que podemos).

Si leyó el texto hasta acá lo felicito, quizá usted aporta para que este país deje de ser una mierda. No obstante, si en verdad desea que el país cambie, lo invito a organizarse, a dejar la pereza, el egoísmo, la indolencia, la mediocridad y la corrupción y, empiece a ayudar a quienes tiene alrededor. Igualmente, si en verdad cree o creyó en el paro nacional, salga, tómese las calles (como pasa en los mejores países del mundo), no tenga miedo de que otros no puedan llegar a sus trabajos u hogares, organice las masas para que realmente se afecte a la clase dirigente, y eso se hace parando la economía (si no hay vías no hay economía), de ahí la palabra paro o afectándole la tranquilidad a la clase dirigente, no molestando a los habitantes de los lugares de concentración (a esos el gobierno ya los jode). Haciendo lo anterior, quizá algún día podamos decir que Colombia no es un país de mierda.

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