Próceres de Popayán: afros, indios y judíos

La ciudad blanca no es tan blanca y los próceres no tienen tanto linaje como sueña la élite payanesa que buscó con la Independencia proteger a sus familias de sus cargos y sus bienes

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julio 12, 2020
Próceres de Popayán: afros, indios y judíos

Hay tres momentos importantes en la historia de Popayán: el primero, en el siglo XVII, cuando los judíos perseguidos casan a sus descendientes con los de los conquistadores, quedando estas familias como herederas de las encomiendas; el segundo, en el siglo XVIII, cuando los miembros de estas familias de encomenderos compran los cargos de inquisidores en el Santo Oficio, para evitar que la Inquisición persiga a su propia familia; y el tercero, en el siglo XIX, cuando sus descendientes hacen la Independencia, para deponer definitivamente el poder del rey y de la Inquisición, lo cual ponía en riesgo sus títulos de propiedad sobre sus bienes, sus cargos y sus encomiendas.

¿QUÉ DIABLOS ERA LA SANTA INQUISICIÓN?

El Consejo de la General y Suprema Inquisición (La Suprema) fue creado en el siglo XIII (1200-) mediante la Bula Ad Abolendam por el Papa Lucio III, bula que fue acogida dos siglos después en España (bula del Papa Sixto IV 1478) por los Reyes Católicos, la que entró en vigor en 1480, con los delitos de fe. Inicialmente persiguió a los falsos convertidos del judaísmo, después persiguió los delitos de fe de los cristianos viejos, tales como la bigamia, la blasfemia, la sodomía (homosexualidad), las proposiciones heréticas, entre otros. A finales de 1808, durante la Guerra de Independencia, dicho Consejo de Inquisición fue suprimido por uno de los denominados “decretos de Chamartín” emitidos por Napoleón;  y un año más tarde, por otro de las Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz. El rey de España, Fernando VII, lo restituyó por real decreto del 21 de Julio de 1814, siendo suprimido definitivamente por real decreto del 9 de marzo de 1820. Recordemos que Fernando perdió la Corona, confiscada por Napoleón, de 1808 a 1814, período en el que se da la secesión de las Repúblicas Hispanoamericanas. Al caer contra Inglaterra, Fernando recupera el poder, pero no vuelve a restaurar el Consejo Inquisitorial. Perdido el virreinato del Perú y de la Nueva Granada, la reina María Cristina publicó el decreto del 15 de julio de 1834 que se declaraba definitivamente disuelta la Inquisición.

TRES FAMILIAS SEFARDITAS

Al Gran Cauca llegaron al menos tres familias judías: 1. Los Hurtado del Águila hacia 1615; 2. Los Moreno, renombrados a Salcedo, hacia 1578; y 3. Los Ordóñez de Lara, llegados a finales del siglo XVI.

I - HURTADO DEL ÁGUILA

El tronco de la primera familia judía en el Cauca Grande es don Alonso Hurtado del Águila, descendiente de Mencía de la Fuente, hija del jurado Hernando de la Fuente, vecino de Toledo, España, condenado por la Inquisición después de muerto “y sus huesos fueron quemados” (Declaración dada en Toledo el 23 de febrero de 1559 por Pedro López de la Fuente, vecino de Toledo, de más de 55 años, hijo de Juan de la Fuente - AHNM, Inquisición, Baltasar Hurtado del Águila, Legajo 355, Expediente 11). Recibieron las encomiendas Pinguatá, Julumito, Puracé, Chapa, Pandiguando, Toboima, San Sebastián y Coconuco.

II – MORENO/SALCEDO

El tronco de la segunda familia judía llegada al Cauca Grande fue Matías de Salcedo, hijo del judío Hernando Moreno, procesado por la Inquisición. ¿La fuente? Miguel Wenceslao Quintero en su trabajo Del Almirante don Francisco Maldonado de Mendoza al Marqués de San Jorge, publicado en Anales de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía - ARAMHG, XI, 2008, (357-410): “Dicen los inquisidores que en Ciudad Real fueron examinados 23 testigos y 9 ministros del Santo Oficio y “todos conforman en que el dicho Hernando Moreno es descendiente de judíos y que en tal posesión le tuvieron y algunos de los testigos dicen que fue hijo de García Moreno y nieto de Antón Moreno, mercaderes, naturales de dicha Ciudad Real, tenidos por confesos, descendientes de castigados por el Santo Oficio, de quien(es) hay sambenitos y que les toca el apellido de Fez”. Con real cédula fechada en Madrid el 10 de noviembre de 1578 pasó al Nuevo Reino con un criado y se avecindó en Mariquita, Tolima. Su descendencia pasó a Buga en alianzas matrimoniales con los Fuenmayor, familia de los primeros conquistadores. Recibieron la encomienda de Simijaca, como otras en La Victoria y Mariquita.

