Petro habla sobre cambio climático, pero es mero discurso

Muchos líderes de izquierda fungen como ambientalistas y ecologistas. Sin embargo, sus acciones y las de los grupos que apoyan no son tan verdes

Por: Ariel Peña González
agosto 25, 2021
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Petro habla sobre cambio climático, pero es mero discurso

Permanentemente, el senador Gustavo Petro menciona la defensa del medioambiente como un tema fundamental de su campaña. Sin embargo, sus ambiciones políticas no le permiten ver la dimensión universal del problema y la responsabilidad de los que nos han llevado a la catástrofe, lo que pone en peligro la vida en la Tierra. Y la cosa es muy sencilla: nunca hemos escuchado al candidato de la Colombia Humana mencionar a la China como la principal nación contaminadora del planeta, de pronto por el respeto supersticioso que le tiene al marxismo leninismo, ideología que orienta a la dictadura del país asiático; de modo que al no tocar ese aspecto, sus alocuciones sobre el medioambiente se vuelven, según mi punto de vista, fútiles.

La llamada izquierda de la que forma parte Gustavo Petro todavía no percibe lo que significa el cambio climático, que trasformará en el mundo las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales, de ahí que siga aferrado a la vieja concepción del poder y del Estado y al bloque de poder hegemónico comunista que quiere implementar para someter a la población colombiana. Esto está diametralmente opuesto al trazo de los nuevos tiempos. Enfatizando que Colombia se encuentra en el puesto 137 de acuerdo con la lista de todos países en lo referente a la contaminación del planeta, se debe fortalecer el uso de energías limpias para estar en algunos años dentro del grupo de naciones que menos contagian el medioambiente, lo que se puede lograr con responsabilidad y humanismo, pero jamás con demagogia electorera.

Uno de los desastres ambientales más graves que ha tenido la humanidad fue el accidente de la planta nuclear de Chernóbil en Ucrania, nación que el 26 de abril de 1986, fecha de aquel infausto suceso que pertenecía a la extinta URSS, estando Ucrania bajo la férula del partido comunista soviético, fue responsable de la calamidad, lo que claramente nos va demostrando quién ha sido el principal predador del medioambiente en el mundo, en donde la estafa comunista del marxismo leninismo aparece como “líder” no solo por lo Chernóbil, sino por otras realidades incontrastables.

La China cuyo régimen es una dictadura comunista es el país más contaminador del mundo, porque produce las mayores emisiones de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global. El país asiático genera el 30 % de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2), que es más del doble de lo que produce EE. UU. El CO2 es el principal gas contaminador que afecta el cambio climático. China produce 12.000 millones de toneladas de CO2 y Estados Unidos, 5.000 millones.

Con lo enunciado anteriormente se demuestra que el comunismo en sus diferentes presentaciones es enemigo de la humanidad, un asunto en que los partidos y movimientos ecologistas no se han querido dar cuenta, a causa de que mucho mamerto funge como ambientalista, ecologista o verde, lo que es un contrasentido, porque para asumir una posición en defensa del planeta, primero se tiene que renegar del marxismo o comunismo totalitario. Es destacable el movimiento verde de Alemania, que fue el primero en cobrar relevancia a principios de la década de los ochenta del siglo pasado. Antes que conquistar el poder político buscaba defender la vida en el planeta; en cambio, para los comunistas su obsesión es el poder a cualquier precio, lo que demuestra en sana lógica que marxismo y ecologismo están en las antípodas.

No se puede pasar por alto que mientras China (en donde se originó y expandió la covid-19) es el quinto país del mundo con el más alto índice de mortalidad como consecuencia de la polución a la atmósfera. Estados Unidos, en cambios, es el octavo con más bajos índices de mortalidad por la polución atmosférica, advirtiendo nuevamente que el país asiático es el mayor agente en la emisión de gases de efecto invernadero. Por otra parte, no solo el CO2 produce el calentamiento global, a ello se agrega la deforestación, la formación de las nubes, los ciclos oceánicos como los fenómenos del niño y la niña, cambios en el uso agrícola de la tierra, la actividad volcánica y el viento solar, entre otros.

