Minería en Buriticá: ¿progreso o retroceso?

Mientras una empresa minera lanza una planta de tratamiento de agua en este municipio, los pobladores aseguran que el recurso escasea. ¿Qué está pasando?

Por: Andrés Felipe Ríos Fernández
agosto 03, 2021
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Minería en Buriticá: ¿progreso o retroceso?

Buriticá era conocido como el laberinto pacífico del  occidente en Antioquia, pero la situación se volvió tensa cuando se convirtió en el municipio con la mina de oro más grande de Colombia. Con esa chapa llegaron personas de todas partes, se perdió la tranquilidad y aumentaron los homicidios, cuando antes era raro que ocurrieran. Por eso, ya parece el laboratorio de seguridad de la subregión de occidente.

“Tenemos dos indicadores: el primero son las necesidades básicas insatisfechas, siendo el municipio más pobre de la subregión del occidente antioqueño, pero tenemos el indicador de que el producto interno bruto aumentó por el crecimiento de los negocios, de la oferta y la dinámica comercial. Sin embargo, hay encarecimiento de la vida, de la canasta familiar; ¿se están beneficiando los campesinos que cultivan café o la madre cabeza de hogar? Ojalá dijéramos en 20 años que si se fue la minería, aunque sea quedó un hospital de primera categoría, una infraestructura de un megacolegio, de zonas deportivas y que quedaron buenas vías, además de actividades económicas. Pero si esta se acabó, y las tierras y el agua quedan limitadas, el terreno quedará árido”, dice Hugo Valle, pequeño minero ancestral.

Desde la mesa ambiental aseguran que el problema en el municipio es que se está haciendo una labor de minería sin ningún control, y se están poniendo en riesgo recursos naturales como el agua y los mismos bosques debido a que no hay un adecuado manejo de ellos. Las futuras generaciones serán quienes sufrirán esas consecuencias, porque, a su consideración,  la actividad minera no es mala. Aunque son conscientes e de que contamina,  también saben que se pueden hacer cosas para mitigar los impactos.

“El racionamiento de agua en el casco urbano tiene varios causantes: una de ellas es el crecimiento de la población, que ha llegado ligado a la minería formal e informal, teniendo en cuenta que ello demanda un mayor consumo de agua potable y de todo tipo de servicios. Y la infraestructura del pueblo no estaba preparada para ello. Otras causantes están ligadas a factores de riesgo y de desastres, donde por ejemplo, se presentan deslizamientos de tierra ocasionados por las fuertes lluvias, y ello en muchas ocasiones daña la tubería que conduce el agua desde la bocatoma hasta la planta de tratamiento.

El cambio climático también ha hecho que en tiempos de verano intenso los caudales de agua disminuyan, y entiendo que fue algo que pasó hace algunos años. Según fuentes oficiales, hay tramos de la tubería madre en los que se tienen conexiones ilegales, lo que disminuye en cierto grado el caudal que llega a la planta. Y lo otro es que no es solo mirar qué causa la falta de agua potable en pueblo, sino también buscar soluciones, con lo cual los buritiqueños esperamos que la Alcaldía y la Gobernación atiendan prontamente la atención a esta necesidad de los habitantes”, afirma Fabián Úsuga, ingeniero sanitario del municipio.

Por su parte, Hugo Valle manifiesta: “A veces usted se levanta a las cinco de la mañana y no hay agua; a veces a las ocho y no ha llegado. Uno no sabe cuándo va a tener y cuándo no. La infraestructura está acabada, aquí cae un aguacero y se lleva la tubería, y queda el municipio con hasta diez horas sin agua. En las zonas altas cuentan que el agua llega a las once de la noche. Uno ve que en el sistema nacional de regalías no hay un proyecto para mejorar esto, se habla de placa huellas y de muchas cosas, pero este tema no se toca”.

Por eso quisimos contactar a la empresa de agua Ser Buriticá, con el objetivo de contrastar estas versiones y escuchar cómo se ha manejado esta problemática que afecta a los pobladores, pero no fue posible obtener una respuesta.

Al inconformismo de algunas familias con la negociación de la empresa Zijin Continental Gold se suman el que ha traído la minería ilegal. Hasta el punto de que las administraciones locales están sin margen de maniobra, porque no saben si atacar la minería con 9 policías que tiene el municipio o hacerse los de la vista gorda para preservar su integridad.  Corantioquia tampoco quiso responder las preguntas que le hicimos sobre el municipio, pese a que esperamos una semana, pero desde la administración municipal, un funcionario nos contó que ni el gobierno nacional ni la Gobernación de Antioquia le han prestado atención al asunto.

