Se fue Doña Ofelia, la dueña del más famoso prostíbulo en Cali

Durante décadas atendió con picardía los clientes que visitaban su negocio en el popular barrio de San Nicolás de Cali hasta su muerte a los 80 años

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Abril 07, 2018
Se fue Doña Ofelia, la dueña del más famoso prostíbulo en Cali
Foto: Q'HUBO/Miarroba

Lo primero que se veía al entrar al prostíbulo de La 20 en Cali era una mujer gorda y arrugada. Su nombre era Ofelia y a sus 70 años seguía atendiendo su negocio.

Todos los días se vestía en ropa cara que mezclaba sin discriminación: colores chillones con estampados animales. Se pintaba con delineador azul para resaltar sus ojos color aguamarina. Se repintaba las cejas que tenía tatuada y quedaba lista para trabajar. Se paraba en el primer piso de las cuatro platas que tiene el edificio de hormiguón donde queda el bar La 20. Es el piso de bienvenida donde los caleños – hasta el sol de hoy – beben, bailan y escogen a la chica. Los otros 3 tienen los cuartos.

En el 2008, teniendo 70 años, doña Ofelia sufrió un derrame cerebral severo que la dejó en silla de ruedas. Hasta ese día manejó el lugar, hasta que se lo entregó a su hija. Desde entonces, doña Ofelia tuvo que estar acompañada de una enfermera, quien fue quien se encargó de maquillarla y arreglarla.

La 20, el bar que fundó doña Aura Ofelia Gutiérrez, queda en San Nicolás, pleno centro de Cali. Casas viejas de adobe y techo de tejas de barro anuncian la entrada a la Cali más brava: la olla y sus adictos deambulando; los pocos prostíbulos y las muchas prostitutas en la calle; los viejos bares cada día con menos clientes; las tiendas de cosas chiviadas que existen para lavar dinero. Todo, absolutamente todo, a diez cuadras de la Gobernación del Valle.

Foto: barla20.com

En este contexto, doña Ofelia comenzó en 1968 a recibir jovencitas que querían prostituirse en la casa de San Nicolás. Entonces el barrio no era peligroso: un lugar donde vivían familias pujantes de clase media. Primero la señora Gutierrez trajo unas pocas mujeres. Hoy en La 20 los viernes y sábado tiene entre 50 y 60 chicas trabajando a la vez, y la historia del Bar La 20 es cada día más un mito: entre más fama, más se desdibujaba el personaje real. Poco a poco se convirtió en casi un ritual que padres caleños llevaran a sus hijos a perder la virginidad, o que fuera doña Ofelia la confidente de cientos de jóvenes de la ciudad que buscaban aprender del sexo.

Morenas, negras, gordas, peliteñidas, esbeltas, casi todas jóvenes y un par de catanas, la estrategia de doña Ofelia era que nadie dijera que en La 20 no había podido saciar su antojo. Incluso había extranjeras, aunque nadie sabrá realmente si la argentina y la chilena eran realmente migrantes del Cono Sur o personajes inventados en uno de los barrios más centrales de Cali. Los clientes de prostíbulo son clientes fieles por una razón: “Las mujeres de La 20 no tienen nada que envidiarle a las de De Luxe, el prostíbulo más elegante de la ciudad, y donde te cobran $250.000. En La 20 el precio más caro es de $60.000 por media hora.” La diferencia es que una mujer de De Luxe se acuesta una vez cada tres o cuatro días, mientras que una chica de La 20 se puede acostar cinco o seis veces.

Desde hace un año más o menos empezó a ser común escuchar el acento venezolano en el bar. Se puede calcular que un diez por ciento de las mujeres vienen del país vecino, pero siguen mandando aquellas mujeres que nacen entre Cartago y Medellín. El hablado paisa, un poco exagerado, es el que más vende.

Desde cumpleaños hasta grados, en el primer piso del prostíbulo se celebraron todo tipo de fiestas. Entran mujeres que van para las fiestas, y muchas veces es un buen rumbiadero con música en vivo y conciertos de artistas populares. Alex León, famoso en la salsa caleña por Este amor y Hoy tengo ganas de ti, estuvo el viernes 19 de diciembre del 2017. Al día siguiente estuvo uno de los grupos de música norteña más famosos en Colombia: Los Rayos del Norte.