La defensa de la vida en la Tierra se pone en riesgo, y para no caer en una hecatombe ambiental toda la humanidad orientada por los gobiernos democráticos debe de ser responsable. Sin embargo, para el caso colombiano salta a la vista la hipocresía de algunas personas y organizaciones que se rasgan las vestiduras con la posición que tenía el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, pero nunca han condenado los 5 millones de barriles de petróleo que ha derramado la guerrilla narco-marxista del ELN en 35 años de voladuras de oleoductos, acompañada en su faena ecocida por las Farc, tomando esas criminales acciones desde el punto de vista marxista leninista como “forma de lucha”.

Hay que agregar que para la toma del poder y con la farsa de la rebelión, las Farc y el ELN han deforestado miles de hectáreas de bosque nativo para sembrar coca, lo cual produce un gigantesco impacto ambiental. Pero para el comunismo totalitario lo que importa es el poder político, sin interesar que se tenga que gobernar en un desierto, en un cementerio o en los mismísimos infiernos, porque los seguidores del marxismo son enfermizos por conquistar la burocracia estatal eternizándose en ella, creyéndose predestinados para someter y humillar al resto de ciudadanos.

Las voladuras de los oleoductos por parte de la narcoguerrilla han causado más derrame de petróleo que lo del Golfo de México en abril de 2010 y el Exxon Valdez en Alaska en 1989, lo que nos dice a las claras que el ELN y las Farc han sido grandes predadores del medioambiente al provocar catástrofes ecológicas de esa magnitud. Atacando la naturaleza se realiza un crimen de lesa humanidad que desde luego afecta enormemente a la población, convirtiendo a esas bandas armadas en enemigas del planeta, ya que arruinan los ecosistemas y contaminan el agua, la flora y la fauna; sin pasar por alto que las enseñanzas marxistas seguidas por los grupos terroristas son “guía para la acción” y su aplicación práctica también la podemos observar con el crimen ecológico que han producido las voladuras de los oleoductos.

Frente a la crisis ambiental, se tienen criterios selectivos por parte de determinados grupos, porque se mira la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Así, por ejemplo, se condenaba con vehemencia a la anterior administración gringa, pero no se conoce el repudio a las acciones terroristas ecocidas del ELN y las Farc (con sus disidencias), tal vez porque esas bandas abrazan los dogmas del marxismo leninismo que, por su carácter fetichista con aquello del materialismo histórico y la inevitabilidad, engañan a sectores ideológica y conceptualmente atrasados que no se han atrevido a abrir los ojos y ver lo que ha significado para la humanidad el engendro criminal y mafioso del comunismo totalitario.

Al senador Gustavo Petro, quien se desgañita hablando del desastre ambiental, no le conocemos un pronunciamiento contundente en contra de los ecocidios cometidos por las Farc y el ELN con las voladuras de oleoductos y la deforestación para sembrar coca, resaltando que cerca del 30 % de la deforestación en Colombia está asociada a los cultivos ilícitos. Ello significa que se le da prioridad a las conveniencias políticas, antes que a las razones humanas, y que todo lo que tiene que ver con el marxismo cultural se mueve en función de atacar los valores occidentales, para derrumbar los principios en donde se fundamenta la democracia liberal.

Por la misma línea de Petro, el Partido Verde, que debería hacer honor a su nombre, no musita con respecto a las acciones antiecológicas de las guerrillas marxistas, como si hacer un pronunciamiento en ese aspecto constituyera un anatema. Pro en cambio los verdes en Colombia siguen afiliados a la internacional comunista del Foro de São Paulo, principal padrino político de la corrupción de Odebrecht en Latinoamérica con los exmandatarios brasileños Lula da Silva y Dilma Roussef.

Hay que ser coherentes con la crisis ambiental que amenaza la vida en la Tierra, condenando el terrorismo ecocida practicado por las Farc y el ELN en Colombia y la actitud irracional de las dictaduras comunistas ante el calentamiento global. Así, queda patentado que el marxismo leninismo es el principal predador del medioambiente en el planeta; subrayando además que Gustavo Petro, de manera torticera, arenga sobre el cambio climático, únicamente por sus intereses electorales, de acuerdo a lo que se ha visto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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