Mi reforma pensional

Ya que el gobierno está hablando del tema, vale la pena plantear una propuesta que este tal vez pueda considerar para buscar el beneficio de todos

Por: Diego F. Sabogal
marzo 27, 2019
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Mi reforma pensional
Foto: Pixabay

Hace unas semanas, la ministra de Trabajo anunció la creación de una mesa técnica para analizar los posibles elementos de la reforma pensional del próximo año. Como no tengo la fortuna de pertenecer a ningún grupo o institución de los que seguramente conformarán dicha mesa, me atrevo a hacer mi propuesta aprovechando la generosa oferta de este espacio para los ciudadanos. Ni el espacio, ni mucho menos mi conocimiento, alcanzarían para proponer soluciones a todos los problemas del sistema pensional, así que me enfoco particularmente en algunas características del sistema de reparto (bajo el cual opera Colpensiones).

Como es conocido, en dicho sistema los aportes de los cotizantes se usan para pagarle a los pensionados actuales. Un régimen así presenta mayores dificultades a medida que la población va envejeciendo, como viene ocurriendo en Colombia desde hace algunas décadas.

Ese envejecimiento progresivo y otros factores como el aumento de la expectativa de vida, la alta inestabilidad laboral y el hecho de que aportamos menos de la sexta parte de nuestro salario para la pensión, hacen que se dificulte pagar pensiones altas como proporción del salario al momento de retirarse (esa proporción se conoce como tasa de reemplazo). Sin embargo, Colpensiones reconoce usualmente tasas de reemplazo entre 60% y 75% y, como consecuencia, el sistema no está en capacidad de sostenerse solo: se requieren recursos adicionales (que salen de nuestros impuestos). En resumen, las pensiones que paga el fondo público están altamente subsidiadas.

Una solución, en teoría, sería mantener el carácter público de Colpensiones pero transformarlo lo más pronto posible para que opere bajo el sistema de ahorro individual con solidaridad (es importante mantener los subsidios para las personas más vulnerables). En la práctica, sin embargo, es difícil llevar a cabo una transformación acelerada por los altos costos que implicaría. Por ejemplo, si todos los cotizantes actuales quedan cobijados por un sistema de ahorro individual ¿de dónde sacamos los recursos requeridos actualmente para pagar todas las pensiones obtenidas bajo el sistema de reparto?

La transición seguramente se hará gradualmente y, por tanto, el sistema de reparto continuará vigente durante un tiempo. Dado esto, la intención de la propuesta que voy a hacer es realizar cambios que corrijan o mitiguen los siguientes problemas del diseño actual de ese sistema en Colombia:

- Infortunadamente los subsidios no van exclusivamente a las personas de bajos ingresos sino a todos los pensionados del sistema. Peor que eso, a medida que los ingresos de una persona son más altos, el gobierno tiene que poner más para completar los recursos necesarios para pagarle la pensión, es decir, ¡las personas de ingresos más altos reciben subsidios más grandes! ¿Qué justificación tiene que subsidiemos personas de pensiones relativamente altas en un país en donde la mayoría vive con 2 o menos salarios mínimos y en la que solo uno de cada 4 adultos mayores logra el privilegio de pensionarse?

- Por el contrario, personas muy vulnerables, con bajos ingresos y alta inestabilidad laboral, no logran o se les dificulta acceder a esos subsidios. Por ejemplo, a una persona que llega a la edad de pensión con 1.000 semanas cotizadas sobre el salario mínimo, le dirán que debe trabajar 5 años más para poder acceder a la pensión o solicitar la devolución de saldos que podría estar alrededor de unos 25 millones de pesos (que no le alcanzan ni para 6 años, viviendo con medio salario mínimo).

- Para liquidar la pensión Colpensiones considera el promedio de los ingresos de los últimos 10 años de cotización, en lugar de toda la vida laboral. Esto da lugar a muchas injusticias (tanto a favor de unas personas como en contra de otras) y se presta a veces para abusos en el sistema.

- El actual diseño del sistema hace que en algunos rangos las personas no tengan incentivos para cotizar un poco más. Por ejemplo, una persona con 1.340 semanas cotizadas recibe la misma pensión que una con el mismo ingreso y 1.300 semanas. Otro ejemplo, dos personas que alcanzaron 1.300 semanas, una cotizando sobre el salario mínimo y otra sobre 1,5 salarios mínimos, recibirán igual pensión (equivalente al salario mínimo).

