Por qué eso de la paz total es como creer en unicornios

Para algunos, la propuesta de Petro se aleja de la realidad, pues habría que dar un vuelco total en lo generacional para que sea. Por eso, proponen una paz parcial

Por: José Eliécer Cardona Saavedra
noviembre 30, 2022
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Por qué eso de la paz total es como creer en unicornios

El concepto de "paz total" se ha vendido en Colombia con un folclórico facilísimo que solo lo replican quienes han apostado al gobierno Petro, pensando en la figura del personaje como algo absolutamente creíble, aceptándole todo lo que propuso en campaña, por más utópico que sea, pues quienes entendemos el término total somos conscientes que es un imposible negociar y mucho más someter a la justicia a quienes han montado el negocio de las armas como un medio para conseguir sus fines, específicamente económicos, desde la imposición del cultivo de la droga, su tráfico y microtráfico, el boleteo, el secuestro, el hurto de tierras bajo intimidación y desplazamiento forzado, hasta el establecimiento de clanes y sectores vedados a las autoridades como las fronteras invisibles y tierra de nadie, tanto en las comunas de los cascos urbanos, como en algunas regiones rurales de nuestro país.

Eso de "paz total" no existe en ninguna parte del mundo; puede existir paz parcial, pero creer que toda una población está sometida a las reglas, normas y preceptos constitucionales de una nación, es un imposible, porque siempre habrá grupos de inconformes que protesten de manera pacífica unos y otros de forma violenta, más en nuestra época donde se ha convertido en costumbre actuar con agresividad para exigir prebendas, garantías o cualquier extravagancia ocurrente, etc. llamadas unas derechos y otras garantías presuntamente legítimas, de sectores sociales o grupos identificados como minorías.

La paz, el término que se ha quedado en el imaginario como algo esperanzador replicado en cada campaña, para alcanzar los fines de ambiciosos políticos con supremo apetito presidencial, así se demuestre como una utopía para lograrla absolutamente, y que el presidente actual utilizó con el término "total", a sabiendas que solo es posible parcialmente, pues somos conscientes que muchos juegan sucio en las negociaciones, aceptando someterse a las reglas de juego que se pactan con el interlocutor gobierno, pero dejan sus segundos al mando como los sucesores, repitiéndose la cadena de relevos de nunca acabar, en negocios tan rentables como el narcocultivo y su comercialización, el secuestro, la extorsión, etc.; es decir, lo que sea para alcanzar el dinero fácil, que se ha convertido en una cultura para las nuevas generaciones, enquistado en el bajo mundo o en la altas élites infiltradas en todos los organismos del Estado, lamentablemente en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Para afirmar el discurso en su contenido de “paz total”, el movimiento creado como un pacto entre los sectores opuestos a regímenes anteriores, que no cumplieron las expectativas populares, encabezado muy hábilmente por el actual presidente, adjuntándole términos como "deuda histórica", es decir los contemporáneos le debemos a todo el que se les ocurre: a los indígenas, las negritudes, los de las comunidades de personas, según ellos mismos diferentes, los excombatientes de guerrillas, las víctimas reales y las inventadas, las mujeres cabeza de hogar; es decir los grupos sociales útiles para hacer instrumentos de su campaña política.

También la sonadísima expresión "Colombia será potencia universal por la vida", es un inteligente argumento para mimetizar la propuesta del "pacto social", porque le permite negociar con todo tipo de delincuentes, aún con los invisibles que tras las diferentes esferas sociales patrocinan el delito para hacer sus fortunas, empleando todo tipo de instrumentos para lograr sus fines, así sea terminando con la vida ajena; reforzándose, de manera contradictoria, con la expresión "humana", que empieza por el pronunciamiento de uno de los alfiles petristas, como lo es el ministro de justicia, proponiendo el proyecto "humanización de la política criminal", cuya esencia es menos prisión para la mayoría de conductas hoy penalizadas, con lo cual nos cabe una pregunta: será que con esto se puede llegar a una mínima paz ?

Es decir, las acepciones empleadas fueron y siguen siendo un audaz recurso para proponer lo que se tramitó en el Congreso de la República.

Para la RAE el término TOTAL, es lo absoluto, lo general, lo universal y que comprende todo en su especie, es decir que es completo; y para quienes hemos sufrido la monstruosidad de la violencia y la corrupción en todas sus manifestaciones, la “paz total” no es posible, como hoy día lo especula el gobierno de turno y lo replican a viva voz los medios y redes sociales.

Para que esto se dé, se le debe dar un vuelco total en lo generacional, y como sabemos que no es posible, debemos aterrizar en lo sensato y pensar en un apaciguamiento de la violencia, procurando encontrar líneas convergentes con las llamadas guerrillas políticas, que aunque de esto no les queda sino el mote, porque hace rato se desviaron a una pretensión no del poder, sino de enriquecimiento de sus dirigentes o comandantes, haciendo uso del negocio más rentable, hoy, como lo es el narcocultivo y narcotráfico.

Hasta ahí podría haber una paz parcial, pero en lo que tiene que ver con la propuesta de sometimiento a nuestras leyes colombianas de las bandas criminales dedicadas al negocio de la droga, al abigeo, al atraco, al sicariato, al chantaje y extorsión, al secuestro, etc., es casi un imposible, para que no nos sigan vendiendo el cuento de la “paz total”, por más loable que sea para el país Colombia o el mundo, como se ha atrevido a divulgar en los escenarios del mundo, el actual gobierno, donde ha tenido oportunidad de intervenir.

Finalmente no es que no se desee una paz, claro que no puede haber ningún ciudadano de bien que piense negativamente en la soñada paz, en una reconciliación de tantos sectores en conflicto, de converger en una tranquila manera de vivir, pero aterrizando en lo objetivo del tema, pensando solo en el deseo, pues alcanzar ese anhelo debe tener el aporte de realidad y ese concepto de total, que no es posible, mejor apreciarlo como algo parcial.

 

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