Las encuestas coinciden en dos cosas: puntea Cepeda y su intención de voto es 35 % Habrá segunda vuelta, la duda es quien tendrá el otro cupo ¿Paloma o Abelardo?

 - Más vale Paloma en mano, que Abelardo volando

Restan menos de dos meses para la primera vuelta presidencial. Y aun cuando falta mucha tela por cortar ya hay algunas cosas definidas.

La primera, que va a haber segunda vuelta. Ni Iván Cepeda, Paloma Valencia o Abelardo de La Espriella, los candidatos que puntean en las encuestas, cuentan con los votos suficientes para imponerse en primera.

El petrismo va a hacer hasta lo imposible para imponerse en primera vuelta porque tiene claro que en segunda le va a quedar muy de para arriba lograr el triunfo. Así lo reconoció, públicamente, el senador Alexander López.

Y con ese propósito van a usar todos los recursos del Estado, como lo han venido haciendo de la forma más voraz y descarada. Porque no es la primera vez que un gobierno interviene en favor de un candidato. Pero ninguno lo había hecho de forma tan grosera y atrevida.

Ya cuentan con los 600.000 PS, empleados por prestación de servicios que han vinculado a lo largo del gobierno. Funcionarios que no le aportan nada al Estado, pero que sí sirven mucho con propósitos electorales.

Las cuentas son muy sencillas: 600.000, multiplicado por cuatro, que es el promedio de personas que integran una familia, son 2.400.000 votos que tienen asegurados.

A eso hay que sumarle los contratos que han adjudicado por montones, lo que se va a recaudar con la excusa de la emergencia invernal y otras muchas fuentes de ingresos. Mejor dicho, le van a meter mucho billete a la campaña de Cepeda.

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Esos ríos de plata, sumado a las acciones populistas como el aumento desproporcionado del salario mínimo, constituyen, sin duda, un capital muy importante para las huestes de Cepeda.

Pero no les va a alcanzar. Prácticamente todas las encuestas que se han hecho han coincidido en dos cosas: En todas puntea Cepeda y en todas la intención de voto del delfín del petrismo está alrededor del 35%.

No ha podido subir de allí. Ni lo va a lograr por razones muy claras. Cepeda solo cuenta con los votos del petrismo. No ha hecho nada para acercar otros sectores que puedan sumar.

Tenía la oportunidad de hacerlo con su fórmula vicepresidencial, pero escogió a una compañera muy pintoresca, pero que no le suma ni un voto. Porque ya contaba con el respaldo que ella puede conseguir.

En su discurso tampoco le ha ofrecido nada a la clase media, segmento poblacional que va a ser clave en esta elección y que ha sido muy golpeado por el actual gobierno.

Tampoco ha hecho mucho por conseguir el respaldo de sectores políticos que puedan aportar. Hasta el momento el único movimiento que se ha sumado a la campaña de Cepeda es el samperismo, en cabeza de Juan Fernando Cristo, a cuál más de desgastados. Ni el samperismo ni Cristo suman. Al contrario, pueden restar.

Pero la aplanadora gubernamental sí le va a alcanzar a Cepeda para clasificar para el balotaje. Como llaman a la segunda vuelta en otros países.

La duda es con quien estará en esa instancia: con Paloma o con Abelardo.

La senadora popayaneja ha venido creciendo forma consistente en intención de votos desde que ganó la gran consulta. Para ello, sin duda, ha aportado Daniel Oviedo, el único de los candidatos a la vicepresidencia que va a poner votos.

Oviedo es un fenómeno político: irreverente, fresco, inteligente, ha hecho de su condición sexual, que podía ser un hándicap, un plus.

José Manuel Restrepo podría ser un magnífico vicepresidente, pero no suma votos.

La pregunta es, entonces, ¿Entre Paloma y Abelardo, quien tiene más posibilidades de enfrentar con éxito a Cepeda?

A mi modo de ver, Paloma. Por la sencilla razón de que tiene la capacidad de sumar votos del centro y de la clase media porque ella es una política moderada y sin apasionamientos desbocados. Y además tiene a Oviedo a su lado.

Es inocultable su origen uribista, de hecho nunca lo ha escondido, pero Paloma representa el ala moderada de ese sector político, que como todos tiene sus matices.

Sin duda el abogado costeño seduce a mucha gente por sus posiciones fuertes y claras en temas como la seguridad. Es innegable que al país le podría convenir tener un presidente de ese talante, al cual no le tiemble el pulso para enfrentar el caos que el petrismo pretenderá montar si pierde los comicios. Como lo hizo entre el 2018 y el 2022.

Pero como de lo que se trata en este momento es de ganar las elecciones y de impedir que el petrismo continue en el poder, me da pena con los abelardistas, pero su candidato es el oponente que necesita Cepeda para llegar a la Presidencia.

Lo mejor que le puede pasar a un extremista como Cepeda es tener como rival a otro extremista. En ese escenario mucha gente que estaría dispuesta a votar por alguien moderado como Paloma, podría irse con Cepeda o simplemente no votar.

Para mí la respuesta este dilema es muy clara: más vale Paloma en mano, que Abelardo volando.

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