Opinión

Padre, quiero hablar con usted: no tengo pecado

La verdad, la primera y última vez que me confesé, fue cuando hice la primera comunión y eso ya hace mucho tiempo

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octubre 11, 2020
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Padre, quiero hablar con usted: no tengo pecado
Lo que pasa padre es que yo no tengo pecados. A nadie he matado, ni he cometido un delito como para confesar algo grave

Padre me dicen que para comulgar tengo que confesarme y la verdad la primera y última vez que me confesé, fue cuando hice la primera comunión y eso ya hace mucho tiempo

Pues bien, sea esta la oportunidad para reconciliarse con Dios.

Lo que pasa padre es que yo no tengo pecados. A nadie he matado, ni he cometido un delito como para confesar algo grave.

Bendito Dios que no ha cometido algo gravísimo, eso es para dar gracias. Sin embargo, el no haber cometido algo grave no indica que no haya pecado.

Ah, bueno padre Ramón pues cosas pequeñas todos cometemos, pero de esas yo le pido a Dios que me perdone a solas. No creo que haya necesidad de contarlas a un sacerdote. Además padre, y no se moleste conmigo por lo que voy a decirle, pero contarle mis pecados a otra persona que puede ser más pecador que yo, pues no me cuadra mucho y me cuesta pensar que un ser humano pueda perdonar los pecados en nombre de Dios. Disculpe que se lo diga, usted me inspira confianza, espero no se enoje por lo que le dije.

No se preocupe, me alegra que pueda ser sincero y expresar lo que piensa. Es mejor hablar y compartir inquietudes que dejarlas guardadas sin saber si lo que se hace está bien o mal.

Pero dígame ¿esto de la confesión se lo inventaron ustedes?

No, esto de la confesión lo quiso Jesús para sus seguidores. Luego de resucitado, el Señor le da este poder a su Apóstoles de perdonar pecados. En el evangelio de San Juan 20,23 dice Jesús a sus discípulos: “A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados” Es el mismo Cristo que da esa potestad a su Iglesia. Así que, aun sin merecerlo y pecadores, como somos los sacerdotes, por gracia de él, en su Nombre administramos esa gracia del perdón.

¿Y ustedes también se confiesan?

Claro que si, por lo menos una vez al mes.

¡Uy, pero cuantos pecados tienen!

Hay que cambiar la mentalidad que tiene acerca del sacramento de la Confesión o reconciliación. No es que se tenga “una tonelada de pecados” y se tenga que ir al “basurero de la confesión” a botarlos. Al contrario, es el Señor que quiere fortalecernos en todo momento, también en el momento de la debilidad, la fragilidad. Cristo con su muerte y resurrección, pagó por todos la deuda del pecado y nos dio una vida nueva. Participar en el sacramento de la reconciliación es recuperar esa vida nueva que el pecado nos intenta arrebatar.

Y entonces, ¿qué se debe hacer para confesarse? Como le dije al comienzo, hace mucho que no me confieso.

Lo primero y más importante, en ambiente de oración realizar un examen de conciencia, puede ser a partir de los mandamientos y de las obras de misericordia. Recuerde no reflexionamos nuestras equivocaciones solo para sentirnos mal o hacer una limpieza mental de nuestros errores. Nos damos cuenta que ciertas actitudes y decisiones nos han alejado de Dios y de los demás. Al apartarnos de la gracia de Dios, no somos nada, solo tristeza y dolor, así lo revistamos de arrogancia y prepotencia. Por eso nos arrepentimos y proponemos no volver a pecar.

Y luego de ese examen de conciencia

Va donde un sacerdote y confiesa sus pecados. Escucha lo que el sacerdote le va a decir, recibe la absolución y cumple la penitencia que es la manera de reparar lo que el pecado causó.

Padre usted me puede confesar.

Con gusto.

 

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