No más censura, de ningún tipo, contra nuestros creadores

"El cineasta Mendoza representa las voces contradictoras a las políticas que quieren acabar con lo poco que hay de cultura y de financiamiento estatal a sus expresiones"

Por: Leila Delgado Almanza
abril 03, 2019
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No más censura, de ningún tipo, contra nuestros creadores

“Que florezcan cien flores, que se abran cien escuelas de pensamiento” —Maot Tse Tung.

Yo sé que ahora es políticamente incorrecto citar públicamente los axiomas de figuras de la humanidad que para bien o para mal marcaron hitos en su país y el mundo. Mao Tse Tung, el dirigente de la revolución China, fue muy prolijo en defender el derecho de las naciones y las culturas nacionales en un territorio tan extenso y diverso, con el principio que debe ser universal que escribí como epígrafe de esta nota.

Lo anterior para iniciar unos comentarios al editorial de El Espectador del 26/03 del año en curso, en el que se critica la retaliación contra el director de cine colombiano Rubén Mendoza en la inauguración del Festival Internacional de Cine de Cartagena (Ficci) por cuanto se refirió en forma crítica a la política cultural del actual gobierno, lo cual le valió que no recibir los pasajes aéreos con que se había comprometido el Ministerio de Cultura.

Pues bien, el editorialista se mostró en desacuerdo con procederes como ese, con el cual se pretende callar las voces disidentes de pensadores, artistas de escuelas o posiciones no concordantes con las que se manejan en las altas esferas del poder; que no solo manejan a su antojo los más diversos aspectos de la vida nacional, sino que se entrometen en asuntos que desconocen sin asesoran con los entendidos en la materia antes de tomar una decisión de tamaña mezquindad y miopía... Ello hace que los escasos recursos que se destinan a la promoción de la las diversas ramas de la ciencia y el arte estén supeditados a la cercanía de los creadores a la política del gobierno de turno. De antología, el menosprecio de la frase con la que el señor Juan Pablo Bieri pretendió acabar la discusión del caso. Lo que se ha sabido siempre: "los contratistas del Estado no pueden morder la mano que les da de comer”.

Veamos otros hechos destacables como pruebas reinas del problema comentado. Temas de tal gravedad para derechos fundamentales en una democracia como libertad de pensamiento, expresión, contenidos artísticos y creación artística deben ser tratados en forma más vehemente. Lo que ha ocurrido en este gobierno es que la economía naranja parece ser un mazo para acabar con lo poco que hay de cultura nacional y de financiamiento estatal a sus expresiones.

El cineasta Mendoza representa las voces contradictoras a estas políticas. Una de ellas fue la protagonizada por el director del Festival de Cine de Barranquilla 2019 que ante la afugia ideó un coartada macondiana: inventarse que a su inauguración vendría el afamado director Quentin Tarantino, lo que le valió no recibir la miserable suma asignada en el presupuesto de la Secretaría Distrital de Cultura para su realización que fuera el detonante de su protesta, según lo manifestado en entrevista radial. Sigamos en Barranquilla, donde vivo, donde parece que solo tuviéramos el de como expresión cultural el “patrimonio de la humanidad” que desde hace 20 años es menos cultural y más un negocio manejado sociedad anónima cuyos socios se enriquecen a ojos vistas y cuyos hacedores se esfuerzan año tras año haciendo actividades para confeccionar por una para variopintos vestuario y la logística que implica movilizar hasta 500 personas para los actos que se desarrollan en las carnestolendas. Carnaval S.A ofrece míseros auxilios y el monto de los congos (galardón a los mejores) es risible. Como el carnaval se hace en el espacio público, ello parece justificar el deterioro y abandono de espacios formales como el Teatro Amira de la Rosa, la Escuela de Bellas Artes y el Museo Romántico. Lo que queda son casas concertadas de pequeños grupos que subsisten la mayoría entre precarios presupuestos, el silencio y la monotonía. Las que logran realizar alguna obra y/o presentación anual lo hacen a expensas del patrimonio de sus gestores y de la penuria de sus integrantes... Debe alzarse la voz por lo menos con voces audibles que llamen no solo a la reflexión sino la acción por de la defensa del patrimonio material e inmaterial, tradiciones, obras y escenarios de las artes y mejores condiciones para los artistas... Los derechos que se pretenden conculcar.

Siguiendo con Mao sería bueno hacer un dazibao, mural de denuncia, para mostrar nuestro rechazo a lo que viene ocurriendo y a lo que señalan las conclusiones finales del editorial de El Espectador:

  • Rechazamos el veto oficial a los discursos críticos en el marco de eventos públicos, auspiciados con los recursos del presupuesto nacional.
  • Cuando el Estado opera un evento cultural, lo hace en uso de sus funciones legales y con los impuestos de todos los colombianos, no le es dable auspiciar unos y vetar otros, menos por cuestiones ideológicas.
  • Nuestros artistas tienen derecho a dar cuenta de posiciones variopintas. No es dable al gobierno auspiciar solo las expresiones oficiales del as escuelas de su predilección en las ramas de las artes.
  • Los espacios culturales de las entidades territoriales no deben estar supeditados a que las voces promovidas no sean incómodas para los gobernantes de turno.

 

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