No más descuido, Santa Marta necesita conservar sus ecosistemas

Además, debe asumir como prioridad un programa ambiental de preservación. Una reflexión con ocasión del onomástico número 493 de la capital del Magdalena

Por: ABEL JOSÉ RIVERA GARCÍA
Octubre 11, 2018
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No más descuido, Santa Marta necesita conservar sus ecosistemas
Foto: OpenAperture - CC BY-SA 3.0

El distrito de Santa Marta ha sido privilegiado por la naturaleza al estar posicionado geográficamente en un territorio que comprende áreas marinas del mar Caribe, de la llanura costera y de la Sierra Nevada en todos los pisos altitudinales, siendo recorrido por varios ríos importantes que sirven de fuente a los acueductos distritales, se usan para el riego de las plantaciones bananeras del nororiente y para los cultivos de pancoger que surten los mercados populares. Con esto en mente, se podría calificar a Santa Marta como una ciudad marinera y serrana.

Esta privilegiada situación geográfica hace que Santa Marta posea todos los ecosistemas tropicales: E. de aguas marinas litorales, bancos coralinos y sus playas, E. de cerros tutelares y de estribaciones con montes y bosques secos o muy secos, E. de llanura con bosque seco tropical, E. de bosques húmedos tropicales, E. de bosques de niebla, E. de páramos y nieves perpetuas, E. de bosques de galería y E. fluviales o de ríos y quebradas. Todos estos poseen características propias de diversidad y abundancia de flora y fauna, asociadas a la existencia de las comunidades humanas de Santa Marta, Taganga, Gaira, Don Jaca, Bonda, Mamatoco, Guachaca, Minca, La Tagua, Don Diego y Buriticá, y con problemáticas y conflictos de uso y aprovechamiento de los recursos naturales.

Es importante señalar que más del treinta y cinco por ciento (35%) del territorio distrital de Santa Marta corresponde a zonas de reservas naturales protegidas pertenecientes a los Parque Natural Nacional Tayrona y al Parque Natural Nacional Sierra Nevada. Estos son administrados por una entidad administrativa nacional dependiente del Ministerio del Medio Ambiente, conocida por la sigla UAESPNN (Unidad administrativa Especial del Sistema de Parques nacionales Naturales), lo que sumado a las áreas del resguardo indígena Kogui-Malayo-Arsario, que ocupa aproximadamente el 10% del territorio distrital y que es administrado por las autoridades indígenas y el Ministerio de Gobierno nacional, nos lleva a concluir algo aberrante: la Alcaldía Distrital De Santa Marta solo tiene jurisdicción política, y por tanto tiene administración y mando en aproximadamente el 55% del territorio distrital.

Problemática y propuestas de desarrollo para los ecosistemas de la zona marina y playera

La zona marina y costera del distrito de Santa Marta comprende desde la línea de costa hasta el pie de cerro de la Sierra, y se extiende desde Palominito (Marquetalia), en los límites nororientales con el hermano departamento de la Guajira, bahías y radas del llamado Parque Nacional Tayrona, hasta las hermosas bahías de Santa Marta, Taganga, El Rodadero, Gaira y Pozos Colorados, Don Jaca y Alcatraces. Hemos identificado una serie de problemas e impactos sobre estos ecosistemas, y al tiempo formulamos políticas, programas y proyectos específicos para solucionar, corregir o mitigar dicha problemática.

Un programa ambiental serio y responsable debe comprometer a la administración distrital a desarrollar como un compromiso de gestión inmediata las siguientes acciones de gobierno:

– Restablecer la participación de la administración distrital (alcaldía distrital) en el manejo y control de las áreas correspondientes a los parques naturales nacionales Tayrona y Sierra Nevada como coadministradores de los mismos, junto con la entidad nacional del Ministerio del Medio Ambiente, las comunidades que deriven servicios y productos ambientales (principalmente recurso hídrico) de estas zonas de reserva y protección, universidades locales y ONG ambientalistas.