Propuesta

La propuesta es usar un mecanismo simple de puntos y tasas de reemplazo diferenciadas por rangos de la siguiente forma:

a. Por cada semana cotizada y por cada salario mínimo sobre el que se cotiza se asigna un punto. Así, si una persona cotiza sobre un ingreso base de, digamos, 1,5 millones de pesos (equivalente a 1,81 salarios mínimos), obtendrá por cada semana de cotización 1,81 puntos.

b. Quienes tengan exactamente 1.300 puntos al momento de pensionarse obtendrán una pensión igual al salario mínimo. Quienes obtengan menos de 1.300 puntos recibirán una pensión proporcional, según su cantidad de puntos. Así, la persona del ejemplo del problema 2 (arriba), con 1.000 puntos, recibiría una pensión equivalente al 77% (1.000/1.300) del salario mínimo.

c. A partir de 1.300 y hasta 2.600 puntos la pensión se irá incrementando continuamente en una cantidad de 0,020 salarios mínimos por cada 130 puntos adicionales. Por ejemplo, una persona que alcanzó 2.000 puntos, se pensionaría con 1,11 salarios mínimos (1+0,02*(2.000-1.300)/130).

d. A partir de 2.600 y hasta 3.900 puntos la pensión se irá incrementando continuamente en una cantidad de 0,030 salarios mínimos por cada 130 puntos adicionales. Por ejemplo, una persona que alcanzó 3.900 puntos, se pensionaría con 1,5 salarios mínimos (1,2+0,03*(3.900-2.600)/130 —la cifra de 1,2 corresponde a la pensión que recibe alguien con 2.600 puntos—).

e. A partir de 3.900 y hasta 6.500 puntos la pensión se irá incrementando continuamente en una cantidad de 0,025 salarios mínimos por cada 130 puntos adicionales.

f. A partir de 6.500 puntos la pensión se irá incrementando continuamente en una cantidad de 0,040 salarios mínimos por cada 130 puntos adicionales.

Con esta propuesta, la situación es similar o incluso mejor (dado que corrige el inconveniente de los rangos, mencionado arriba en el problema 4) para aquellos que alcanzan a cotizar las 1.300 semanas y tienen ingresos entre 1 y 2 salarios mínimos. Adicionalmente y en relación con cada uno de los 4 problemas mencionados arriba:

i. A partir de 2 salarios mínimos se va reduciendo gradualmente la tasa de reemplazo, empezando en 60% y hasta llegar a 40% para aquellos que tengan el equivalente a 1.300 semanas cotizadas sobre 5 salarios mínimos. De ahí en adelante la tasa se mantiene en 40%. Esto reduce significativamente los subsidios a medida que la pensión es mayor.

ii. El inciso b de la propuesta (arriba) ilustra claramente la mejora en el ejemplo de la persona del problema 2 (arriba). Las personas en estado vulnerable que no alcancen a los 1.300 puntos ya no se quedarán sin pensión, recibirán pensiones menores al salario mínimo, altamente subsidiadas por el gobierno.

iii. El sistema propuesto toma en cuenta toda la vida laboral y no solo una parte de ella.

iv. En el sistema propuesto una mayor cantidad de semanas o un mayor valor de cotización siempre implicará una mayor pensión.

Dos anotaciones relacionadas con el problema 2, el inciso b y el punto ii: primero, es importante que se impongan algunas restricciones adicionales para que personas con altos ingresos pero que cotizan con alta intermitencia no pretendan aprovecharse de los altos subsidios en los rangos bajos del sistema. Segundo, es necesario que la reforma permita pensiones por debajo del salario mínimo. Por no hacerlo, el sistema actual perjudica enormemente a las personas más vulnerables, aquellas que tienen bajos ingresos y alta intermitencia laboral. Volviendo sobre el ejemplo del problema 2, ¿no es acaso mejor que pensionemos a alguien con el 77% del salario mínimo en vez de hacerle una devolución irrisoria de saldos que cuando mucho le alcanzará para sostenerse unos pocos años?

Finalmente, los valores y parámetros usados en la propuesta son solamente valores de referencia. Es posible cambiar, a criterio del Ministerio o del diseñador de política correspondiente la amplitud de los rangos, las tasas de reemplazo, la cantidad de puntos requeridos, etc.

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