Popeye, de regreso a la clandestinidad: entrevista desde su caleta

'El CTI de la Fiscalía me está acorralando', dice el sicario de Escobar quien da detalles de la narco alianza con el M-19 y le hace recomendaciones a las Farc

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noviembre 29, 2015
Popeye, de regreso a la clandestinidad: entrevista desde su caleta

A no ser por la historia de sangre y muerte que dejó durante su permanencia en el Cartel de Medellín, resulta difícil imaginar que el Popeye de hoy lleva tras de sí a un monstruo de dimensiones propias de las películas de terror americanas.

El sicario de Pablo Escobar, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, 'Popeye', quien logró su libertad después de haber pagado 23 años de cárcel, advierte en esa entrevista con el periodista Leonel Uriel Alzate, director del espacio Tras La Noticia, de Villavicencio, que está regresando poco a poco a la clandestinidad y que no va a colaborar más con la justicia. Entrega nuevos detalles de la alianza Pablo Escobar-M 19 en otros episodios distintos al de la toma del Palacio de Justicia, y se refiere al proceso de paz con las Farc.

Hablamos durante poco más de una hora, y mientras esbozaba, -casi que con orgullo-, ciertos pormenores de la más sangrienta guerra que haya visto país alguno en contra del narcotráfico, tuve la sensación de estar hablando más con un simple historiador de barrio, que con uno de los hombres que más sembró terror en la historia reciente de Colombia. Pero algo está cambiando en él: está dejando de relajarse, y quizá por miedo a una traición del Gobierno, ha vuelto lentamente a la clandestinidad.

Esta es la entrevista en audio que desarrolla el diálogo que aparece aquí:

¿Cómo explicar que usted, siendo hijo de un próspero comerciante, termine desarrollando una mente tan criminal?

Mire. Es una carrera cualquiera, como hacer primero primaria, luego el bachiller y, por último, la universidad. Uno se va construyendo a sí mismo. Yo crecí en un país que tenía la cultura de la guerra, a mí me gustaba la plata y por eso desde niño trafiqué con marihuana que escondía en el tubo de mi bicicleta; una cosa llevó a la otra, y al poco tiempo estaba yo escondiendo en mi maleta de clases, las armas que me entregaban los sicarios después de cometer un crimen en alguna parte de Itaguí o Medellín.

Han pasado 30 años del holocausto del Palacio de Justicia, y hasta hoy el M-19, o lo que queda de él, sigue negando una alianza económica y estratégica con el cartel de Medellín. ¿Cuál es su verdad y cómo se fraguó esta toma?

Mire, si están negándolo son unos mentirosos. La cosa fue así: en noviembre de 1981 Pablo Escobar y Jorge Luis Ochoa fundan el MAS (Muerte a Secuestradores) por el secuestro de Martha Nieves Ochoa, por el cual pedían cinco millones de dólares para su liberación. Pablo acorraló, entonces, a ese movimiento en la ciudad; ellos claudican y se acuerda darles menos de un millón de dólares en Panamá. A Pablo le gustaba la izquierda, y en Panamá nace una fuerte amistad entre él e Iván Marino Ospina.

Luego, en el año 84, cuando Escobar, el Clan Ochoa y el 'Mexicano' ordenan matar al ministro Rodrigo Lara, la cosa se calentó y el propio M-19 saca a Escobar a Panamá. Allí Pablo, meses después, se entera que Manuel Antonio Noriega lo quiere entregar a la DEA, aparece de nuevo el M-19 y se lleva a Pablo Escobar para Nicaragua.

Allí, ellos (M-19)le plantean al patrón la idea de la toma del Palacio, pero inicialmente el mismo Pablo les dice que esta es una mala idea, que el gobierno no va a pelear por la justicia, que mejor se tomen el Senado. Pero Iván Marino Ospina le dice a Pablo que ya tienen infiltrada la cafetería, y que todo estará bajo control. Pablo finalmente accede, les entrega 2 millones de dólares, y aquí en Medellín se entregan unas armas, e incluso, se acordaron esa semana plan A, plan B y plan C; el plan A era negociar la extradición, el plan B era quemar los expedientes, y el plan C era matar la mayor cantidad de magistrados posibles, y esto fue lo que ocurrió en últimas. Así se dio la orden para asesinar entre otros al magistrado Reyes Echandía. Así de simple ocurrió lo del Palacio.

En el libro 'La verdad sobre las mentiras', el anticuario Santiago Medina dice que habló con usted en prisión, y revela detalles de la muerte de Luis Carlos Galán que, según él, usted le contó. ¿Todo esto es cierto?

No, mire usted que yo sí hablé con él, y le conté algunos detalles, -solo sobre este caso-, pero el hombre se desesperó cuando Samper, Serpa, y Botero lo dejan solo, y tal vez el señor Medina, -que fue uno de los hombres más importantes de este país- quería impactar y comenzó a acomodarse, a exagerar. Dice, por ejemplo, que a Galán lo rematan dentro del automóvil donde lo trasladaron al hospital, eso falso, las pruebas de la balística lo dejaron claro.

Usted hoy acusa a al general Maza Márquez de facilitar magnicidios, chuzadas y otros delitos desde el DAS. ¿Qué papel jugó el general en esta debacle de terrorismo?