El propósito no es otro que alcanzar unos plenos o mayores niveles de autodeterminación en la administración del territorio distrital, que garanticen un eficiente manejo de estos parques nacionales por la conservación de sus recursos naturales y el medio ambiente, que hoy en día no vienen siendo suficientemente protegidos por la unidad administrativa del Ministerio. Esto se refleja en la privatización por apropiación predial por concesión de la mayor parte de sus playas por parte de grandes empresas turísticas y “personajillos” nacionales, y por las familias de la plutocracia samaria, como los casos de la bahías de Concha, Cinto, Palmarito, Neguanje, Gairaca y arrecifes, y en general todo el Parque Nacional Tayrona.

Muchos de ellos han sido concesionados a una empresa privada, que viene lucrándose sin medida a través del cobro de altas tarifas para el ingreso al Parque Nacional Tayrona, lo cual hace imposible que la gran mayoría de la población de Santa Marta, incluyendo la niñez y la juventud que se educa, ni siquiera conozca una de las radas de dicho parque, como bien de todos los colombianos. Cabe decir que el entendimiento de sus recursos naturales de flora, fauna y paisaje contribuiría en gran medida a los procesos del aprendizaje científico y como forma de afianzar nuestra cultura caribe y de samariedad. Bien conoce la opinión pública que aún hoy día se viene promoviendo abiertamente la construcción de grandes proyectos hoteleros en el Parque Tayrona con inversión extranjera y nacional en una escalada voraz de privatizadores de esos ecosistemas.

La gesta no es simplemente una diligencia o acción para alcanzar mayores niveles de administración de las áreas de los parques nacionales naturales del Tayrona y Sierra Nevada, debe comenzar con promover un cabildo popular para canalizar respecto a este tema, las sentidas opiniones populares, de las academias y grupos ambientalistas nacionales e internacionales, recabaremos el interés por este asunto de las administraciones municipales de aquellos municipios que comparten áreas del parque Sierra Nevada: Riohacha, Dibulla, Valledupar, San Juan del Cesar, Ciénaga, Aracataca, y de las entidades promotoras de la regionalización Caribe, integrando a los profesionales del medio ambiente y los recursos naturales, y por ciudadanos con un alto sentimiento ambientalista.

– Turismo ecológico para todos. En este marco y asumiendo con responsabilidad los posibles impactos ambientales que se generarían, los Parques Nacionales Naturales Tayrona y Sierra Nevada, no obstante ser zonas de importancia vital para el distrito como fuentes ancestrales de alimentos (peces y mariscos en el caso del Tayrona) y de recursos hídricos de los acueductos de Santa Marta y Gaira, se pueden integrar con un desarrollo turístico ambientalmente sostenible, que contribuya a la generación de ingresos tributarios para el erario distrital, y como fuente de cientos de puestos de trabajo para medianas y pequeñas empresas turísticas de la región, incluyendo a los campesinos del sector de influencia. Por ello, primero que todo, debe gestionarse para un buen porcentaje de las tarifas de ingreso y permanencia en los parques nacionales, ingresen a la hacienda distrital; principalmente para control y vigilancia ambiental, educación ambiental, además para construir senderos y refugios ecológicos. Debe impulsarse la construcción de un teleférico, en una primera fase, desde Minca hasta cerro Kennedy a 2600 m de altura. Claro que es compatible ecoturismo y naturaleza.

De hecho y desde hace varios años, ya los Ministerios de Gobierno, Comercio y Turismo y el mismo Minambiente con agencias privadas, vienen desarrollando actividades turísticas en las áreas del Parque Nacional Sierra Nevada en “Ciudad Perdida”, Cerro Kennedy y Zona de Páramos, de espaldas a la administración del Distrito de Santa Marta y de la ciudadanía samaria. Hoy día, los samarios y colombianos del pueblo no tienen oportunidad de acceder a esos parajes de valores arqueológicos y paisajísticos, y el distrito de Santa Marta no recibe un peso de esos ingresos.