La 20 abre a las 10 de la mañana, y hasta las 10 de la noche están en la casa de tres pisos con fachada de granito: es un bar pero con un ambiente comunal bastante discreto. A las 10 de la noche sacan a la gente, que tienen que pasar caminando la calle 20, y entran al edificio de cuatro pisos de fachada verde. Acá el primer piso es una discoteca con luces verdes, rosadas y moradas, donde antes de subir a los cuartos, los clientes bailan. Es un plan de toda la noche en un ambiente sencillo donde todos los clientes se sientan en sillas Rimax sin posa brazos. La rumba dura hasta las 2 de la mañana.

Foto: Google Maps

Las escaleras, rectas, llevan a los cuartos donde el ejército de prostitutas intenta satisfacer el apetito desbordado de una de las ciudades más abiertamente sexuales del país. Mientras Medellín tiene cerca de 102 moteles, en Cali hay registrados unos 5,560, y aún así en el Día de la Secretaria hay que hacer fila en algunos para poder entrar a un cuarto. Kiss Me, por ejemplo, tiene sala de espera y las parejas conversan antes de entrar. En Cali es poco el tabú frente al sexo.

Por eso es común que en algún salón de clase de la Universidad del Valle – o en cualquier otra universidad distinta al Icesi y la Javeriana – un jueves en la tarde o un viernes al medio día se pare un pelado y grite: “Entonces, ¿quién dijo miedo pa La 20 hoy?” y el salón entero le puede responder que sí, y las estudiantes mujer se emocionan: van a echar paso a una pista de baile de nivel, de respeto en Cali.

Por la puerta de La 20 entró en el 2000 un argentino que acababa de apagar su tabaco. Era Ángel El Pato Cabrera, uno de los mejores jugadores de golf del mundo, y el latinoamericano más ganador de grandes torneos en Estados Unidos. Él sucumbió ante la fama del bar de Doña Ofelia. Desde traquetos hasta estudiantes y empresarios han pasado por el lugar, que se ha mantenido intacto. El negocio mueve mucho dinero.

En San Nicolás, los vecinos del barrio dicen que hace un par de años le ofrecieron a la señora Gutierrez – a su hija Gloria Gómez*, que ahora maneja el lugar – $5 mil millones de pesos. Se negaron a vender y hace seis meses hicieron otra remodelación. El plan de los herederos de doña Ofelia es mantener el negocio vivo.

Foto: Facebook Posse Warrior

A las 11 de la mañana del 2 de marzo salieron dos buses desde el prostíbulo hacia la Avenida Pasoancho para despedir a doña Ofelia en el Templo Los Olivos, donde también hicieron la velación. Los buses y los familiares salieron de ahí rumbo los Farallones de Cali, cerros tutelares de la ciudad, y enterraron el cuerpo en el popular cementerio Jardines del Recuerdo. Pasaron por debajo del inmenso arco blanco de cemento que hay en la entrada, y subieron la empinada loma hacia el salón Presidencial #2. Despedían a un mito en Cali.

Velorio de doña Ofelia – Foto: Q’Hubo Cali

El Q’Hubo de Cali, periódico sensacionalista local, publicó el 3 de marzo una nota conmemorando a Doña Ofelia. En redes sociales varios caleños expresaron mensajes de condolencias por la muerte de la matrona de Cali. Pero el Bar La 20 sigue abierto. La muerte de la matrona fue el 28 de febrero, ese 1ro de marzo no abrieron, pero otra vez estudiantes, mensajeros, turistas, empresarios de poca monta – y uno que otro poderoso – tienen su guarida abierta. La diferencia es que ahora no será su fundadora quien reciba a los clientes.

@jjjaramillo2

*Nombre cambiado para proteger a la persona

** Nota ampliada el 9 de abril con datos proporcionados por la familia de doña Ofelia

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