Opinión

¿Mediadores en Transmilenio?

Allí, donde reina el caos, el Equipo T de mediadores, anfitriones y formadores se le mide hacer hace más amable el transporte de 2,3 millones de bogotanos

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Octubre 24, 2018
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¿Mediadores en Transmilenio?
Un proyecto de cultura ciudadana en Transmilenio liderado por la Universidad Nacional. Foto: Transmilenio

Sí, mediadores, anfitriones y formadores. Si a usted le suena raro, a mi también me lo pareció cuando supe. Imagínese unos hombres y mujeres jóvenes, profesionales, dedicados a lidiar con el interminable y complejo flujo de pasajeros que todos los días colman el sistema de transporte masivo más importante en Bogotá.

Debo confesar que no soy usuaria frecuente de Transmilenio y cuando lo he hecho ha sido en horas valle cuando, para mi, es fantástico. O cuando viajo en avión, debo ir al aeropuerto y lo uso; creo que es lo máximo. Lo que pasa es que vivo en Chía y el taxi desde la ciudad de la luna hasta El Dorado es muy costoso y si en la casa no hay quien lo pueda llevar a uno, hay que mirar opciones.  Así que cojo flota (que en lo particular me gusta), me quedo en el terminal y de allí tomo un Transmilenio directo hasta el aeropuerto. No se imaginan: voy sentada (porque arranco con la ruta), no me demoro mas de 40 o 50 minutos en un trayecto que en carro sería de hora y media mínimo, y vamos muchos con nuestras maletas. Es increíble de verdad, práctico y baratísimo.

Sé que la cotidianidad de Transmilenio no es fácil; por doce años quisieron dejarlo morir por esas luchas políticas intestinas y egoístas que están por encima de los intereses ciudadanos, pero ese no es el tema. Por tanta dificultad, los bogotanos pierden de vista las cosas buenas que suceden dentro de su infraestructura, porque fijan su atención en lo que falta, en el bus que tarda en pasar, los apretujones, los empujones, la descortesía de algunos o la violencia de otros,  situaciones casi inevitables cuando se trata de la operación de una gigantesca flota que moviliza, en promedio, a dos millones trescientos mil usuarios por día.

Hace unas semanas, mi colega Jaime Suárez me contó que estaba trabajando desde la Universidad Nacional en un proyecto de Mediadores, Formadores y Anfitriones para Transmilenio. En medio de esa complejidad que haya mediadores y hasta formadores, ¡sí! ¿Pero anfitriones? Me sonó exótico y me fui a averiguar.

Se trata de un tema de cultura ciudadana que ha comenzado a impactar positivamente la experiencia cotidiana de los usuarios; es el resultado de una propuesta denominada Equipo T que, según explica David Miller, coordinador de Seguridad Ciudadana, hace presencia en las instalaciones del sistema a través de estas tres figuras. No en todas por el momento, pero se hace camino al andar.

Cuando usted llega a una estación de Transmilenio se los puede encontrar, pero ¿y qué hacen? Los  formadores enseñan a los infractores el respeto por la normas, a no colarse, por ejemplo. Y qué tal los mediadores sociales cuya labor es apaciguar los ánimos, manejar los altercados; dificilísimo me parece. Sin embargo, están enseñando sobre corresponsabilidad ciudadana y el reconocimiento de la dignidad de los demás cuando se usa el transporte masivo; qué importante. Y qué me dicen de los anfitriones. Ellos son lo que uno se imagina en todo el sentido de la palabra, unos jóvenes amables que proveen de información al público, a los extranjeros, a los perdidos.

“La ciudad pasa por Transmilenio”, dice el Doctor Edgar Ardila Maya, director de la Escuela de Justicia Comunitaria de la Universidad Nacional de Colombia, unidad académica que desde noviembre  pasado asumió la coordinación del proyecto de Mediación Social de Transmilenio, para lo cual formó y ubicó a más de 120 mediadores, en su mayoría profesionales en ciencias sociales o con experiencia en líderazgo comunitario, en quince estaciones y portales priorizados por Transmilenio, en doble jornada, con el propósito de contribuir a evitar los conflictos que a menudo se presentan entre los usuarios del sistema, mediante intervenciones de tipo pedagógico que enseñan a las personas nuevas formas de relacionarse con los demás y con la ciudad.

“El proceso con los mediadores ha permitido generar dentro de la ciudadanía aprendizajes sociales en torno a comportamientos respetuosos con los demás, con la infraestructura del sistema y con las normas que lo regulan. Es el fortalecimiento de la corresponsabilidad ciudadana”, dice Francy Tolosa, coordinadora del proyecto. “Es un aprendizaje de ciudad. Este cambio también involucra a las autoridades que deben ver con nuevos ojos su relación con la ciudadanía. El trabajo de los Mediadores Sociales ha sido de suma eficiencia porque en un 59% de los casos, los conflictos atendidos han sido desescalados”, explica el doctor Edgar Ardila acerca de los resultados pedagógicos del proyecto que lidera la Escuela de Justicia Comunitaria de la Universidad Nacional.

Allí, donde a simple vista pareciera que reina el caos, hay centenares de ciudadanos que cada día hacen fila para ingresar a los articulados sin que se requiera para ello la presencia de la autoridad, hay acciones de solidaridad como el caso de decenas de viajeros que se hicieron cargo de una anciana solitaria para que llegara segura a su destino, o el de una gran cantidad de adolescentes y niños que han desistido de colarse tras comprender el alto riesgo al que exponen sus vidas cuando lo hacen. Me encanta este proyecto y quería compartírselo.

¡Hasta el próximo miércoles!

 

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