La multinacional ha tenido varias presidencias. Primero era una firma canadiense y ahora es una China. El presidente Eduardo Otoya, quien fungió como presidente de la Frontino Gold Mines en Segovia y como vicepresidente de la firma Continental Gold en Buriticá, fue capturado por la fuerza pública en 2016 por promover la minería ilegal para el Clan del Golfo y la Oficina de Envigado.

Un funcionario de la administración municipal (bajo reserva de la fuente por motivos de seguridad) aseguró que los grupos armados pertenecientes a la minería ilegal están  haciendo conexiones ilegales en la vereda Los Arados, que han manejado todo con confidencialidad y, por lo tanto, no se pueden referir públicamente ante estos hechos.

“No hay conciencia ni responsabilidad social con el territorio. Solo vienen a obtener un beneficio económico y salgo y me voy; de malas el que se quede allá con su finquita y su familia. En Colombia, donde hay minería llega todo el mundo. La minería informal llega con muchos actores; muchos de los campesinos en Colombia solo ven como opción sembrar coca porque da más recursos, pero detrás de esto hay muchos intereses. Eso sucede en Buriticá: hay muchos intereses delicados, hay actores que no tienen permiso y es ilegal porque actúan con actores armados”, dicen pobladores de este municipio.

“La minería informal no tiene estudios ambientales que determinen qué impactos ambientales generan y cómo serían planteadas algunas actividades o acciones que busquen compensar estos impactos en un futuro. Por otro lado, para las grandes compañías mineras sí es más fácil dirigirse hacia la formalización, porque tienen capacidad técnica y financiera para realizar los diferentes estudios ambientales y geotécnicos para conseguir una licencia. Y desde estos últimos se miran los impactos ambientales que se pueden dar, y luego de ello, a través de los Planes de Manejo Ambiental (PMA), de qué manera se pueden compensar para que estos sean menores. Aunque ciertamente no todo vuelva a ser como estaba antes.

De ahí que comparar las maneras de extracción de los recursos minerales entre la informalidad por personas naturales con respecto a empresas con mayores capacidades es imposible, pues hay grandes diferencias en los alcances que se puedan tener en la consecución de un objetivo que busca un resultado final, que es la formalidad. Deberían tenerse en cuenta, por parte del Estado, mejores políticas de acompañamiento, de educación y de apoyo para hacer que cada día sean más mineros formalizados. O al menos para que, a través de ciertas estrategias, existan mejores prácticas ambientales que promuevan más cuidados con las emisiones de mercurio, la generación de residuos sólidos, los vertimientos de aguas residuales, cuidados de la salud, entre otros. Todo esto es un reto. Sí, Colombia es un país con muchas necesidades, con mucha inequidad; pero dejar de lado cualquier acción, por mínima que sea, y en el caso en específico de la minería, no va a solucionar nada. El Estado debe promover oportunidades en todos los campos para que situaciones problemáticas como las que se presentan en la minería tengan menores impactos”, estima el ingeniero Fabián.

De manera general, hay oportunidades laborales para muchas personas en el municipio de Buriticá y en municipios cercanos como Giraldo, Cañasgordas y Santa Fé de Antioquia, si se considera que bajo el concepto de área de influencia del proyecto minero Buriticá se deben generar oportunidades y mejores condiciones de vida para sus ciudadanos. Además de que muchas personas en la minería informal, en la búsqueda de mejores oportunidades van a Buriticá a trabajar, con el riesgo de tener una mejor suerte, de estar sujetos a controles del Estado por las autoridades ambientales y policivas, o incluso de ser utilizados por grupos ilegales.

En los territorios donde se tiene minería llegan oportunidades laborales desde la formalidad, desde la informalidad, y en ciertos casos también, desde la ilegalidad. Considero que la extracción de minerales de nuestro país genera recursos económicos para las personas; pero que también tiene impactos sociales y ambientales que merecen una gran atención.

La población de Buriticá espera que el Estado pueda mejorar la situación de suministro de agua potable, las condiciones de las calles y desarrollar muchos proyectos más. Finalmente, con situaciones como las comentadas en este artículo, queda la duda de si hay progreso o retroceso.

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