“Petro se equivoca tanto en el diagnóstico de la enfermedad como en la solución que plantea”

La dependencia del petróleo no es la causa de la enfermedad, sino la consecuencia de un manejo macroeconómico deficiente

Por: Andrés Molina Ochoa
Marzo 20, 2018
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“Petro se equivoca tanto en el diagnóstico de la enfermedad como en la solución que plantea”

La propuesta de Petro es sencilla: sustituir la dependencia del petróleo y de las economías extractivas por energía renovable. A diferencia de muchas otras propuestas electorales, esta es una que logra sus dividendos de forma inmediata, sin necesidad de que sea puesta en práctica. Con solo mencionarla, Petro logra distanciarse del caos que destruye a Venezuela sin tener que comentar o criticar el modelo económico del vecino país. Como ha sugerido Petro en muchas de sus intervenciones, son los otros candidatos quienes insisten en promover una economía extractiva, él, en cambio, propone el modelo económico más opuesto al de Maduro.

Petro tiene razón en cuestionar la economía extractiva. Los problemas de este modelo van desde los efectos en el clima por el uso del petróleo hasta la devastación en ríos y veredas por los efectos de la minería. En la mayoría de las ocasiones, la extracción de minerales es un negocio del que se lucran algunas multinacionales y muchos políticos corruptos, en tanto que el precio lo pagan las comunidades que ven sus ecosistemas destruidos y a sus poblaciones empobrecidas.

Pese a las anteriores ventajas, Petro se equivoca tanto en el diagnóstico de la enfermedad como en la solución que plantea. En primer lugar, la dependencia por el petróleo no puede explicarse sin mencionar el exagerado gasto público, así como el control de cambio y de precios impuesto por el gobierno venezolano. El gasto público generó una desenfrenada inflación que los gobiernos de Chávez y Maduro intentaron detener sometiendo a las compañías a un estricto control de precios. En consecuencia, las empresas se vieron obligadas a vender a pérdida mientras el mercado negro florecía en medio de una corrupción cada verz mayor.

El ingreso de los dólares de la bonanza petrolera redujo el precio del dólar y afectó, por tanto, al sector exportador venezolano. Para solucionar el problema, Chávez introdujo un estricto control de cambio que hizo casi imposible al sector productivo conseguir los dólares necesarios para modernizarse y competir en el mercado internacional. El resultado era más que obvio: empresas poco competitivas que tenían que vender sus productos a precios superiores a los gastos. En pocos años, el sector empresarial venezolano entró en bancarrota y el petróleo se convirtió en la fuente de más del 90% de las exportaciones.

La dependencia del petróleo no es, por tanto, la causa de la enfermedad, como afirma Petro, sino la consecuencia de un manejo macroeconómico deficiente. Chávez habría podido evitar la más que previsible enfermedad holandesa guardando gran parte de los dólares de la bonanza petrolera en el exterior e invirtiendo en infraestructura y desarrollo económico. Por lo demás, el sector minero en Colombia apenas contribuye con el 28% de las exportaciones, por lo que cualquier comparación entre los dos países por parte de Petro no es más que una exageración destinada a atraer electores incautos.

Un diagnóstico equivocado lleva a un tratamiento erróneo. En lugar de deshacerse de la renta petrolera, Colombia debería modernizar el código minero y exigir una extracción que proteja el medio ambiente, así como un manejo más transparente de los recursos públicos.

Petro como economista debe de saber cuáles fueron los errores que llevaron a la economía venezolana al fracaso. No sorprende, sin embargo, que Petro señale al petróleo como el causante de todos los males en el vecino país. Lo que le importa a Petro, como a casi todos los candidatos, no es proponer un modelo económico viable, sino uno que le permita ganar las elecciones. Para ello, pareciera que tiene que distanciarse de Venezuela sin criticar sus medidas económicas o el autoritarismo rampante, ¿por qué esa necesidad de alejarse sin señalar, de apartarse sin comentar? Usted lector sabe la respuesta.

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