III - ORDÓÑEZ DE LARA

El tronco de la tercera familia judía llegada al Cauca Grande fue Diego Ordóñez de Lara (segundo del nombre), descendiente directo del judío sevillano Samuel Abravanel que cambió su nombre tras su conversión a Juan Sánchez de Sevilla (año de 1391) y quien ocupó una destacada posición en la corte

castellana. ¿La fuente? Miguel Wenceslao Quintero en su trabajo “Ascendientes de don Diego Ordóñez de Lara”, inédito. Recibieron la encomienda San Miguel, en Almaguer, Cauca.

PRÓCERES DEL SIGLO XIX

De los Hurtado del Águila descienden numerosos próceres de Popayán como los López (José Hilario, Manuel Antonio, Laureano Rafael); los Mosquera (José María, Tomás Cipriano, Joaquín); los Valencia, los Quijano, los Castrillón, Caldas y los mismos Hurtado que participaron en la Independencia. De los Moreno o Salcedo, que entroncan con los Ordóñez de Lara, descienden personajes de la Independencia tan importantes como el cura don Andrés Ordóñez, fundador del periódico La Aurora comandante de un ejército de 300 indios pijaos en La Plata (provincia de Neiva) con su pariente el coronel Díaz Vargas, hermano de madre de Benito y Fernando Salas Vargas (próceres de la Independencia en Neiva). ¿Fuentes? “Apuntamientos” de don Santiago Arroyo, replicado por José Manuel Restrepo en su historia clásica de la Revolución de Independencia.

*Estos Salas, también hicieron alianzas matrimoniales con otras familias sefarditas como los Durán, que son los mismos en Socorro y Neiva; los Buendía, que son los mismos en Popayán y Neiva; los Gómez, que parecen ser dos familias distintas: una, cristiana, de origen sevillano; y otra, de origen sefardita en Antioquia, Bogotá, Socorro y Neiva; y los Torres, que probablemente son los mismos en el Caribe y en el interior, de los cuales parecen descender Camilo Torres en Popayán y los próceres Ucrós en Atlántico y Cartagena.

MEDIDAS DE CAMUFLAJE DE LOS SEFARDITAS EN EL GRAN CAUCA

Los descendientes de estos migrantes sefarditas camuflaron su origen judío en alianzas matrimoniales con familias de apellidos homónimos, pero “limpias de toda la mala sangre”; seguido de esto, en el siglo XVIII dichos judíos incursionaron en la curia y hasta compraron cargos en el Santo Oficio para evitar la persecución inquisitorial; y en el siglo XIX, sus descendientes hicieron la Independencia, con la que pierde toda posibilidad de regreso la Inquisición.

  1. LAS ALIANZAS MATRIMONIALES POR APELLIDOS HOMÓNIMOS.

Los Hurtados del Águila toledanos se casaron con descendientes por líneas bastardas de los Hurtado de Mendoza, nobles palentinos cristianos. ¿Pruebas? Genealogías e iconografía heráldica de sus descendientes, que renunciaron a su escudo toledano y adoptaron el escudo palentino, por el enlace con Ana Maldonado de Mendoza, bisnieta por una línea bastarda del I marqués de Santillana, don Íñigo López de Mendoza y Hurtado que casó con doña Catalina Suárez de Figueroa, hermana del primer conde de Feria.

“Yo soy Hurtado, pero no de los Hurtado judíos expulsados, sino de los Hurtado de Mendoza que son muy cristianos”:


Escudo de los judíos Hurtado de Toledo, suplantado por los escudos de los Hurtado de Mendoza (origen del actual Ducado del Infantado) y de los Suárez de Figueroa (origen del actual Ducado de Feria).