– No se debe permitir la apropiación de los ecosistemas de aguas marinas, playas nacionales y madreviejas, tanto en la zona del parque Tayrona como por fuera de este, por parte de particulares para ningún tipo de desarrollo estructural como edificios, casas, marinas, puertos, etc. Para esto debe hacerse cumplir la normativa legal nacional para las aguas litorales, humedales y madreviejas de dominio público, y en especial las establecidas en la ley de Costas (Decreto Ley 2324 de 1984). Particularmente sobre los importantísimos ecosistemas de las madreviejas de los ríos Mendihuaca, Guachaca, Buritaca y Don Diego (los cuales, a pesar de su vital importancia como guarderías de larvas y juveniles de gran variedad de peces y mariscos que sostienen la oferta de productos pesqueros de comercialización local y regional, vienen siendo objeto de intervenciones humanas altamente degradantes para establecer grandes cultivos de banano, viviendas y locales comerciales particulares), es necesario desarrollar sendos proyectos de delimitación y cerramiento con cercas de alambre de púas, además de la construcción de senderos ecológicos para la vigilancia y observación didáctica de la fauna y flora del entorno estuárico, contando siempre con la participación de las poblaciones cercanas.

– Se debe apoyar las reivindicaciones hechas por los pescadores de Taganga que han venido siendo expulsados de sus caladeros ancestrales de pesca en el Parque Nacional Tayrona, para que se respeten sus derechos al trabajo de pescador artesanal y a la subsistencia y vida digna, como derechos fundamentales amparados por la constitución nacional colombiana. Estos vienen siendo conculcados por las autoridades del Parque Tayrona con el uso de la fuerza pública representada en los guardacostas de la Dirección Marítima y Portuaria, DIMAR, entidades que vienen sistemáticamente desconociendo la Ley de Pesca Nacional y el Plan de Manejo Ambiental del Parque Tayrona , que si permiten la pesca de subsistencia aún en áreas de protección natural, siempre y cuando se respete la normativa pesquera y ambiental del Código de Recursos Naturales (Decreto 2811 de 1974). No es justo prohibir temerariamente la pesca de subsistencia de los habitantes precolombinos de Taganga en esas radas, donde durante siglos han practicado la pesca con artes y redes elementales, y métodos por lo general conservacionistas (sin negar las exacciones de una minoría irresponsable y voraz, con métodos prohibidos como la dinamita). No se puede cerrar los ojos al hecho real de que la población Taganguera vive de la pesca, siempre ha vivido de ella, no saben más nada que pescar. Es una realidad ancestral y legítima. Es menester acentuar la sensibilización ambiental, la capacitación pesquera, la vigilancia y la asistencia social para este colectivo social de pescadores, de manera que se logre erradicar la pesca con métodos y artes ilegales, con lo cual se garantizaría la preservación de los ecosistemas de corales marinos y manglares como fuente de riqueza y diversidad natural de flora y fauna.

Problemática y propuestas de conservación y desarrollo para los ecosistemas de bosques secos de llanura y montes espinosos de los cerros tutelares

Sobre la llanura costera y sobre los cerros tutelares del distrito se vienen dando procesos urbanísticos no planificados en el POT Distrital, y por tanto informales, para el establecimiento de viviendas precarias y mansiones de ricos, canteras y explotaciones agropecuarias no apropiadas, los cuales han ocasionado serios impactos ambientales sobre el suelo de ladera y los escarpes, de los cerros tutelares de Santa Marta, que han deteriorado severamente los frágiles ecosistemas de los bosques y montes seco tropicales del distrito de Santa Marta, acabando con la cobertura vegetal de especies caducifolias y espinosas en su mayoría, junto con la fauna asociada a estos ecosistemas. Todos los días se construyen decenas de viviendas sobre los cerros tutelares de la ciudad de Santa Marta, a la vista de todos. Tales procesos degradantes han sido irresponsablemente permitidos por las administraciones distritales de por lo menos las cuatro últimas décadas, y como todos habéis apreciado alguna vez, como consecuencia directa de estas actividades degradantes se vienen cotidianamente sucediendo riadas y movimientos en masa de tierra y lodo, principalmente en las épocas de lluvias. Esto nos explica los cada vez más frecuentes fenómenos como el de la quebrada la Lata, inundaciones de barrios y calles, y taponamientos a la red urbana del alcantarillado distrital, consideradas por todos como reales tragedias para la población de todos los estratos sociales del distrito.

