Ni maestra ni mamá: el martirio de ser madre y trabajadora a la vez

Estas Marías no se conocen, creen que son diferentes, pero no lo son. Son madres que no están con sus hijos. No pueden. La vecina y la cámara no son familia

Por: Esperanza Jiménez
marzo 28, 2022
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Ni maestra ni mamá: el martirio de ser madre y trabajadora a la vez
Foto: Pxhere

Son las cuatro de la mañana en Soacha y María, mamá de dos niñas, se levanta para iniciar su jornada, levanta a sus hijas y procura alistarse pronto para llevarlas donde la vecina, quien le hace el favor de llevarlas al colegio. Trabaja en servicios generales en la zona de ocho horas , en una empresa, su horario es de 8:00 a. m. a 5:00 p. m, ha intentado buscar otro más cercano a casa, pero la estabilidad que tiene en el momento le da la seguridad de que tendrá lo del siguiente mes para responder por sus gastos y compromisos económicos.

Se dirige al paradero más cercano a esperar desde las 5:00 a. m. el bus, que en una ciudad como Bogotá puede tardar casi 20 minutos en pasar, y ya tiene otra ruta alterna si el bus directo no pasa; le toma más tiempo, pero sirve para avanzar en su recorrido y llegar apenas justo para iniciar la jornada. Cumple con su rutina laboral y toma nuevamente el bus para recoger a sus hijas donde la vecina por una mensualidad se las cuida.

Llega a casa a las 8:00 p. m. y pregunta si hicieron tareas, las niñas responden que sí, confía en ellas, no revisa. Todas a dormir. Mañana será otro día: la vida continúa, siempre continúa y vendrá nuevamente el levantarse cuando aún es de noche para iniciar su jornada de madre entre trancones en vehículos inhumanos.

Son las cuatro de la mañana en Fontibón y María, madre de dos niños, se levanta en la mañana para iniciar su jornada, levanta a sus hijos y procura alistarse pronto para dejarlos en la ruta del colegio a la 5.30, los niños estudian a las afueras de Bogotá, saliendo por la calle 80, y deben realizar el recorrido de la ruta y esperar pacientes la salida de Bogotá y su trancón.

Ella sale también a esa hora para esperar su transporte; ella es docente y trabaja en un colegio por Soacha, al igual que su homónima ha buscado más cerca a su casa, pero fue lo que salió. Está pensando en ahorrar para comprarse una moto. Sale a las 4.00 p. m. unos días y otros a la 5:00 p. m. Tomará un bus y sabe que el viaje será largo. Sabe que sus hijos llegarán a casa antes que ella y tendrá una cámara instalada para verificar que llegaron y que harán tareas.

Estas Marías no se conocen, creen que son diferentes, pero no lo son. Son madres que no están con sus hijos. No pueden. La vecina y la cámara no son familia. Somos una sociedad obligada a abandonar a sus familias. Cedieron ocho horas por ley, cada año serán menos, dicen. Pero el tiempo en movilidad es absolutamente absurdo.

María, al llegar a casa de atender a la gente de la empresa, después de lavarlos baños y hacerle aseo al edificio, está molesta al llegar porque la vecina, quien le cuido a los niños, afirma que no pudo terminar todas las tareas de las niñas, que eran muchas y que una de ellas es para el día siguiente. María, furiosa, afirma no tener tiempo y estar muy cansada: abre el cuaderno y no entiende qué debe hacer, refunfuñando acuesta a sus hijas y fue una horrible noche familiar.

María, al llegar a casa después de dictar clase, atender a padres de familia, solucionar los conflictos de los niños y retroalimentar todas las vivencias para construir seres formados en valores, llega a casa, habla con sus hijos, quienes le cuentan que no entendieron cómo hacer una tarea, son las 8 p. m. y es responsabilidad del niño entregarla. Y su hijo debe aprender a ser responsable, se trasnocha con él, le explica varias veces, y el tiempo familiar se convirtió, en vez de un espacio sano de comunicación, en una frustración por parte de ambos por hacer tareas escolares a esas horas de la noche.

A pesar de los títulos que tengamos o no tengamos, la vida se nos va en un bus, en un trabajo con una jornada muy larga y en un tiempo familiar que se convirtió en hacer solo tareas escolares. La institución que es la familia, la más importante para construir sociedad, se basa en la actualidad en reunirse en la noche para hacer tareas de colegio, molestarse porque en el día los niños no lograron educarse solos, porque el sueldo no alcanza y el tiempo tampoco.

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