  1. SIGLO XVIII - PREDILECCIÓN POR LA CARRERA ECLESIÁSTICA Y COMPRA DE CARGOS DEL SANTO OFICIO.

“Yo como judío no me persigo a mí, ni a los míos”.

D. Alonso García Hurtado del Águila. Comisario delegado de la Santa Inquisición en Popayán. Véase en la parte superior derecha, el escudo bifurcado de los Hurtado de Mendoza y los Suárez de Figueroa (hoy duques del Infantado y duques de Feria). Casa Museo Mosquera, Popayán

D. Alonso García Hurtado del Águila. Comisario delegado de la Santa Inquisición en Popayán. Véase en la parte superior derecha, el escudo bifurcado de los Hurtado de Mendoza y los Suárez de Figueroa (hoy duques del Infantado y duques de Feria). Casa Museo Mosquera, Popayán.

 

D. Felipe Nicolás Hurtado del Águila. Cura rector del Seminario de San Miguel, en Puracé, cerca de Popayán. Subdelegado general de la Santa Cruzada en Popayán. En la parte superior izquierda, puede verse el mismo escudo que portaba su hermano perteneciente a los Hurtado de Mendoza y los Suárez de Figueroa con las iniciales “A.V. G.P.” (Ave María Gratia Plena) que corresponden al lema de los duques del infantado, heredado del I marqués de Santillana: “Ave María Gratia Plena”. Retrato en el Museo Valencia.

En el edificio Modesto Castillo, en el centro histórico de la ciudad, aún se evidencia el escudo bifucardo, como en los retratos de los descendientes sefarditas de estas familias.

Estas familias sefarditas (judías españolas) perseguidas se hicieron superlativamente ricas con las encomiendas obtenidas en su alianza con la descendencia mestiza de los primeros conquistadores. Había que proteger dichas encomiendas y sus bienes de la Inquisición. Así que muchos de los miembros de estas familias optaron por la carrera eclesiástica y compraron cargos del Santo Oficio.

Estas familias sefarditas (judías españolas) perseguidas se hicieron superlativamente ricas con las encomiendas obtenidas en su alianza con la descendencia mestiza de los primeros conquistadores. Había que proteger dichas encomiendas y sus bienes de la Inquisición. Así que muchos de los miembros de estas familias optaron por la carrera eclesiástica y compraron cargos del Santo Oficio.

¿MÁCULAS DE SANGRE PARA PREOCUPARSE?

No olvidemos que los cargos y las encomiendas se daban según la limpieza de sangre y la nobleza de sangre. Pero Sebastián de Belalcázar o Benalcázar, el fundador de Popayán, se casó con las hijas del cacique Payán para evitar la guerra, quien le da su nombre a la ciudad: Pop (señor) Payán. El judío don Alonso Hurtado del Águila, de los primeros pobladores, ancestro de todos los payaneses raizales, se casó con la india Ana de Aranaz; el capitán Jerónimo Francisco de Mosquera Figueroa, se casó con doña Ana, india cacica y tuvo a María de Mosquera, esposa de Nicolás de Paz, mestizo. El capitán Andrés Cobo de Figueroa también se unió a María, india de su encomienda y con ella tuvo descendencia. Curiosamente, muchas de las indias que entraban a hacer parte de su familia las renombraban cristianamente María.

Debían sufrir los descendientes ahora ricos, cada vez que la Corona o la Iglesia enviaban un nuevo funcionario encargado de inspeccionar “cómo iban las cosas en el Nuevo Mundo”. Sin duda temían que un día podían escudriñar sus papeles y confiscarles sus bienes, removerlos de sus cargos y quitarles las encomiendas, ganadas a pulso por sus ancestros y trabajadas por ellos. La encomienda funcionó según documentos hallados en Archivo Central del Cauca, hasta el siglo XIX en Popayán y Pasto. Es decir, la preocupación para hacer la Independencia, tenía suficientes motivos…

El poeta Guillermo Valencia, fundador del Panteón de los Próceres, dijo sobre los orígenes judíos de sus próceres:

“Nueva Salem (Popayán). Tu extinta grandeza nos exalta…

Aunque tu pueblo un día vague al azar disperso,

de haberte desoído no purgará la falta:

con él irán tus fastos al fin del universo”.

