Por fin: Montes de María tiene su Contrato Plan

Este instrumento para el desarrollo de 15 municipios de Sucre y Bolívar tiene un costo de 2.3 billones de pesos

Por: Eduardo Menco González
Junio 24, 2016
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Por fin: Montes de María tiene su Contrato Plan

Lo que hace unos cuantos años atrás se veía como un sueño, hoy es una realidad: Montes de María tiene su Contrato Plan.  Efectivamente, gracias a la voluntad política del gobierno central, los gobiernos departamentales de Bolívar y Sucre, y otras vicisitudes, se pudo firmar finalmente el Contrato Plan como lo publicaron algunos medios.  Es una noticia que ciertamente alegra a esta zona del país, en particular a sus pobladores, quienes por más de dos décadas han tenido que vivir cualquier tipo de situaciones, habiendo dejado a muchos de ellos en unas condiciones equiparables a la deshumanización.

La persona que lee de manera desprevenida el valor de dicho Contrato ($2.3 billones m/c distribuidos en varias líneas estratégicas de intervención en las que sobresalen: transporte, agua, educación y salud), creerá que es mucho dinero; sin embargo, hay que decirlo y de manera tajante: “ni esa, ni cualquier otra cifra serán suficientes para reparar años de ausencia y desprotección estatales a una región rica por naturaleza, pero empobrecida por capricho y codicia humanas”. Sin embargo, no se podrá negar tampoco que el esfuerzo por visualizar dicha región desde una propuesta millonaria y mancomunada, es de alguna forma el reconocimiento a una población que, no obstante los niveles de sufrimiento padecidos, se ha empeñado en salir adelante con la frente en alto gracias a su tenacidad y espíritu luchador; una región que habiendo padecido la guerra  en sus diversas y múltiples manifestaciones, aún sigue creyendo en la paz; incluso, más allá de la firma de un acuerdo como lo demostró de hecho el pasado mes de marzo cuando personas, grupos, instituciones y organizaciones se reunieron para “firmar la paz” y “dar cátedra a los de La Habana”.

¡Enhorabuena! dicen los españoles y repetimos acá sin ningún reparo. Solo esperamos que los dineros del Contrato Plan no corran la misma suerte que tuvo nuestra riqueza cuando los españoles vinieron con nuevas cosas, métodos y estrategias, y poco a poco (por diversos medios) se fueron llevando hasta lo que no teníamos.  Tal vez de aquellos se aprendió esa costumbre de quitar al otro sus pertenencias; algunos lo aprendieron muy bien y otros lo han sabido replicar mejor.  Esta podría ser una lectura pesimista de lo que debe considerarse un trascendental avance en términos de la planeación del desarrollo para los 15 municipios montemarianos; pero la verdad es que ya estamos cansados de ser pesimistas, por eso creemos profundamente que este es el inicio de una nueva etapa en la vida de estas tierras, en la manera de organizar prospectivamente el bienestar y el mejoramiento de las condiciones de vida digna de los pobladores.

La firma del Contrato Plan para Montes de María viene bien para la nueva época del posconflicto que todos esperamos; escenario en el que se requerirá de una alta cuota de creatividad acompañada de una buena administración de los recursos que se destinen para los fines propios de este contexto.  Creo que es el momento en el cual los montemarianos (organizaciones sociales, juntas de acción comunal, líderes, movimientos sociales, veedurías, campesinos, hombres, mujeres, jóvenes, indígenas, y cualquier otro grupo poblacional) echen mano de todos los procesos de los que han sido actores protagónicos gracias al apoyo efectivo de la cooperación internacional, la empresa privada, las ONG´s y otro tipo de estrategias que en su momento le apostaron (aún) al territorio como una posibilidad de vida real y con condiciones favorables para todos y cada uno.  El Contrato Plan no puede ser una oportunidad más para que otros se enriquezcan, mucho menos el escenario regional en el cual se quiere poner en evidencia que el gobierno está comprometido con el territorio en el marco del posconflicto, sin que esto tenga ninguna trascendencia.   Quizás el Contrato Plan es la oportunidad de evidenciar hasta qué punto o nivel se está en condiciones de asumir por sí solos el desarrollo de la región; hasta qué punto los frutos de varios procesos están “maduros” y listos para afrontar los retos de un nuevo estado de cosas que implica necesariamente la participación de los ciudadanos como condición ineludible.

En el anterior sentido, se esperaría entonces que algunas estrategias que dan cuenta de procesos colectivos fuertes y estables hagan el llamado a sus coterráneos y se empiece a pensar seriamente sobre cuál es el papel que las personas jugarán en todo el proceso de ejecución de los recursos que se han destinado para la región en el marco del Contrato Plan.  Si dicho Contrato se asume como una especie de “pago de deuda histórica”, es necesario que la población civil se movilice para que realmente se haga efectivo dicho pago, y no se corra el riesgo, por el contrario, de que dicha deuda siga aumentando.

Montes de María es un territorio que ha sufrido mucho por causa de la clase política corrupta; ha sido una tierra de la cual se han aprovechado familias enteras desde la práctica de gamonalismos enquistados en el corazón mismo de los distintos municipios que la conforman.  Si de algo tendrían que dar cuenta los procesos que se vienen desarrollando en la región desde hace más de 10 años, sería precisamente del despertar de las personas a esta forma de esclavitud cíclica a la que de manera sistemática y consciente han sido sometidos.  Si hubo firma del Contrato Plan no solo se debió a la voluntad política (necesaria para tal fin), sino porque se espera de manera urgente que las personas que habitan el territorio (especialmente líderes y lideresas) demuestren el grado de empoderamiento tras años de formación, luchas, avances, logros, etc para hacer el respectivo seguimiento; y si el Contrato se firmó sin la participación de las personas, que no se ejecute sin la participación efectiva de las mismas.

 

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