A tono con la época del año, me atrevo a hacer mis predicciones, basada en todo tipo de oráculos, especialmente en el que nunca falla: el corazón que hace que ningún sueño parezca imposible, ni ningún propósito demasiado grande o pesado: Las gentes acudirán en masa a las urnas electorales y no habrá ni un voto amarrado, o atemorizado o vendido. Solo votos por las personas que van a servir al país y al cambio social. La mitad del nuevo Congreso estará ocupado por mujeres sin parentesco con ningún barón electoral, parapolítico o titiritero que las manipule. Darán un viraje a la política y la rescatarán para la dignidad y el bien colectivo. La sorpresa para las clases tradicionales será mayúscula y se sentarán a reflexionar y a aprender su lección. El nuevo Congreso remendará los huecos e hilachas de la Constitución del 91, disfrutaremos ¡por fin! de un estado laico, social y de derecho, sin poderes absolutos ni fundamentalismos de ninguna clase. El procurador se retirará a un convento de clausura. Los guerreros emprenderán camino a casa. Allí sanarán de sus heridas y pedirán perdón por sus desmanes. Se acabarán los abrazos rotos, las esperas interminables de las familias de secuestrados, desaparecidos y de los propios guerreros y guerreras. La pólvora se mojará, se oxidarán las condecoraciones de las guerras, la tecnología solo funcionará para cuidar de la vida, los aviones para turismo y cada agente de la fuerza pública para acompañar el proceso de producir alimentos y riqueza para repartir. Las víctimas podrán reconstruir sus vidas, dueñas por fin de la verdad, reparadas material y simbólicamente y con la tranquilidad vigilante de la no repetición de sus dolores en cualquier otra familia. Mujeres y hombres aprenderemos a amar sin posesión, sin drama, sin manipulación, sin afanes ni culpas y el mundo entero vendrá a aprender a gozar en el país del sagrado orgasmo. A Colombia le seguirá yendo muy bien en los deportes, aunque no tanto en el fútbol, en el que llegaremos sin embargo, a la segunda ronda del mundial. Y por primera vez lograremos invertir en ciencia, cultura y educación el 30% del presupuesto nacional. Sin importar cuánto crezca la economía, habrá por primera vez redistribución de las riquezas, de modo que la desigualdad disminuirá. Y tal vez como lo anunció el visionario monseñor Ordóñez, el periodismo en este país mejorará porque entre porro y porro, se comprometerá con contar las historias de la gente y no solo a amplificar 14 voces y versiones de la historia del país. Y tal vez me la fumé biche, pero creo que ninguna de estas predicciones es inalcanzable, solo es asunto de coraje y creo que como pueblo lo tenemos de sobra.   Anuncios. Anuncios..

A tono con la época del año, me atrevo a hacer mis predicciones, basada en todo tipo de oráculos, especialmente en el que nunca falla: el corazón que hace que ningún sueño parezca imposible, ni ningún propósito demasiado grande o pesado:

  • Las gentes acudirán en masa a las urnas electorales y no habrá ni un voto amarrado, o atemorizado o vendido. Solo votos por las personas que van a servir al país y al cambio social.
  • La mitad del nuevo Congreso estará ocupado por mujeres sin parentesco con ningún barón electoral, parapolítico o titiritero que las manipule. Darán un viraje a la política y la rescatarán para la dignidad y el bien colectivo.
  • La sorpresa para las clases tradicionales será mayúscula y se sentarán a reflexionar y a aprender su lección.
  • El nuevo Congreso remendará los huecos e hilachas de la Constitución del 91, disfrutaremos ¡por fin! de un estado laico, social y de derecho, sin poderes absolutos ni fundamentalismos de ninguna clase.
  • El procurador se retirará a un convento de clausura.
  • Los guerreros emprenderán camino a casa. Allí sanarán de sus heridas y pedirán perdón por sus desmanes.
  • Se acabarán los abrazos rotos, las esperas interminables de las familias de secuestrados, desaparecidos y de los propios guerreros y guerreras.
  • La pólvora se mojará, se oxidarán las condecoraciones de las guerras, la tecnología solo funcionará para cuidar de la vida, los aviones para turismo y cada agente de la fuerza pública para acompañar el proceso de producir alimentos y riqueza para repartir.
  • Las víctimas podrán reconstruir sus vidas, dueñas por fin de la verdad, reparadas material y simbólicamente y con la tranquilidad vigilante de la no repetición de sus dolores en cualquier otra familia.
  • Mujeres y hombres aprenderemos a amar sin posesión, sin drama, sin manipulación, sin afanes ni culpas y el mundo entero vendrá a aprender a gozar en el país del sagrado orgasmo.
  • A Colombia le seguirá yendo muy bien en los deportes, aunque no tanto en el fútbol, en el que llegaremos sin embargo, a la segunda ronda del mundial.
  • Y por primera vez lograremos invertir en ciencia, cultura y educación el 30% del presupuesto nacional.
  • Sin importar cuánto crezca la economía, habrá por primera vez redistribución de las riquezas, de modo que la desigualdad disminuirá.
  • Y tal vez como lo anunció el visionario monseñor Ordóñez, el periodismo en este país mejorará porque entre porro y porro, se comprometerá con contar las historias de la gente y no solo a amplificar 14 voces y versiones de la historia del país.
  • Y tal vez me la fumé biche, pero creo que ninguna de estas predicciones es inalcanzable, solo es asunto de coraje y creo que como pueblo lo tenemos de sobra.

 

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