¿Será que llamar a Popayán ‘Nueva Salem’ era un delirio de este singular conocedor de su historia?

 Sabemos de otras familias judías cuya descendencia en el Nuevo Reino de Granada también participó en la Independencia. A Antioquia llegaron los Santamaría, conversos, oriundos del valle de Mena, que luego pasaron a Bogotá e hicieron parte de la República, algunos de los descendientes de Juan Garcés de Maluenda, sobrino del judío converso don Pablo de Santamaría se radicaron en Bogotá e hicieron la Independencia; los Correa de Soto, extremeños, de raíces portuguesas, con descendencia procera en Antioquia; y otros, como los descendientes de Juan de la Parra y los Gómez de Castro, cuya ascendencia sefardí aún se discute con documentos pero cuyos descendientes también se implicaron en la guerra patria y fueron encomenderos (véase los trabajos genealógicos de Flórez de Ocáriz y Arango Mejía). ¿Los mismos motivos? Creemos que sí.

LA APOTEÓSIS, UN CUADRO FALSARIO DE BLANCOS, QUE ERA AFROSEFARDITA

La mayoría de los próceres del cuadro La Apoteósis de Efraím Martínez, que empieza oníricamente con don Quijote, sigue con el cacique Payán y sus hijas entre las musas, el criador de cerdos de Belalcázar, los esclavos libertos por José Hilario López, los curas y los héroes de la Independencia para terminar con el poeta Guillermo Valencia, también de forma onírica al otro extremo, son descendientes de estos judíos, de estos indios e incluso, probablemente, de un negro.

¿FRANCISCO DE MOSQUERA, EL CONQUISTADOR MULATO DE POPAYÁN?

En términos de don Miguel Wenceslao Quintero (“Fuentes para la Historia. Linajes del Cauca Grande”, Universidad de los Andes, tres tomos, 2006): “La madre de Francisco Mosquera no se conoce” y el padre fue el cura deán de Badajoz, Garcilaso de la Vega Figueroa. En 11 años de diálogos con el máximo genealogista de Colombia, único miembro de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, he podido colegir que el conquistador don Francisco de Mosquera y Figueroa fue hijo de dicho cura con una esclava morisca, posiblemente africana. Popayán entonces, sería un pueblo afro-indo-sefardita. Judíos y afros siempre han tenido la preocupación de la Libertad y una persecución de fondo: los unos para ser despojados y los otros para ser esclavizados. En los “Apuntamientos” de Manuel José Castrillón hay referencias a un soldado veterano afro, llamado Confite en Popayán; y las “Memorias” de Laureano Rafael López, hay referencias a afro-realistas.

#POPAYANCHALLENGE

Me gustaría que todos los popayanejos raizales se hicieran pruebas genéticas con empresas como Crigenetics, 23andMe o FtDna que identifican si hay raíces negras en el pasado remoto y nos precisan el siglo. Los reto a hacerlo y subir los resultados a Twitter con el hashtag  #POPAYANCHALLENGE y/o enviármelos al correo [email protected] De confirmarse esto, invito a sus descendientes a respetar que el cuadro permanezca en el Paraninfo y más bien a transgredir el Acuerdo Municipal que mantiene el centro de la ciudad pintado de blanco, pues las ciudades blancas, más que por las epidemias, por un concepto de tener las carnes blancas y su “limpieza de sangre”, se mantenían así. El centro histórico de la ciudad de hecho tuvo colores pastel durante la colonia. Aquellos que tengan su prueba genética con orígenes judíos, pueden tramitar aún su pasaporte europeo, conforme al Decreto/Ley 30 de Portugal. Los próceres de Popayán, de ser cierto esto, serían afrosefarditas.

Somos más mestizos y más diversos de lo que creemos… “Black matters” pero como dijo alguien con sabio sarcasmo: “Asegurémonos de quemar los libros de genealogía e historia antes de sacar los cuadros y tumbar las estatuas, no vaya a ser que después nos demos cuenta de que nos faltaba leer”.

 

Próceres (izq.) y algunos de sus descendientes contemporáneos (derecha).

Próceres (izq.) y algunos de sus descendientes contemporáneos (derecha).

 

*[email protected]

 

 

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