Mire, no hubo en ese tiempo un hombre tan poderoso en Colombia como el general Maza Márquez; su poder era tal que manejaba el DAS, que era una máquina de guerra criminal; manejaba la DIJIN, porque él era general, y por eso le voy a decir claritico: el general Maza manejaba el 80 por ciento de la inteligencia en Colombia, el otro 20 lo manejaba el Ejército. Maza conocía los secretos de los presidentes de la época y con esto los manipulaba, tanto así que fuimos nosotros los que lo hicimos echar del DAS, porque le pusimos como condición al presidente Gaviria que para someternos tenía que sacar a este señor del DAS.

Pero esto es paradójico. ¿Cómo explicar que usted mismo ha reconocido que el cartel intentó varias veces matar a Maza Márquez y ahora usted sale con esto?

Mire, esto es un galimatías como yo se lo expliqué a la unidad de análisis de la Fiscalía; eso es un centro de pensamiento y ellos lo tienen tan claro como yo: Pablo Escobar era amigo de Maza Marquez desde el 85, cuando el general asumió las riendas del DAS. Escobar creó un puente entre él y el DAS, era Carlos Castaño Gil. Recuerde que él era hermano de Fidel Castaño, socio de Pablo Escobar. Lo que pasa es que en año 87, Maza Marquez coloca el DAS y todo su aparato de inteligencia al servicio del Cartel de Cali, y ahí comenzó la guerra.

Espere, es decir, ¿el DAS se le torció al cartel de Medellín y se pasó al bando contrario?

Sí, pero acuérdese que en medio de todo esto estaba 'el Mexicano', que representaba la extrema derecha del cartel, y controlaba a Carlos Castaño. Por eso en el año 89 se logra que el DAS nos colabore en el homicidio de Luis Carlos Galán, en la bomba al avión de Avianca y en otros hechos. Lo que pasa es que a finales del 89, tras la muerte de 'el Mexicano', los Castaño comienzan a alejarse del Cartel de Medellín.

Juan Pablo Escobar, el hijo de Pablo Escobar, ha dicho que a usted no se le puede creer nada, usted en cambio ha dicho que el hijo del capo participó en algunos crímenes; ¿Cuáles crímenes fueron?

Con todo respeto, yo en ese tema no voy a entrar; yo sí tuve un rifirrafe con él en los medios, pero luego hicimos un acuerdo por medio de personas cercanas a él, y la verdad es que yo di mi palabra, y mi palabra es de oro.

Popeye, ¿por qué creerle a usted? Básicamente usted ha reconocido que es una mente criminal, y por si fuera poco, mató a la mujer que, paradójicamente, usted dice, era el amor de su vida.

Mire, yo soy la poca memoria viva del Cartel de Medellín. Yo sé los secretos que he contado al país, porque yo los viví, y sí, yo maté porque esa era mi profesión, porque viví la cultura de la violencia, pero gracias a mí se han develado muchas verdades que por duras que sean, son necesarias para este país. Lo que pasa es que ahora he decidido no colaborar más con la justicia colombiana. A mí nunca me han dado un solo día de rebaja de penas por mis confesiones, yo ya pagué por mis errores ante la ley. Lo que pasa es que yo quise colaborar a motu propio para que el país conociera la verdad, pero ahora estoy siendo perseguido por el mismo Estado.

¿Cómo así? Explíquese mejor, porque esto que usted dice, de ser cierto, sería muy grave.

El CTI me viene persiguiendo, me tienen intervenido hasta este teléfono por el que estamos hablando. No puedo sentarme tranquilo en una cafetería, porque hasta allí llegan los señores del CTI a tomarme fotos en la cara, el CTI me está siguiendo hasta con mujeres que cargando niños me siguen a donde voy, y esta violación a mi privacidad no está autorizada por ningún fiscal, el CTI opera en mi contra solo con órdenes de trabajo.

Dejar de colaborar con la justicia podría generar un limbo para muchos delitos de lesa humanidad, toda vez que usted es uno de esos "testigos estrella". ¿No le preocupa que esto afecte su libertad condicional?

No, señor, mi libertad condicional no está condicionada a que yo tenga que declarar en contra de nadie. Le reitero: lo que he hablado al país ha sido de mi voluntad, y por respeto a la memoria histórica de los colombianos.

¿Cómo es un día suyo hoy?

Pues hasta hace unos días era normal, pero a raíz de esta persecución mi vida está cambiando. Por ejemplo, poco a poco, los bancos me están obligando a delinquir, pues por mi pasado criminal, y sin importar que ya saldé cuentas con la justicia, no me aceptan abrir una cuenta bancaria, esto me obliga a utilizar testaferros. Además esta persecución sistemática del CTI me está llevando lentamente a la clandestinidad. Mire usted, llevamos una hora hablando y usted me imaginará sentado, pero a decir verdad le estoy hablando parado en una caleta que tengo en algún lugar de Antioquia.

Hablemos un poco del proceso de paz. ¿Cómo lo ve?

No va a funcionar porque no se está tocando el tema de la extradición desde la Constitución. Los de las Farc son unos bobos, mientras no se reforme el artículo 35, la extradición será un as bajo la manga para el Presidente. Mire no más en el proceso de paz con los paramilitares. Uribe los carameleó y luego: pum ¡los extraditaron a todos!

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