Es urgente y necesario que la administración distrital, en representación del pueblo samario, desarrolle acciones inmediatas para evitar, corregir y mitigar las causas y los impactos o consecuencias que se han derivado y se derivan de las intervenciones degradantes sobre los ecosistemas de llanura costera y bosques y montes secos tropicales, así:

– Iniciar un proyecto concertado de saneamiento o liberación de los cerros tutelares de todas las viviendas y estructuras que se encuentren por encima de la cota 40 M.S.N.M. Para ello, se debe desarrollar un ambicioso programa de construcción de nuevos barrios de vivienda popular gratis, sin cuota inicial o subsidiadas con financiación de recursos distritales y de la nación; en los cuales se han de reubicar a las familias que hoy forzadas por la pobreza y el desplazamiento vienen ocupando estos importantes ecosistemas.

– Continuar con la construcción de la red de alcantarillado pluvial para encauzar las aguas lluvias hasta su destino final en el mar Caribe, a través de grandes tuberías y canales cubiertos o abiertos según las necesidades. Para ello, es menester desempolvar y poner en ejecución el Estudio Técnico de Alcantarillado Pluvial de Santa Marta que realizó un grupo de consultoría especializado de Cuba en el año de 1997, y que fue financiado por la alcaldía y la Corpamag.

Problemática y propuestas de conservación y desarrollo para los ecosistemas de bosques húmedos tropicales, bosques de niebla y páramos

El ecosistema de bosque húmedo tropical del distrito de Santa Marta se encuentra localizado en la franja premontana y cuencas medias de la vertiente norte de la Sierra Nevada, entre los ríos Guachaca y Don Diego. Este importante ecosistema de abundante flora y fauna, recibe abundantes precipitaciones (más de 3.000 mm anuales) que mantienen los caudales medios de los ríos del área antes descrita, y surten de aguas las plantaciones de banano y los acueductos veredales de la región de la Troncal del Caribe. Esta condición se considera de alta precipitación anual, y favorable para garantizar suministro de aguas para servir de fuentes principales o suplementarias para el acueducto de Santa Marta toda (incluyendo la zona costera de potencialidad turística limítrofe con la ciudad de Ciénaga. Con excepción del área que le corresponde al resguardo indígena, se encuentra ocupado por caseríos y grandes plantaciones en su parte baja, y por pequeños y medianos fundos en sus partes serranas; cuyas actividades agroindustriales y de subsistencia, han ocasionado severos impactos a los recursos naturales, principalmente por tala de árboles para comercializar maderas y para establecer cultivos limpios. Las rondas hídricas de las fuentes de agua han sido invadidas por viviendas y locales comerciales a manera de balnearios, que vierten aguas servidas sin tratamiento alguno.

La administración distrital, debe desarrollar acciones inmediatas y urgentes para evitar, corregir y mitigar las causas y los impactos o consecuencias que se han derivado y se derivan de las intervenciones degradantes sobre estos ecosistemas, así:

– En coordinación con la corpamag ejecutar programas de control y vigilancia ambiental, a través del grupo de trabajo distrital adscrito a la Unidad Administrativa Distrital de Asistencia Técnica Agropecuaria y Ambiental–UMATA, que debe reforzarse para hacerla más eficiente, y que debe estar integrado por profesionales del medio ambiente y los recursos naturales y por ciudadanos con un alto sentimiento ambientalista. Por medio de este grupo de vigilancia ambiental se debe desarrollar también proyectos de ordenación de cuencas hidrográficas, reforestación, agricultura sostenible y ecológica, conservación de fauna y flora nativa, asistencia técnica agropecuaria para el incremento de la producción agropecuaria y forestal, bajo criterios de sostenibilidad ambiental.

– En coordinación con la Corpamag ejecutar programas de reforestación de cuencas con especies nativas y propias de cada nivel altitudinal. Para ello, previo registro ante el ICA con la opción de percibir los beneficios del Certificado Incentivo Forestal, CIF, impulsar un proyecto de reforestación protector-productor de potreros, áreas erosionadas y con escasa cobertura vegetal, para beneficiar a pequeños y medianos predios campesinos con vocación forestal, teniendo como meta promedio anual la siembra de 100 hectáreas, para un total de 460 hectáreas durante un periodo de gobierno de alcalde.

