Opinión

Paro agrario y fútbol campesino

Un país que ya no tiene campesinos ni sector rural, para qué se ocupa de negociar con unos “revoltosos” si hay cosas más importantes: la clavícula de James o las predecibles gambetas de Cuadrado

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junio 10, 2016
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Por cuenta del paro agrario muchos colombianos no han podido concentrase en los resultados de la Copa América Centenario. Es tanta la preocupación de eso que llaman opinión pública, país sentí-pensante y lo que en últimas, se reduce a una preocupación nacional que amerita llamar a la conmoción interior.

Los incumplimientos del gobierno nacional en los paros del 2013 y 2014 son verdaderos goles a la Cumbre Nacional Agraria de ese entonces. Un país que ya no tiene campesinos ni tampoco sector rural, para qué se ocupa de negociar con unos “revoltosos” si hay otras cosas más importantes: la clavícula de James Rodríguez o las predecibles gambetas de Cuadrado.

En medio del acoso mediático por hacernos olvidar al paro agrario de estos días, las conspiraciones de siempre con los conspiradores de siempre; intentan distraernos al mejor precio y en una encarnizada competencia por ver quien repite más las caras del periodismo deportivo, desde cualquier lugar de los Estados Unidos de Norteamérica: noten ustedes que son los mismos en todos los canales nacionales e internacionales comentando las eternas tonterías futboleras y solo cambiándose de camiseta o saco según el color corporativo de turno.

Destinan más tiempo en los noticieros de televisión a los gritos furibundos de los fanáticos antes de cada partido de la Selección Nacional que a los gritos de protestas de nuestros campesinos y camioneros en paro. Es tan variado el número de actores del paro agrario de estos días: indígenas, negros, mestizos y blancos como la postal de la Selección. No hay mucho de distancia entre Zapata el futbolista defensor y algún otro Zapata defensor de las causas de los chocoanos y caucanos que está de agitador en el paro agrario.

Mientras el paro agrario compita en sintonía con el fútbol de la Selección, poco nos enteraremos de los verdaderos problemas del país. Por qué si se negocia en La Habana no se llega a un acuerdo más expedito con los campesinos en paro. Aunque en cierta forma, de nada sirve eso, cuando las cosas no tienen arreglo por la falta de voluntad; es mejor darle al paciente - país más dosis del “Valium” de siempre y que siga la fiesta de los que sobran.

Somos un país rural al que se le olvidó producir comida, alimentos y vida. Renunciamos desde hace rato a la seguridad agroalimentaria a cambio de complacer a todos los TLC firmados. No hay nada más entristecedor que estar en la condición de campesino, de productor rural o de agricultor simple y llano; expuesto a la indiferencia de un país vestido con everfit y alpargatas o “abarcas tres puntá”. Abandonados, excluidos, con la mayor tasa de pobreza extrema y sin que de ellos se ocupen ni siquiera los escritores, porque desde hace rato la novela costumbrista y los relatos bucólicos se extinguieron de las letras nacionales.

Cuesta mucho mantenerse en pie de esa forma. Por eso es que nuestros campesinos se arrodillan ante los grupos armados –con miedo infinito-, ante los cultivos ilícitos y ante fenómenos como el mototaxismo o la minería ilegal. De manera legítima tendrán la razón todas las veces.

 

No hay garantías para que a los campesinos
no les sigan haciendo goles a todo momento.
Es algo así como Brasil jugando fútbol con Haití

 

Pasaran misiones rurales, censos agropecuarios, zonas de consolidación, zonas de reserva campesina y vendrán los acuerdos de La Habana a sonar los clarines de la esperanza. Hasta ahí. Será el mismo rollo de película con el predecible final del engaño. No hay garantías para que a los campesinos colombianos no les sigan haciendo goles a todo momento. Es algo así como Brasil jugando fútbol con Haití.

¿Qué tendrá que ocurrir con el paro agrario para poder encontrar las soluciones a los reclamos de siempre de los campesinos de siempre? Si la Selección gana la Copa América Centenario en USA salgamos a festejar por encima de la toma y cierres de carreteras de estos inconscientes del fervor patrio. Es mejor prestar atención a las jugadas de lujo de una camada de futbolistas que a lo sumo, provienen la mayoría de ellos, de estirpes campesinas (padres, tíos y abuelos) a los que la violencia ciega desplazó de lo rural para las montoneras urbanas; en donde en un playón descampado o en una cancha popular comenzaron a ilusionarse con la gloria porque seguir de campesino o el exceso de ruralidad era perjudicial para la salud.

Coda: Para que se distraiga, el paro agrario actual es justo porque los reclamos ante los incumplimientos a lo pactado fueron del orden de tierras y ordenamiento territorial, derechos humanos, cultivos de uso ilícito, política minero-energética, e impactos de la minería sobre la vida local, el medio ambiente y los territorios donde habitan indígenas, campesinos y afrodescendientes.

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