Se trata de hacer una elección acorde a las reales necesidades de la nación. Estamos en un país de río revuelto donde casi nadie quiere enseñar a pescar

 - Olvidamos el poder del voto

Usted, hombre o mujer mayor de edad, ciudadano de la república de Colombia, tiene en sus manos el destino de lo que pase en el país, es en serio, usted o nosotros como constituyentes primarios estamos dotados con el poder y privilegio de elegir en prospectiva el futuro de la nación a través del voto, acción democrática y derecho inalienable de todos los nacidos en esta tierra de tres cordilleras.

Ahora bien, usted o nosotros con el voto somos poderosos, y se preguntaran ¿por qué?, pues la respuesta es simple: al acudir a las urnas estamos avalando a un candidato o candidata por quien hemos decidido ofrecer nos represente y por obvias razones en quien confíanos y esperamos trasparencia.

Entonces la responsabilidad de elegir bien está en usted o mejor en nosotros y no se trata únicamente de ir tras la corriente o ser influenciados por tramas novelescas con informaciones dudosas o las arengas de los nuevos “políticos influencers” de las redes o simplemente elegir por descarte.

Se trata de hacer a conciencia una elección acorde a las reales necesidades, consideraciones y acciones que lleven a buen rumbo los destinos de la nación. Estamos en un país de río revuelto donde todos quieren sacar el mejor pez, pero ninguno quiere pescar bien, compartir el bocado y menos enseñar a pescar.

Las conveniencias politiqueras y las malversaciones electorales ensombrecen y demacran la democracia colombiana. Entonces, hay que tener la mente abierta, los ojos con buen tino, la escucha fina y la memoria vigente para saber por quién votar y darle vida a nuestra postrera democracia.

Por tal razón y de manera juiciosa usted o nosotros como electores debemos fijarnos y ser veedores punzantes de aquellos que pretenden ser nuestros gobernantes, mirar sus credenciales, su reputación y antecedentes, quiénes son, de dónde vienen, a dónde van, con quién y qué es lo quieren, analizar sus causas programáticas, qué propuestas tienen, qué buscan para el país y cómo lograran hacerlo.

A conciencia debemos tomar esta tarea, porque endilgarle de buenas a primeras a cualquiera la senda del porvenir patrio no es cosa de broma, hay que tomarlo con la responsabilidad con la que tomamos cada una las decisiones trascendentales en nuestras vidas.

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Usted, nosotros, todos, somos poderosos, somos quienes elegimos y además somos fundamentales en el caudal electoral. Analícelo de esta manera, su voto puede convertirse en varios, si usted ya tiene definido de manera consciente por quién votar y lo ha cavilado y estudiado, tal vez usted pueda además de su voto convocar otros electores a su alrededor; se da cuenta entonces del gran poder que tiene, tenemos, y la gran responsabilidad que nos aborda.

Por ello, los candidatos no deberían mirar despectivamente a sus electores y mucho menos subvalorarlos como ocurre en muchas ocasiones al cambiar votos por cemento, elección por tamales y compromisos por dinero o puestos burocráticos. Debemos darnos cuenta que un solo voto cuenta y detrás de ese pueden ir muchos o nada.

Al tomar una buena decisión bajo la autonomía ciudadana libre se derrumban las maquinarias truculentas y viciosas de la política malformada, al acudir con decisión consciente y plena a las urnas damos cabida a nuevas miradas que viren por buen rumbo los entroncados caminos de nuestro país a nivel social, económico y cultural con reales representantes prestos a servir y no ha lucrarse del erario público.

Por tanto, la máxima es la conciencia, la consigna es la trasparecía y la defensa es por la democracia. La demagogia, la politiquería y sus rezagos, las herencias y demás vicios electorales y viejas turbulencias para llegar al poder deben quedar por fuera de los espacios de elección popular, la real cultura electoral está en votantes autónomos, en decidir bien, sin presiones y mucho menos clientelismos, elegir y ser elegidos por reales convicciones, valor de servicio público y sobre todo honestidad.

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