Problemática y propuestas de desarrollo para los ecosistemas fluviales y bosques de galería de ríos y quebradas

Estos ecosistemas están constituidos por la red fluvial del distrito que baja de la Sierra Nevada y que surte a los acueductos de Santa Marta y los corregimientos, y las llamadas rondas hídricas que se extienden a ambos lados de los cauces de ríos y quebradas. Actualmente presentan un grave deterioro ambiental causado por la deforestación de sus riberas para establecer viviendas marginales, locales comerciales y explotaciones agropecuarias; lo cual comporta alteraciones en la calidad de las aguas por vertimientos líquidos contaminantes (aguas servidas). De estos ecosistemas, los correspondientes a los ríos Manzanares, Gaira y Piedra presentan un mayor nivel de degradación en su parte baja, donde discurre por varios kilómetros de su longitud en medio de la ciudad de Santa Marta y Gaira.

La administración distrital en representación del pueblo samario, debe desarrollar acciones inmediatas y urgentes para evitar, corregir y mitigar las causas y los impactos o consecuencias que se han derivado y se derivan de las intervenciones degradantes sobre estos ecosistemas, así:

– En coordinación con la Corpamag y el Dadma ejecutar programas de reforestación de las rondas hídricas con especies nativas y propias de cada nivel altitudinal. Para ello, se debe impulsar un proyecto de reforestación con especies protectoras de alto porte (caracolí, algarrobo, perehuetano, guama, tachuelo, etc.) en las áreas erosionadas y con escasa cobertura vegetal para beneficiar a pequeños y medianos predios campesinos con vocación forestal, teniendo como meta promedio anual la siembra de 100 Hectáreas, para un total de 460 hectáreas durante un periodo de gobierno.

– Hacer de las rondas hídricas del río Manzanares, un camellón peatonal arbolado, con senderos adoquinados, bancos y facilidades recreativas para niños, jóvenes y adultos. Todo en un ambiente de seguridad policial.

– Hacer el saneamiento (léase: despeje de casas, estaderos, cercas) de las riberas de los ríos Manzanares y Gaira, quebrada Bachicha y Japón, desde Minca hasta sus desembocaduras, para que sus aguas y belleza ambiental de su cuenca puedan ser disfrutadas por todos los samarios y visitantes sin distinción, ya que son bienes públicos apropiados por avivatos para sus intereses particulares.

– Aguas para el acueducto de Santa Marta. Ya habíamos dicho arriba que, el ecosistema de bosque húmedo tropical del distrito de Santa Marta, comprende las cuencas medias de la vertiente norte de la Sierra Nevada, entre los ríos Guachaca y Don Diego (ríos Guachaca, Buritaca, Don Diego) abundantes precipitaciones (más de 3.000 mm anuales) que mantienen los caudales medios de esos ríos, ubicados a menos de 40 km de la ciudad de Santa Marta. Esta condición de alta precipitación anual, hace que los ríos de ese sector de nuestra geografía distrital, posean todas las condiciones para servir de fuentes principales o suplementarias para el acueducto de Santa Marta toda (incluyendo la zona costera de potencialidad turística limítrofe con la ciudad de Ciénaga; ya sea por captación directa única o múltiple en varios cauces de esos ríos, o a través de captaciones en medianos embalses construidos en sus cuencas medias bajas. Por tanto, la administración distrital debe pensar en estos ríos de la Troncal del Caribe, como fuentes seguras, técnica y económicamente viables para servir en el suministro de nuevas aguas al acueducto de la ciudad. Se debe descartar de una vez por todas el embeleco ilusionista y menos viables de traer aguas de los ríos Toribio y Córdoba; lo cual, además de ser un verdadero despojo a la ciudad de Ciénaga, materializa una “solución” liliputiense, que no resolverá en un nivel adecuado las carencias del recurso hídrico que demanda el distrito de Santa Marta con carácter de urgencia y seriedad.

 

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